Precioso atardecer en el estanque Anapji de Gyeongju

El estanque Anapji de Gyeongju

Cuando nos ponemos a fantasear con un atardecer, solemos pensar en una playa de arena blanca y aguas turquesas. A veces esa puesta de sol soñada tiene lugar en una cumbre que acabamos de hollar o en mitad de la sabana africana. Pero ¿qué pasa con las ciudades? Se puede contemplar un crepúsculo de postal en medio de un casco urbano. En una urbe tan hermosa como Gyeongju sí.

Apurábamos los últimos días de nuestro viaje a Corea en Gyeongju. Nuestro idilio con esta ciudad no había empezado con buen pie. Si recuerdas, pronto descubrimos que el alojamiento que habíamos escogido no era hanok para niños y tuvimos que cambiar nuestra base de operaciones.

Pau y Teo en el estanque Anapji de Gyeongju

Ese handicap no estropeó nuestro paso por Gyeongju, un lugar del que nos fuimos enamorando más y más conforme el reloj iba marcando las horas. Gyeongju tiene una importancia primordial para entender la historia de Corea. Fue la capital del antiguo reino de Silla y uno de los mayores centros culturales del mundo, por eso la ciudad está plagada de un patrimonio extraordinario que atrae cada año a miles y miles de visitantes.

Para añadirle un poco más de pimienta al guiso, resulta que visitamos la ciudad en un momento de esplendor, con los cerezos en flor. Os podéis imaginar la estampa ¿verdad? Con ese escenario era casi una obligación que olvidáramos los sinsabores iniciales y saliéramos a patear por la parte más noble de la ciudad.

Cerezos en flor en el estanque Anapji de Gyeongju

El día pasó como una exhalación. Las últimas horas de la jornada coincidieron con nuestra visita al estanque Anapji, un hermoso complejo que formaba parte de la fortaleza real de Wolseung, construido hace más de 13 siglos por orden del rey Munmu con unos resultados más que admirables.

No sabemos que aspecto tendría este rincón de Gyeongju hace cientos de años, pero en la actualidad es un verdadero remanso de paz y un lugar que invita a la relajación y a la vida contemplativa. La cantidad de turistas no es abrumadora, así que es fácil encontrar algún escondite para gozar de un momento zen.

Pabellones del estanque Anapji de Gyeongju

Si repasamos el cuadro, tenemos un complejo enclavado en el centro de una ciudad cargada de patrimonio extraordinario que además está teñida de rosa por los cerezos en flor. Al lienzo debemos sumar el rumor de las aguas de un estanque artificial sobre el que se posan unos cuantos edificios tradicionales conservados como hace cientos de años.

En el estanque Anapji nadan decenas de peces de vivos colores que juegan con los reflejos de los tejados puntiagudos o se esconden en los huecos de unas piedras estratégicamente colocadas para que la armonía de los elementos sea perfecta. Es casi imposible no emocionarse en un lugar así.

La hora azul en el estanque Anapji de Gyeongju

Cuando parecía que nada podía mejorar aquel momento ¡tachán! el sol empieza a esconderse por el horizonte y unas luces comienzan a pintar los edificios regalándonos una verdadera obra de arte. Había llegado la hora azul al estanque Anapji de Gyeongju, menudo regalo para la vista.

Tras disfrutar de unos segundos de aquello decidimos que teníamos que inmortalizar aquel atardecer. Espero que los señores conservadores no se enfadaran con nosotros, pero tuvimos que saltar unas pequeñas vallas para acercarnos todo lo que pudimos a las aguas.

Atardecer en el estanque Anapji de Gyeongju

Este precioso atardecer en el estanque Anapji fue uno de los momentos estelares de nuestro viaje a Corea. Desde entonces incluimos las ciudades como posibles escenarios de grandes puestas de sol. Lo cierto es que Gyeongju no es una urbe cualquiera, es una de las joyas más radiantes de Asia.

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14 respuesta a Precioso atardecer en el estanque Anapji de Gyeongju

  1. El Tio Chiqui octubre 29, 2013 en 5:59 am #

    Muy bonico!! 😀

  2. Jordi (milviatges) octubre 28, 2013 en 11:43 pm #

    Cuando estuve en Corea del Norte me quedé con las ganas de visitar el sur,..o sea, que voy tomando nota…

    • Pau octubre 29, 2013 en 10:44 am #

      Benvingut a ‘el pachinko’ Jordi! Veo que tú has empezado por el viaje menos convencional a Corea. A mí también me entraron ganas de visitar el norte, aunque ya habrá ocasión en el futuro.

  3. Felipe octubre 28, 2013 en 3:10 am #

    Yo estuve de día pero aún tengo pendiente ir de noche. Esa foto del estanque Anapji iluminado de noche es una de las imágenes más populares de toda Corea.

    • Pau octubre 28, 2013 en 2:48 pm #

      Para nosotros que no somos tan conocedores de Corea nos sorprendió el atardecer y no pudimos resistirnos a inmortalizarlo 😀

  4. Iván octubre 27, 2013 en 10:56 am #

    Gran post Pau. Esos lugares en Asia transmiten mucha paz y serenidad, también los adoro

    • Pau octubre 28, 2013 en 2:48 pm #

      Sin duda, y como los echo de menos 😀

  5. Laura octubre 25, 2013 en 5:34 pm #

    Cuanta maravilla! cuanta historia junta,el atardecer juega con los colores y da realce a ese pequeños templos,muchas gracias por permitirme llegar por este medio a tan inimaginables lugares tan bellos que tiene ese país.Saludos

    • Pau octubre 28, 2013 en 2:47 pm #

      Te doy la bienvenida a ‘el pachinko’ Laura y las gracias por tus palabras.

  6. Alejandro octubre 25, 2013 en 1:11 pm #

    Muy guapo ese sitio y las tonalidades que adquiere en esa puesta de sol.
    Tienes razón. Siempre imaginamos las emotivas puestas de sol en la naturaleza, pero es cierto que las ciudades a veces también nos ofrecen increíbles puestas.
    Yo recuerdo una puesta de sol increíble en pleno centro de Madrid, bajando por la calle Goya y un sol enorme poniéndose justo al fondo. Impresionante. Nunca lo esperaba antes, pero desde entonces siempre presto atención a esas inesperadas cosas en las ciudades.

    • Pau octubre 25, 2013 en 1:28 pm #

      El entorno hace mucho en las puestas de sol… es importante estar relajado para disfrutarlas 😀

Trackbacks/Pingbacks

  1. Templo Bulguksa Gyeongju. Viajes a Corea con niños | el pachinko - diciembre 13, 2013

    […] El templo Bulguksa de Gyeongju fue uno de los que más nos impresionaron de nuestro viaje a Corea. Como sabéis nuestros primeros pasos en esta ciudad comenzaron con calabazas. Si recuerdas, pronto descubrimos que el alojamiento que habíamos escogido no era hanok para niños y tuvimos que cambiar nuestra base de operaciones. Luego la cosa se convirtió en amor a primera vista gracias a experiencias como el atardecer en el estanque Anapji. […]

  2. Bitacoras.com - octubre 25, 2013

    Información Bitacoras.com

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