Cómo es volar a Japón con la Executive Class de Japan Airlines

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Boeing 777-200300 de Japan Airlines

El vuelo JL 411 de Japan Airlines fue nuestro último contacto directo con Japón. Fue una de esas experiencias que te ocurren sólo una vez en la vida. Fue un final de viaje inesperado. Fue sentirse reyes por un día. Fue descubrir la Executive Class Seasons. de la compañía aérea japonesa. Os voy a contar cómo es volar a Japón con la Executive Class de Japan Airlines.

Tokio, 18 de abril. Vero y yo nos levantamos a las seis de la mañana para pillar el Limousine Bus que nos empaquetaba hacia el aeropuerto de Narita. A pesar de llegar con más de tres horas de antelación, los mostradores de la JAL estaban a parir. Aguardamos nuestro turno pacientemente y tuvimos que contemplar como un ruso ponía en un aprieto a las azafatas. Todo por no querer entregar su mechero. Tras el vergonzante numerito,  la máquina de check-in online nos asignó las tarjetas de embarque de nuestros tres siguientes vuelos. Nos aguardaban más de 24 horas hasta llegar a casa entre las distintas conexiones.

– Pau: ¿Qué asiento te ha tocado?

– Vero: Genial, el 1D, iremos delante del todo.

– Pau: Qué raro, eso suelen ser los asientos de la primera clase.

– Vero: ¿A ver si nos hemos equivocado con la máquina?

– Pau: Disculpe señorita (en inglés con alguna palabra en japonés), aquí pone que iremos en Executive Class.

– Azafata: (en perfecto inglés) Es porque no quedaban asientos y les hemos regalado dos plazas en una clase superior.

¡Te ayudamos a viajar más barato!

– Vero y Pau: (Sonrisa de oreja a oreja).

Lo que vino después se podría asociar perfectamente a la definición de lujo asiático. La JAL Executive Class Seasons está compuesta por menos de 30 impresionantes asientos, atendidos por cuatro azafatas. Lo primero que hicieron fue acompañarnos hasta nuestra butaca. Una asistente de vuelo se nos presentó por su nombre de pila y nos dijo que le pidiéramos lo que necesitáramos, que ella estaba allí para eso.

Las butacas eran gigantescas, muy cómodas y espaciosas. Llegaban incluso a convertirse en camas si lo deseábamos. Se podían regular en mil y una posiciones e incluso activar un masaje para espalda y piernas. Además, cada asiento disponía de una pantalla con mando más grande que las de Economy para visionar películas, escuchar música o jugar a videojuegos. Yo aproveché para ver El Desafío Frost contra Nixon.

Entre los servicios de la JAL Executive Class Seasons se encontraban zapatillas de ir por casa, una buena almohada, un nórdico, auriculares de alta gama, prensa y revistas económicas o de tendencias, armarios para dejar las americanas y una chaquetita para el frío. Yo extasiado por todo aquello solicité el Wall Street Journal. «Donde fueres, haz lo que vieres», repetía para mis adentros.

Mención especial merece la comida. Nada de cacahuetes ni panchitos. El menú era digno de un gran restaurante.  Nada más empezó el vuelo, nos preguntaron si queríamos champagne o un zumo de fruta natural. Esto sólo fue el aperitivo de un festín gastronómico y etílico. Vero escogió el menú western y yo el japonés. Para chuparse los dedos. Además, durante todo el vuelo podíamos pedir todo lo que nos apeteciera, tanto de comida como para remojar el gaznate. De hecho, en la última página del menú ponía, «Pídalo cada vez que usted lo desee».

Podría seguir contando cosas y cosas, pero no es plan de que os ponga los dientes largos. Sólo diré que el trato de las azafatas fue exquisito en todo momento, aunque esto pasa siempre con la JAL, vayas en primera o en turista. Todos estos lujos y atenciones, lograron convertir en agradable algo tan incómodo como un vuelo de 12 horas.

Luego de aquella especie de sueño, llegó la pesadilla. Los dos siguientes vuelos con Iberia fueron infernales. Adiós a los buenos modales de los japoneses, hola al mal gusto y a la falta de respeto de los pasajeros españoles. Se acabó el silencio y el saber estar. Es lo malo de los sueños, que no duran eternamente. Eso sí, que nos quiten lo bailao. Ya sabéis cómo es volar a Japón con la Executive Class de Japan Airlines, espero que podáis tener la misma suerte que nosotros.

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23 respuesta a Cómo es volar a Japón con la Executive Class de Japan Airlines

  1. Pau mayo 11, 2009 en 8:11 am #

    @Milton, bienvenido a ‘el pachinko’. Menuda suerte tuviste, espero que a mí me toque repetir alguna vez 😉

  2. Milton Paredes mayo 10, 2009 en 6:43 am #

    felicitaciones macho!, escribo desde ecuador, esta genial lo que cuentas.
    por suerte, yo lo pasé tambien, en dos ocaciones, una con iberia y la otra con lufthansa.
    el vuelo de iberia quito madrid, en primera clase fue genial y asi mismo el regreso.
    el vuelo de lufthansa de bogota a frankfurt tambien me encantó, y eso que paso hace casi 15 años atras.
    bueno, les tocó vivir, lo que me tocó tambien vivir en dos ocaciones en mi vida, una de ellas fue en Iberia!

