
Admitámoslo, en el fondo todos somos un poco románticos, también en los viajes. Si nos preguntaran cuál es el medio de transporte que más nos gusta para viajar, la mayoría responderíamos que el tren. ¿Cuántas veces hemos escuchado o leído los nombres del Orient Express o el Transiberiano y nos han dado ganas de dejarlo todo y subir al próximo tren?
En Noruega existe un pequeño ferrocarril llamado el Tren de Flåm o Flåmsbana que te permite emular durante una hora esos viajes míticos de antaño, pero con una pequeña diferencia. No te puedes despegar de la ventanilla para contemplar algunos de los paisajes más hermosos de los fiordos noruegos.

Tuvimos la ocasión de subir al Tren de Flåm hace un par de veranos, durante el primero de nuestros viajes a Noruega. Acabábamos de navegar por los fiordos noruegos Patrimonio de la Humanidad, y ahora tocaba el turno de regresar a Bergen disfrutando de uno de los trayectos más deliciosos del viaje.
Este peculiar tren de cremallera es célebre porque cubre uno de los trayectos en ferrocarril con mayor desnivel del mundo, en total 865 metros. Une las estaciones de Myrdal y Flåm que están separadas por sólo 20 kilómetros de diferencia, pero como el paisaje es muy agreste tarda cerca de una hora en completar su recorrido.















