El santuario Kasuga-taisha de Nara

Ciervos y linternas de piedra en el Kasuga-taisha de Nara

El Kasuga-taisha de Nara es el complemento perfecto a la visita del Tōdai ji. Ambos son grandes ejemplos de lugares de oración de sus distintas religiones y destacan por su tamaño y hermosura. Santuario sintoísta y templo budista, una dualidad que se repite constantemente a lo largo de la geografía de Japón.

No obstante, el Tōdai ji ya tuvo su momento de gloria en este blog, así que hoy toca hablar del maravilloso santuario sintoísta Kasuga-taisha de Nara. Se trata de un lugar que se ha hecho célebre por sus linternas de piedra y bronce, los ciervos campando a sus anchas y el Mantōrō o matsuri de los farolillos.

Vero alimentando a los ciervos en el Nara-koen

Desgraciadamente el matsuri no le he vivido, pero me imagino los cerca de 3.000 faroles de piedra iluminados y se me ponen los pelos de punta. Este festival se celebra ahora en febrero y también para la fiesta del O-bon en verano.

Otro de los elementos célebres de el Kasuga-taisha, y de Nara en general, son los ciervos campando a sus anchas. A mí personalmente, gracia me hacían la justa. Nos es que tenga especial animadversión hacia estos animales, pero al ser alérgico a todo bicho con pelo, lo pasé bastante mal ante la presencia de estos cérvidos. No obstante, los ciervos no eran tan abundantes por aquí como en el Nara-kōen.

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Colegiales entrando al Kasuga-taisha de Nara

En cuanto a los faroles, que es el tercer elemento que nos falta para completar la baraja, deciros que están muy bien conservados gracias a las ofrendas que hacen las familias al santuario para que sus nombres aparezcan asociados a determinadas linternas. El camino con los cientos de faroles es precioso.

Una vez expuesto lo anterior, os podréis imaginar lo agradable y peculiar que puede ser el paseo a través del bosque que conduce al Kasuga-taisha. Es digno de los mejores cuentos antiguos. La combinación del verde del bosque, el gris de la piedra y la vitalidad de los ciervos hacen necesario reservar un tiempo prudencial para afrontar el camino con calma y dejarse llevar por las emociones.

Un joven Pau ante las linternas de piedra del Kasuga-taisha

Quizás lo mejor del Kasuga-taisha sea este paseo previo, aunque el edificio principal del santuario también es muy hermoso. Como todo santuario sintoísta, cuenta con un gran torii rojo que anuncia la entrada. Luego lo más bonito es la sala del tesoro y la puerta de acceso al santuario.

Y concluiré lamentándome de las fotos tan malas que hicimos en nuestro primer viaje a Japón. Una pena que las imágenes que aquí os enseño no hagan justicia a la verdadera belleza del Kasuga-taisha de Nara. Pero al menos nosotros salimos más jovencitos. ¿Habéis estado en este santuario? ¿Qué tal vuestra experiencia?

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10 respuesta a El santuario Kasuga-taisha de Nara

  1. Pau febrero 20, 2011 en 6:12 pm #

    @M.C., gracias por tus palabras, pero cuando vayas por allí verás que es mejor que lo que has visto aquí 😉

  2. M.C. febrero 18, 2011 en 11:53 pm #

    Pues para no hacerle justicia, como tú dices, son unas fotos preciosas!! Tengo apuntado visitar este lugar cuando vaya a Japón!
    Saludos

  3. Pau febrero 18, 2011 en 2:00 pm #

    @Turris, sí es que la gente que conoces es lo que hace que un recuerdo sea mejor o peor.

    El bosque es una maravilla, y nosotros no encontramos demasiada gente hasta que nos topamos con el grupo de niños. Era octubre.

  4. Turris febrero 18, 2011 en 1:42 pm #

    Yo también pienso que, sin desmerecer para nada el santuario, lo mejor es el camino flanqueado de linternas.
    Aunque fuí en pleno agosto, el camino entre árboles se hizo refrescante.
    Y como no había mucha gente (rarooooo) pudimos saborear con tranquilidad el paseo.
    Cada giro y recoveco del camino se me antojó más interesante que el anterior. Súper-recomendable!

    A demás, tuve la suerte de visitarlo junto a 3 españoles y una mexicana que encontré por casualidad durante el día. Completos desconocidos con quien compartir un momento.

  5. Pau febrero 18, 2011 en 11:43 am #

    @jj tú tampoco te cansas 😉

    @Javier, gracias a las fotos siempre tenemos una excusa para volver 😉

    @silverchaos2k, bueno hay tantos templos y santuarios en Japón… Con lluvia tampoco es agradable estar a la intemperie 😉

  6. silverchaos2k febrero 18, 2011 en 9:33 am #

    woooo! a mí el Kasuga-taisha…¡¡se me pasó por completo visitarlo!! U_U no tengo perdón de Dios!! es que ese día me estaba cayendo una… vimos el gran buda y nos dimos media vuelta ¬¬” este lapsus no me lo perdono!!!

  7. Javier I. Sampedro febrero 18, 2011 en 7:09 am #

    Un paseo bastante agradable a lo largo de todos los farolillos de piedra. También me lamento que las fotos de aquel entonces no fueran del todo buenas, pero en la próxima, ya verás, jeje 🙂

  8. jj febrero 18, 2011 en 5:52 am #

    ostia. mira que hacia tiempo no entraba. sigues con lo mismo macho. deu。

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  1. Los humedales de Salburua en triciclo #VitoriaGreenCapital | el pachinko - octubre 10, 2012

    […] en su hábitat natural, a menos de 15 minutos del casco urbano. Ésto sólo me había pasado en Nara o […]

  2. Bitacoras.com - febrero 17, 2011

    Información Bitacoras.com…

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