Hace unos días publiqué un post en el que os hablaba de 11 motivos por los que tienes que viajar a Japón. En una de esas razones, comentaba que Japón era una parada casi obligatoria para los fans del manga, el anime y los vídeojuegos, es decir, lo que allí se denomina con el término otaku.

En un mundo tan globalizado como el actual, al fenómeno otaku no le ha costado nada recorrer los miles de kilómetros que separan Japón de España. Cualquier aficionado al manga puede encontrar con facilidad aquellas series que le gustan o el merchandising asociado a sus personajes favoritas.

Pero, ¿cómo hemos llegado a esta situación? ¿Ha sido siempre igual de sencillo? ¿Cuál es el origen de esta normalización de la cultura popular japonesa en nuestro país? Para responder a estas preguntas no se me ocurre mejor respuesta que recomendaros el visionado del documental Songokumanía, el Big Bang del Manga de Oriol Estrada, más conocido como El Capitán Urías.

Los más viejos del lugar conoceréis de sobra a Urías y su trabajo como autor de vídeos culturalmente dispersos o relacionados con Japón. Si no es así, podéis repasar el post que escribí en su día sobre el documental Crónicas desde Cipango, una cinta que trataba de responder a la pregunta ¿por qué nos fascina Japón?

Pero volvamos al tema de la Songokumania. Siempre que me preguntan eso de «¿cuál es el viaje que más te ha gustado?» respondo, sin dudarlo, Japón. Pero lo que no tengo tan claro es cómo empezó aquel amor por este país asiático. Quizás tenga que retroceder hasta mi niñez para averiguarlo.

No quiero parecer el abuelo cebolleta con esta frasecita, pero cuando yo era un niño en la Comunitat Valenciana no estaba prohibida la TV3. Yo no veía la televisión catalana por similitud idiomática ni gaitas parecidas, sino porque los dibujos animados que emitían molaban mucho más que los de la recién nacida Canal 9.

Una de mis series favoritas por aquel entonces era el Dr. Slump de Akira Toriyama. Yo tenía diez años y no tenía ni idea de que aquello era anime, que venía de Japón, y por supuesto de quién era su autor. Supongo que me quedé prendado de aquellos ojos enormes, de la acción trepidante, de su sentido del humor y de unos personajes muy peculiares.

Poco después apareció una serie con dibujos parecidos, con más acción y con alguna que otra escena picarona. El sentido del humor era el mismo, pero el resto estaba muy, pero que muy mejorado. Como consecuencia de aquello me enganché a Bola de Drac y a las aventuras de Son Goku, Bulma y el Fullet Tortuga.

Aquello corrió como la pólvora entre los niños de mi colegio y enseguida en el patio se empezaron a escuchar expresiones como kamehameha, allarga’t bastó o Núvol Kinton. Aquella serie de televisión se convirtió en un fenómeno de masas. En cuestión de semanas nos vimos todos trapicheando con fotocopias supercutres de la serie que nadie sabía muy bien de dónde habían salido.

Si tienes entre veintimuchos y treintaypocos seguro que esta historia te suena perfectamente. Con Songokumanía, el Big Bang del Manga, El Capitán Urías ha querido hacer un poco de arqueología televisiva y ha tratado de averiguar las causas de aquel fenómeno que traspasó fronteras.

Songokumania

Para indagar en el fenómeno de la Songokumanía, Urías ha contado con los testimonios de muchas personas implicadas en el origen de todo aquello. Es una gozada escuchar como se gestó aquel boom con las palabras de Oleguer Sarsanedas, (jefe de programación de TV3 en los 90), Pere Olivé (director artístico de Planeta de Agostini Cómics de la época), Cels Piñol (quien creó uno de los fanzines más míticos sobre Dragon Ball), Àlex Samaranch y Ana María Meca (ambos de Estudio Fénix, y que hicieron un gran trabajo divulgativo del manga en esa época), Joan Navarro (Director de Editores de Tebeos), de cuatro profesionales del manga como Óscar Valiente (Norma Editorial), Manu Guerrero (Selecta Visión), Genís Puig (Misión Tokyo) y Marc Bernabé (Daruma Serveis Lingüístics), o el responsable de la publicación del manga De Dragon Ball, Antonio Martín (Director Editorial de Planeta de Agostini Cómics de 1982 a 2001).

Me imagino la cara de satisfacción de Oriol mientras hablaba con todas estas personalidades de la Generación Dragon Ball. Eso sumado a sus conocimientos de la cultura japonesa y a una estructura narrativa muy cuidada, convierten a este documental en una cinta imprescindible para todos los que se emocionaron con Bola de Drac y también para los amantes del manga y el anime.

Al igual que me pasó con Crónicas desde Cipango, con Songokumanía, el Big Bang del Manga no puedo ser objetivo. Me considero amigo de Urías y me encanta Japón. Pero sobre todo, me reconozco como uno de aquellos niños que se encaramaba cada tarde a la tele para devorar una nueva entrega de Bola de Drac, intercambiaba fotocopias de Son Goku o me sacudía con mis compis de cole a base de kamehamehas.

Actualmente no me considero fan del manga ni el anime, no soy ningún entendido en la materia. Por eso no soy capaz de discernir si la Songokumania tiene mucho o poco que ver con mi predilección por Japón. Lo que sí me queda claro es que viendo el documental y escuchando las palabras de sus protagonistas he revivido algunos de los mejores momentos de mi infancia.

Si quieres ver Songokumanía, el Big Bang del Manga tienes una oportunidad mañana a las 19:00 horas en el III Salón del Manga de Alicante. Os aseguro que merece mucho la pena.

18 COMENTARIOS

  1. Está claro que Dragon Ball para mucho fue el culpable de plantarnos la semilla japonesa en nuestro interior y que ahora seamos fans incondicionales de la saga y de la cultura de Japón en general.

    Le echaré un vistazo al documental 😀

  2. Aunque llego algo tarde, mil millones de gracias por el post. Precisamente acabo de vivr la excitación por la nueva película de Dragon Ball en Tokyo, la primera en 17 años!!! Me hace muy feliz ver que mucha gente se ha sentido identificada con el documental 🙂 De nuevo, gracias!!!!

    • Sin duda, pasamos muchísimas tardes con la cara pegada a la pantalla para ver cómo le iba al bueno de Son Goku.

      Ya me contarás que hacías en Tokyo con Marc 😉

  3. Que buenos tiempos aquellos macho, yo al igual que tú no me considero fan del manga y demás pero Bola de Dragón es mi serie favorita, me compraba los cómics y hacía fotocopias en grande y las pintaba para hacer pósters y también me regalaron un libro de ilustraciones de Akira Toriyama. Me gustaría ir a Japón pero no por el manga sino porque me gusta su cultura y sobre todo la tecnología.

  4. Sequí la pista que dejaste en tu comentario en el blog sobre el documental y realmente tiene una pinta excelente por lo que averigüé. Si tú lo recomiendas seguro que más todavía.
    Es curioso ver como los hijos de esa generación primera que vio la serie ahora la disfrutan de nuevo con sus hijos. Y la afición que hay con los cromos de la serie. Ahora bien, no se si lo pasan mejor los peques o los papis 🙂
    Saludos Pau

  5. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Hace unos días publiqué un post en el que os hablaba de 11 motivos por los que tienes que viajar a Japón. En una de esas razones, comentaba que Japón era una parada casi obligatoria para los fans del manga, el anime y los víd…..

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