  3. Pau mayo 2, 2009 en 6:41 pm #

    @Curro, algo es algo 😉

  4. Curro abril 30, 2009 en 7:33 pm #

    Sí, todo el mundo (en Iberia) recuerda y añora esos vuelos llenos de japoneses que apenas se levantaban para ir al baño, dejaban el avión más limpio de lo que se lo encontraban y daban las gracias por todo. La crisis de los 90 se llevó a esos japoneses; el otro día me encontré con un grupo de esos en la T4 y me atacó la nostalgia 🙂

    Por lo menos, la bodega de a bordo SÍ es mejor que la de JAL 😉

  5. Pau abril 30, 2009 en 8:38 am #

    hola @Nuria, qué alegría que te pases de nuevo por aquí. Espero que tus primeros días en Japón estén siendo satisfactorios 😉

    Espero que pronto tengas Internet y empieces a enseñarnos fotos.

    Un abrazo y seguimos en contacto!!!

  6. Nuria abril 30, 2009 en 3:10 am #

    Aunque yo no fui en Executive Class, como ya explique por el overbooking me pusieron en Premium Economy, que es la clase Economy pero con mejor asiento. Creo que fue esa la razon por la que, por primera vez en mi vida, pude dormir en un avion (al menos unas horitas).
    El servicio es tambien excelente, aunque vayas en clase Economy, y la comida muy rica. Puedes llamar a la azafata cuando quieras que siempre te atendera con una sonrisa.
    Que diferente al servicio de Iberia… (T__T)
    Un abrazo !!!!! (a ver cuando Hideo me instala el servicio de internet en mi ordenador y puedo empezar a ensenyar fotos!!)

  7. Pau abril 29, 2009 en 11:54 pm #

    @Curro, muchas gracias por defender a capa y espada a tus colegas de Iberia, aunque mi última reflexión no iba con el personal de Iberia. De hecho, hemos volado muchas veces con Iberia y nunca hemos tenido ningún problema, siempre nos han tratado de maravilla.

    Mi última reflexión, iba referida a los pasajeros de esos dos últimos vuelos. Con la JAL lo único que escuchabas era silencio. Cada uno a los suyo respetando a los demás. Eso en los vuelos de Iberia no sucedió. La gente no paró de hablar, levantarse, gritar… Cada vez que lograba conciliar el sueño, el de atrás me daba una patada en el asiento. Pues eso, un infierno 🙁

    Cada vez que paso una temporadita en Asia me pasa lo mismo, es como volver a la realidad de golpe.

  8. Curro abril 29, 2009 en 3:24 pm #

    Muy interesante el relato del viaje 🙂

    Me gustaría defender un poco a mis compañ[email protected] Lo primero, que no es justo comparar un viaje de 12 horas en Bussiness con otro de 2 en turista. Ni el servicio es igual, ni se puede tratar igual a los pasajeros.

    Lo segundo, que no tiene que ver nada la gestión de la JAL con la de Iberia. No tienen la misma visión del servicio a bordo, y lo digo con toda la pena del mundo. Pero es que tampoco tienen la misma visión de cómo tratar a sus empleados… y eso explica muchas cosas, creedme.

    Y lo tercero, que no se puede comparar el afán de servicio del japonés con el de un español. No lo harías con un empleado de banco (o camarero o ascensorista…), no se puede hacer con un tripulante.

    Pero de todos modos, envidio a mis colegas cabin attendant de JAL y os envidio a vosotros 🙂

  9. Pau abril 28, 2009 en 11:56 pm #

    @JoCkEy, ante tanto lujo, no me atreví a sacar la cámara 😉

    @Alejandra, pues ánimo, ya me contarás.

    @silverchaos2k, pues tener mucha suerte y que el avión aya petado de gente 🙂

    @Chiqui, y que lo digas, qué bien viven los ricos jajaja

    @DJB, pues ya ves ciempiés 😉

    Gracias a [email protected] por vuestras opiniones y comments!!!

  10. dejotabe abril 28, 2009 en 11:00 pm #

    Qué maravilla! Irene Villa!

  11. Chiqui abril 28, 2009 en 1:02 pm #

    que cabrones…jajajaj…eso pasa poquitas veces!! Que bien vivís los ricos!

    Un abrazo!

  12. silverchaos2k abril 28, 2009 en 9:37 am #

    jo que suerte!! que hay que hacer para uqe te toque algo asi????

  13. Alejandra abril 28, 2009 en 9:22 am #

    Que suerte!! Ojala alguna vez me pasara eso a mi!

  14. JoCkEy abril 28, 2009 en 9:03 am #

    Eso sí que es suerte! Ya pondrás alguna fotillo de los asientos, para ponernos los dientes largos y tal…

    Saludos!

  15. Pau abril 28, 2009 en 8:55 am #

    @lorco, probé varias bebidas… y no digo mal de ti, ya sabes que unos tienen la fama y otros cardan la lana 😉

    @Javier, ese trayecto se hizo mucho más corto, pero los dos vuelos siguientes que duraban mucho menos fueron eternos. Suerte para el próximo vuelo 😉

    @enekochan, supongo que al final te sabrías las estadísticas de la pívot, la alero y todos sus familiares 😉

  16. enekochan abril 28, 2009 en 8:23 am #

    Si que se nota cuando se vuela con españoles a bordo. A mi me toco el equipo de baloncesto femenino de Barakaldo…

  17. Javier I. Sampedro abril 28, 2009 en 5:02 am #

    Que lujazo! 😛 ojala se «equivocasen» conmigo la próxima vez que coja un avión para un vuelo tan largo.

    Sólo nos pones los dientes largos un poquito, un poquito 😀

  18. lorco abril 28, 2009 en 3:05 am #

    Que SUERTAZOOO!!
    Seguro que le diste al champagne, y luego dices mal de mi 🙂

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