Faltaba poco más de un año para que cayera el Muro de Berlín cuando se disputaron los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988. La Guerra Fría daba sus últimos coletazos, pero todavía se aprovechaban los eventos deportivos para demostrar el supuesto poderío geopolítico que se tenía sobre el enemigo.

La Unión Soviética se impuso en el medallero, segunda quedó Alemania Oriental, otra potencia ubicada al este del telón de acero, y el tercer lugar lo ocupó Estados Unidos. Lo importante para Corea no fue el cuarto puesto en la general, sino que los JJOO pusieron definitivamente a Seúl en el mapa mundial, tal y como le sucedería a Barcelona cuatro años después.

Con nueve añitos fue la primera vez que escuché el nombre de Seúl y de algunos de los deportistas que alcanzaron la gloria en aquella ciudad del lejano oriente y que se convertirían en leyendas. Steffi Graf, Carl Lewis, Sergéi Bubka, Romario, Arvydas Sabonis… y un fornido canadiense llamado Ben Johnson que corrió más que nadie en la pista de atletismo, pero al que luego quitarían sus medallas por tomar sustancias prohibidas. Por aquel entonces yo no comprendía qué era aquello del dopaje.

24 años después de que los focos se apagaran en el Estadio Olímpico de Seúl, tuvimos la suerte de emprender un viaje a Corea y contemplar de primera mano los efectos que había provocado el paso del tiempo en aquel lugar tan importante para la historia reciente del país.

La sensación que nos transmitió el Estadio Olímpico de Seúl al verlo fue de cierto abandono. No es que se esté cayendo a trozos, ni mucho menos, pero un espacio deportivo tan grande sin gente se ve un poco desangelado. Se notaba que el paso del tiempo le había restado mucho protagonismo.

Y eso que el estadio en su día era impresionante. No se puede apreciar demasiado en las fotos que hicimos, pero el diseño del arquitecto Kim Geun Swoo pretendía imitar las curvas de los célebres jarrones de porcelana de la Dinastía Joseon. Ahora parece una enorme mole de hormigón sin alma pese a que Hodori, el tigre que fue la mascota de los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, no haya perdido la sonrisa.

En la actualidad el Estadio Olímpico de Seúl forma parte del Complejo Deportivo de Jamsil y allí fue donde vimos a un grupo de niños jugando con mucho ímpetu al béisbol. Este deporte goza de muchísima popularidad en Corea, algo que pudimos comprobar con nuestros propios ojos.

Justo a pocos metros del Estadio Olímpico de Seúl se encuentra el Jamsil Baseball Stadium que acoge encuentros de la KBO, la liga de béisbol más importante de Corea. El día que estábamos paseando por allí había partido, así que el estruendo y el ambientazo que se escuchaba desde fuera era ensordecedor. El contraste de la algarabía de la gente con el silencio sepulcral del antiguo coliseo olímpico era angustioso.

Sinceramente no sé si merece la pena desplazarse a propósito hasta el Estadio Olímpico de Seúl si disponéis de poco tiempo en la ciudad. A no ser que seáis muy fans del movimiento olímpico o que coincida con alguno de los macroconciertos que se celebran en su interior mejor ver otros lugares.

A mí sí que me hizo ilusión porque los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988 fueron los primeros que recuerdo con algo de nitidez. Aún así me sorprendió mucho ver que había mucho más ambiente en unas canchas infantiles de béisbol que en el estadio que consagró al Hijo del Viento o que presentó al mundo a un jovencísimo Bubka.

27 COMENTARIOS

  1. A nosotros nos gusta repetir destinos, es una manía. Y establecer conexiones entre nuestros recuerdos y lo que observamos en una visita posterior ayuda a comprender mejor el lugar que visitas. Al igual que este planteamiento que haces, un recuerdo, no directo puesto que no estuviste físicamente presente en aquella Olimpiada, pero que si te permite comparar las dos épocas. Interesante.

    Un saludo, Pau

  2. En mi caso estos JJOO me pillaron de muy peque, aún tenía 3 años, por lo que para mi el olimpismo comenzó en Barcelona que ya era más consciente del mundo en el que estaba 🙂

    Pero bueno como dices igual si voy con tiempo me llegaría, pues a mi el tema deportivo siempre me hace ilusión ver algún estadio significativo.

    Que te mejores!!

  3. Nosotros para eso (y para muchas otras cosas :P) somos muy frikis, y nos encanta visitar instalaciones deportivas de todo tipo. A veces te dan algo de pena, porque están viejas y apagadas, pero aun así siempre hay alguna anécdota que contar.

    • Es que son lugares en los que se está fiando todo el mundo durante unas semanas. Si vienen de camino las visitamos, pero adrede no.

  4. Ya suele pasar, se flipan en construcciones para algún evento deportico tipo Mundial o JJOO y luego no saben bien como sacarle partido. Aquí pasó lo mismo con el Estadi Olimpic o el Palau Sant Jordi, se intentó que jugaran los Dragons, el Barça o Espanyol y no cuajó, esó si son estadios bien bonitos para hacer fotos 😛

  5. Como bien ha dicho Borobia, la visita al de Berlín es muy recomendable. Como suele ser habitual en estos casos o en los de las exposiciones universales, la mayoría de instalaciones de este tipo caen en el abandono… Una pena ya que los usos que se le pueden dar son infinitos.

  6. No he tenido el placer de visitar el estadio olímpico pero sí que es cierto que la primera vez que escuché el nombre de Seúl fue con motivo de las olimpiadas.

    No sé porqué no se me ocurrió visitar la villa olímpica en Seúl, en Pekín sí que lo hice en su día.

    Saludos

  7. A mi sí que me gusta visitar este tipo de instalaciones siempre que no queden muy a desmano y no quiten tiempo a otras visitas importantes, aunque depende del lugar. Me encantó Olympiastadion de Berlín, que se puede visitar por dentro junto con el resto de instalaciones anexas de los JJOO de 1936, muy recomendable. También me gusto mucho el mítico olímpico de Munich, que tiene un parque inmeso alrededor y está muy bien conectado con la ciudad. En cambio el de Helsinki me decepcionó un poco más… nos cogía de paso y lo vimos por fuera. En cualquier caso como bien dices siempre es una visita interesante para los amantes del deporte o las olimpiadas.

    • Que yo recuerde he estado en el de Seúl, en el de Tokio 1964 que me gustó pese a su antigüedad y, por supuesto, en el de Barcelona 😉

      • El de Tokio está chulisimo, cuando yo estuve le estaban terminando de dar un buen lavado de cara. Y Montjuic creo que fue el primero que vi, también me gustó, aunque lo ideal en estos sitios sería poder ver algún concierto o competición… a ver cuando hay ocasión, jeje.

        • Claro así sería mucho mejor. Justo cuando estuve en el de Seúl había estado Lady Gaga unos días antes… aunque no me gusta demasiado.

  8. Información Bitacoras.com…

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