
La visita al Palacio Gyeongbokgung de Seúl había significado empezar con muy buen pie nuestro recorrido por la capital de Corea del Sur. Nos habíamos dado cuenta que la coreana era una civilización con un pasado glorioso, plagado de artesanos y arquitectos con un talento extraordinario.
En lo personal nos quedamos muy satisfechos, incluso Teo estaba feliz de haber visto tantos “castillos”. Teníamos ganas de descubrir más, así que recogimos los bártulos y dirigimos nuestra expedición hasta el cercano Palacio Changdeokgung.

El trayecto entre los dos palacios se puede hacer tranquilamente andando, con el carrito a cuestas tardamos unos 20 minutos. Por si no os apetece caminar, podéis tomar la línea 3 del metro de Seúl y deteneros en la parada de Anguk. La mejor opción para llegar hasta el Palacio Changdeokgung es la salida 3 de la estación.
Por el camino seguíamos reflexionando sobre si acertábamos o no con la elección “¿visto un palacio, vistos todos?”. Es una pregunta que nos rondaba la cabeza, ya que con tan poco tiempo en la ciudad era importante saber qué ver en Seúl y acertar con las elecciones.
















