Taiko Matsuri en Narira

Narita es para muchos el nombre del aeropuerto más importante de Japón. Sin embargo, para nosotros tiene un significado especial, ya que ese nombre evoca uno de los días más especiales de nuestros viajes a Japón.

El 11 de abril fue una jornada larga, entre otras cosas porque tuvimos que levantarnos a las 7 y media para acudir al Taiko Matsuri. En principio no lo teníamos muy claro, ya que significaba sacrificar un día en la capital de Japón por visitar una ciudad pequeña de la que no sabíamos casi nada.

Neki, Pau e Ikusuki bajo el sakura

Habíamos quedado temprano en la estación de Tokyo. En la Yamanote de Shimbashi nos encontramos a Óskar, pegado a su iPhone y que andaba un poco despistado. Cuente lo que cuente, debéis saber que la orientación no es el fuerte de Ikusuki. El trío pronto se convirtió en cuarteto, ya que Neki nos esperaba en la estación de Tokyo. Luego el sentido arácnido ikusukiero nos llevó hasta Chiba, Sakura y finalmente a Narita. Lorco nos esperaba muy bien equipado, con cámara y gorro. El sol apretaba de lo lindo.

Narita nos sorprendió muy gratamente, Tiene un casco antiguo con un ambiente muy auténtico. En cierto modo me recordó un poco a Kyoto. Sus cuestas, sus casas con historia y muy coquetas, puestecitos callejeros con aromas y sabores de antaño, color, mucho color y música. El Matsuri en su máximo apogeo, una de las experiencias más hermosas de los viajes a Japón.

Tamborileros japoneses y africanos en Narita

De repente nos sorprendió una tamborilada. Percusionistas africanos, timbaleros del sudeste asiático y el índico se mezclaban con el típico matsuri japonés. Qué gozada. Tras el primer envite, asistimos al tradicional baile del dragón, magistralmente interpretado por un hombre con muchos matsuris a sus espaldas. Fantástico.

La investigación nos llevó a una explanada frente a las escalinatas del Naritasan Shinsoji. Allí asistimos a las primeras coreografías con taiko y nos quedamos a rombos. La coordinación, energía y ritmo de los tamborileros fue alucinante.

Niña en el Naritasan Shinsoji

El siguiente paso fue adentrarnos en el enorme templo. ¿Quién nos iba a decir que habría un lugar así en una localidad tan pequeña? Impresionante en todos los sentidos. Hectáreas y hectáreas de terreno. Sus templos y edificios, sus jardines, el ambiente del matsuri… un lugar bucólico, más si cabe por el esplendor de los cerezos en flor.

El equipo iba muy bien preparado. El objetivo era hacer un picnic a la española en aquel bosque japonés. Lorco puso la lona azul sobre el suelo y acompañó a Neki y Óskar a por cerveza, pan y snacks. Había de wasabi. Nosotros pasamos de estraperlo jamón de bellota, chorizo, salchichón y lomo ibérico, queso manchego, aceitunas La Española de Alcoy, aceite de oliva virgen extra de Balones, vino Dulce Cristal·lí, chasquis de Facundo, y un paquete de quicos-pepes. Sin duda, un gran festín patrio. No os podéis imaginar la enorme satisfacción personal que sentí en aquel momento. Me saltaba la lagrimilla de ver que Óskar, Lorco y Neki se sentían por unos instantes más cerca de casa. ¡Qué felicidad! ¡Qué bocados! ¡Qué hambre tenían!

Taiko Matsuri de noche en Narita

Tras el ágape estábamos un poco entonados, lo cual hizo el momento más mítico si cabe. Allá donde íbamos, los japoneses huían, una premisa que se rompió cuando volvimos al matsuri. Cientos de japoneses, muchos con superequipos fotográficos, inmortalizaban y grababan las coreografías y los tambores. Luego llegaron Nerea y Guillaume y con ellos, nos quedamos un buen rato viendo el espectáculo. Mereció la pena. Las dudas sobre Narita se habían disipado. Fue un día redondo, de lo más auténtico que hemos vivido en nuestros viajes a Japón. Una jornada que por mucho que os cuente no podéis vivirla porque había que estar allí. Un día que acabó con karaoke, aunque eso vendrá en otro post. Preparad los paraguas.

20 COMENTARIOS

  1. […] un poquito en el vídeo, concretamente en uno de los días más #TLQM, que recuerdo. Ese día en Narita fue algo muy especial para todos, de los mejores de todos mis viajes. ¿Para Lorco, Ikusuki y Neki […]

  2. @Neki, gran desconocida, pero al final dio para mucho. Fue de los mejores día de nuestro viaje gracias a vosotros 🙂

    @lorco, tranquilo, tranquilo, me esperaré a que haya sequía para ver si llueve jajajaja. Tengo un par de vídeos. ¿Vosotros grabasteis algo?

    @El Capitán, no te quejes que yo he vivido viajes de regreso de 48 horas… es broma, menudo sustico pasaste. Haberte venido con nosotros 🙂

    @j08433, ese picnic no tuvo precio, fue magnífico por todo, la compañía, el lugar, la comida… eramos el Ikusuki team.

    @Tío Tosca, la palabra manducamos se queda corta jejeje. Ya sabes que unos tienen la fama y otros cardan la lana… voy a dejar de cardarla, aunque la culpa es tuya por fiarte de tu mano-iPhone 😉

    Un abrazo a [email protected] y gracias por vuestras opiniones!!!

  3. Menudo día fue ese, si señor, todavía segrego jugos cuando me acuerdo del festín pataliebrero que nos manducamos allí en medio de la campa…

    Por cierto, ¿qué es esa fama de despistao que me estás poniendo, chato?,

    Alfredo, que tu y yo siempre nos hemos llevado bien, eh?

    ¿O era Matías?

    estoooo

  4. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Narita es para muchos el nombre del aeropuerto más importante de Japón. Sin embargo, para nosotros tiene un significado especial, ya que ese nombre evoca uno de los días más especiales de nuestro segundo Viaje a Japón. El …

  5. Ya es casualidad que hoy decidas hacer un post del día 11 de Abril, y que digas que fue largo… porque a mí me duró 30 horas, y hoy mismo lo explico en el blog http://tinyurl.com/olgrtn

    La verdad es que me habría gustado quedarme un día más para ver lo de Narita (y de hecho habría tenido tiempo de saber lo que me iba a pasar xD).

  6. @Javier, de verdad que fue un día estupendo, los Pataliebreak lo dieron todo y los tamborileros también. Si organizas un picnic con ellos llévales comida española, aunque en Hong Kong… 😉

  7. Vaya sorpresa tenía escondida Narita no? quien lo iba a a decir, entre tambores y luego semejante picnic con tan buena compañía 🙂

    A ver si me pilla un matsuri en mi próxima visita. También quiero hacer picnic, siii!

    Un saludo!

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