Primeras horas en Tromsø y Laponia Noruega

El vuelo a Noruega había sido muy plácido. En Alicante tenemos la suerte de estar muy bien conectados con Escandinavia, así que tenía conexión directa con Oslo. En el aeropuerto de Gardermoen me reuní con algunos de mis compañeros del viaje a Noruega, aunque casi no tuvimos tiempo para cortesías porque el resto de pasajeros estaban ya embarcando.

Era casi medianoche. No sé si fue porque estaba medio anestesiado por la somnolencia, pero aquel vuelo a Tromsø me pareció extraordinario. El avión de SAS iba devorando paralelos en el mapa y nos conducía a latitudes extremas. Mientras tanto, no daba crédito a lo que veía. Conforme íbamos avanzando hacia el norte, el sol crecía. ¿Estaba amaneciendo a esas horas?. Desde aquel momento no viviríamos ninguna noche más en una semana.

Tromsø y sus casitas de colores nos recibieron con una ligera nevada y con una luz muy hermosa. Nieve en junio y sol de medianoche, tuve que frotarme los ojos para comprobar que todo aquello no era un sueño. Estábamos en Laponia Noruega y aquí muchos de nuestros axiomas dejan de tener validez.

A pesar de que sólo tiene unos 67.000 habitantes, Tromsø es la segunda ciudad más grande de Laponia, sólo por detrás de la rusa Múrmansk. Ni que decir tiene que es la más grande del norte de Noruega, aunque viendo su pequeño aeropuerto nadie daría demasiada credibilidad a estas afirmaciones.

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Lo primero que hicimos fue tomar un taxi y alojarnos en el Rica Ivshashotel. La distancia entre el aeropuerto y el centro de Tromsø es de sólo 5 kilómetros, así que pronto estuvimos descansando. Y no digo durmiendo porque al cerebro le cuesta asimilar eso de que haya luz solar a la una de la madrugada.

Aún así, de vez en cuando me levantaba de la cama y me ponía a mirar por la ventana. La luz era preciosa, y la ubicación del hotel en pleno muelle me regalaba unas vistas del estrecho sensacionales. Este viaje a Noruega prometía. Entre cabezada y cabezada se hizo la hora del desayuno. En la mesa me puse las botas, sobre todo con los distintos tipos de salmón noruego. Un buffet extraordinario.

Estábamos listos para explorar la ciudad y nuestra primera parada era el monte Storsteinen. Sólo tiene 421 metros de altitud, pero es suficiente para disfrutar de unas panorámicas extraordinarias de Tromsø. Para subir hasta la cima tomamos el Fjellheisen o funicular, que cuesta 100 NOK ida y vuelta (unos 13 euros).

En lo alto de Storsteinen hay un mirador para espiar cada rincón de la ciudad. Sin embargo, no conseguimos nuestro objetivo porque una nevada nos impidió ver con nitidez el paisaje. Lejos de abatirnos por las inclemencias del tiempo, nos divertimos como niños jugando con la nieve. Como comprenderéis, para alguien que vive en Alicante no es demasiado habitual ver caer copos de nieve… y menos en junio.

Con una sonrisa bobalicona volvimos a tomar el teleférico y retornamos a la ciudad. Antes de seguir con el itinerario de visitas previsto vimos una iglesia muy peculiar y pedimos hacer un alto para hacer unas fotos. En Tromsø es conocida como la catedral ártica, pero su verdadero nombre es la iglesia de Tromsdalen. Tiene hasta 11 triángulos arqueados que parecen grietas de glaciares.

Sólo llevábamos unas horas en Laponia Noruega y ya habíamos visto amanecer a medianoche, nevar en el mes de junio y una iglesia con forma de iceberg. Todo apuntaba a que sería el comienzo de una semana extraordinaria. Un viaje a Noruega que recordaremos toda la vida.

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16 respuesta a Primeras horas en Tromsø y Laponia Noruega

  1. Xavi_kun junio 19, 2012 en 12:59 pm #

    Buf que rayada lo de estar con el día (o la noche) durante todo el día, si ya en Japón me rayaba que a las 4-5 saliera el sol no quiero ni pensar allí.

    Al menos para unos días seguro que es curioso

    • Pau junio 20, 2012 en 9:23 am #

      Muy peculiar, llegar a la 1 de la madrugada, con sol, y nevando en junio es algo que recordaré toda la vida 😀

  2. Paco Nadal junio 19, 2012 en 1:19 am #

    Tromso es un lugar muy especial. A pesar de su tamaño. Pero el verdadero norte empieza a partir de allí. Como seguro que lo vas a ver no te cuento más. Espero a que tu nos lo vayas contando. Disfruta de esa tierra mágica!!

    • Pau junio 20, 2012 en 9:22 am #

      Como dices, es muy especial estar por esas latitudes, muchos de nuestros axiomas se viene abajo… pero es muy divertido 😀

  3. José Carlos DS junio 16, 2012 en 5:21 pm #

    Debe ser una sensación rara que vaya amaneciendo a medida que va pasando la tarde y que no termine de hacerse de noche 😀

    Os estuve siguiendo a través del hashtag y la verdad que debe haber sido un experiencia única, espero realizarla alguna vez en el futuro.

    Un abrazo!!!

    • Pau junio 16, 2012 en 9:29 pm #

      Es muy raro y puede ser divertido si te lo tomas con humor. Creo que es una experiencia que todo el mundo debería vivir una vez en la vida.

  4. borobia junio 15, 2012 en 12:08 am #

    Tiene que ser dificil de asimilar que no se haga nunca de noche. Yo volviendo de Pekín me llegue a desesperar porque no se hacia de día, y eso que fue menos de un día, jeje. Las situaciones extremas son bastante curiosas y la forma de reaccionar del cuerpo toda más. Me alegro de que lo pasaras bien!!

    • Pau junio 15, 2012 en 12:25 pm #

      Sí, lo pasamos de maravilla. Además estás tan metido en el viaje que sólo te acuerdas de esas cosas cuando estás en la cama 😉

  5. Alberto junio 13, 2012 en 10:54 am #

    Tiene que ser bastante duro para la mente no vivir con día y noche. Sin bajar las persianas o echar las cortinas a ver quién concilia el sueño.

    Una experiencia curiosa.

    • Pau junio 13, 2012 en 11:07 am #

      Me imagino que por allí estarán acostumbrados. En todos los viajes que he hecho por Escandinavia en verano empiezas a asimilarlo los últimos días.

  6. poemas junio 12, 2012 en 10:07 pm #

    Nunca he visto caer nieve en Junio, me parece algo casi fantastico, debe ser una belleza ese lugar de Noruega, la fotografia del avion esta muy bonita, saludos y felicidades por su viaje!

    • Pau junio 13, 2012 en 11:06 am #

      Gracias, es algo curioso de verdad, aunque no tanto en esas latitudes.

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