Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. La cuestión es moverse.

Robert Louis Stevenson

Seguro que muchos de vosotros os sentís muy identificados con esta célebre frase viajera. Quizás os haya servido de motivación o tal vez la hayáis maldecido tras comprobar que tenéis el culo cuadrado después de muchas horas en la carretera.

Sí amigos, la carretera es la mayor metáfora de los viajes. Simboliza ese movimiento, el hecho de viajar de un punto a otro. A veces es tedioso, otras simplemente magnífico, como nos sucedió en nuestro último viaje a Noruega.

Cualquiera pensaría que estando tantos kilómetros por encima del Círculo Polar Ártico, y en unas tierras tan hinóspitas, las carreteras de Laponia Noruega estarían en mal estado. Nada más lejos de la realidad, hasta para unir ese punto del país las infraestructuras son de sobresaliente.

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Un ejemplo sería el túnel de Cabo Norte que cruzamos durante el trayecto entre Hammerfest y Honningsvåg. Un prodigio de 6,8 kilómetros construido a 212 metros por debajo del mar. Todo para llegar a una zona del mundo en la que la ciudad más poblada tiene sólo 5.000 habitantes.

Siguiendo con los símiles relacionados con la carretera, «si Noruega fuera un coche, sería un Ferrari» decíamos una y otra vez al ver los paisajes que rodeaban aquellas vías de Laponia.

Es muy fácil ponerse melancólico por las carreteras de Laponia Noruega. Para mí los desplazamientos por aquellos parajes no fueron nada tediosos, más bien lo contrario. Admirar aquella colección de lienzos de la naturaleza fue una sensación indescriptible. A cada metro veíamos algo extraordinario y nos entraban ganas de parar y hacer fotos para capturar el instante.

Además, las carreteras de esta zona de Noruega tienen a su favor que el tráfico es prácticamente nulo. Es más fácil encontrarte un reno que un coche en estos viajes.

Independientemente de que alquiléis un coche, con o sin conductor, vayáis en bici o a dedo, lo mejor de las carreteras noruegas son las fascinantes panorámicas y la variedad de colores y texturas que podréis apreciar.

Desde un secadero de pescado, a un hermoso lago rodeado por casitas de colores que parecen sacadas de la genialidad de un impresionista. Viajes decorados con montañas nevadas bajo el sol de medianoche o una carretera sin retorno que te lleva al Cabo Norte, uno de los confines de la Tierra.

Todas las fotos que veis en este post están tomadas en mitad de la carretera. El escasísimo tráfico te permite pararte a un lado y fotografiar los paisajes tranquilamente. Si os gusta conducir en los viajes, Noruega es vuestro país.

14 COMENTARIOS

  1. Un gustazo conducir por esas carreteras, que en cierto sentido (el de conducir dejándose llevar por el paisaje), nos recuerdan al centro de USA, y a los parques de la costa oeste.
    Noruega lo tenemos ahí, llamando de vez en cuando a la puerta, aunque no se cuando podremos cruzarla. A ver si el amigo Lucca se enrolla un día de estos…. 😀

    Un abrazo!

  2. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. La cuestión es moverse. Robert Louis Stevenson Seguro que muchos de vosotros os sentís muy identificados con esta célebre frase viajera. Quizás os haya …..

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