Saliendo de Abisko, Pau saliendo de la civilización

Mi estancia en Abisko se ha convertido por méritos propios en la más septentrional de todos los lugares en los que he estado. Dudo que algún día esté más al norte, pues Abisko se encuentra a 200 kilómetros por encima del Círculo Polar Ártico.

¿Y qué hacía yo donde Cristo perdió la sandalia? Pues empezar un viaje a Laponia Sueca, ya que en Abisko se encuentra un parque nacional que es el inicio del Kungsleden o Camino del Rey. Un sendero que recorreríamos los días siguientes con raquetas de nieve.

Velas en la estación de montaña de Abisko

En Abisko también se encuentra emplazada una excelente estación de montaña, que fue donde pasamos la primera noche en Laponia Sueca. La estación cuenta con todo tipo de comodidades, y una tienda con material de trekking, esquí y montaña de primerísima calidad. En esa tienda fue donde conocí a mis inseparables amigas y compañeras de viaje las raquetas de nieve.

Allí, nada más llegar desde Kiruna, Jorge, co-fundador de YokmoK Aventuras y guía de nuestro viaje, revisó el equipamiento de todos para ver si estaba en condiciones o si ofrecía las garantías suficientes para afrontar un recorrido tan exigente. Todos pasamos el primer examen con buena nota.

Vistas del lago Torneträsk en Abisko

Una vez revisado el equipo, nos lo pusimos por primera vez y fuimos a andar sobre el Torneträsk, un gran lago congelado que se encuentra justo al lado de la estación de montaña. La sensación de caminar sobre las gélidas aguas no se me olvidará jamás, sobre todo el ruido que emitían nuestras pisadas. Luego andaríamos muchísimo sobre lagos helados, pero la primera vez es la que más respeto te da. Además, era todo blanco y azul hielo, dos tonalidades que combinadas son preciosas.

Al regresar a la estación, disfrutamos de una opípara y agradable cena con cerveza y a la luz de las velas, ya que en este tipo de refugios están muy concienciados con el medio ambiente y emplean el mínimo imprescindible de recursos energéticos.

Mis compañeros de travesía

En la estación de montaña de Abisko disfrutamos por última vez, en muchos días, de internet, electricidad, duchas, agua corriente, restaurantes, baños con cadena y todas esas comodidades a las que nos hemos ido acostumbrando a lo largo de los años. Os aseguro que esos pequeños lujos se echan mucho de menos durante el camino, pero quedó demostrado que se puede vivir sin ellos. Al menos durante unos días.

Tras pasar la noche, nos pusimos todo el equipo, cargamos con las mochilas y nos dirigimos al punto de partida del Kungsleden. Era el comienzo de nuestra aventura.

11 COMENTARIOS

  1. @Javier, la verdad es que los lagos tienen un grosor tal que es muy difícil que el hielo se rompa, pero como tu dices, el respeto nunca se pierde 😉

    @El Capitán, efectivamente esa es la mezcla de sensaciones jajaja

    @Turris, la verdad es que sí, mira que está lejos aquello y qué frío hace 🙂

    @josecrem, efectivamente es para limpiarse las votas, está hecho con tres escobas, es la monda 🙂

    @JoCkEy, jajaja no te creas que no se me pasó por la cabeza 😉

    @Anondorf, lo del nombre del camino no lo sé, pero dudo que el rey se acercara mucho por allí. No es un recorrido muy antiguo, sino que más bien se inventó para fomentar el turismo.

  2. Bien, bien! Ya tenía ganas de saber más del viaje ^^. ¿Por qué lo llaman «Camino del rey»? o_o

    Encima del lado ese yo estaría acojonado…brr, me da frío solo de pensarlo. Vaya valor le echaste tío ^w^.

  3. Lo del lago helado debió ser una mezcla rara de sensaciones, ¿no? Bonito, pero con los cojones un poquito por corbata xDDD

    Venga, venga, que ya empezamos a saber más de esta aventurilla 😀

  4. A mi también me daría cosita eso de andar un lago helado, imagino el respeto que siente uno al pisarlo por primera vez. Ahora ya serás un experto, no? aunque nunca perder la precaución 🙂

    Y lo que disfrutarías de esa cena, seguro que algunas fotos cayeron. Ya nos contarás.

    Un saludo!

  5. Información Bitacoras.com…

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