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Viaje a Nepal – Itinerario por Kathmandú

La mayoría de fans de Pekín Express están esperando como agua de mayo el programa del domingo para ver la famosa hostia que le da Silvia a Alazne. A mí la bofetada me da un poco igual. Lo que realmente me interesa es la llegada de los concursantes a Nepal y ver qué recorrido hacen por el país de los Himalayas.

Supongo que la primera parada del programa será la fascinante Kathmandú, así que voy a sugerir un itinerario por la capital de Nepal. Mejor dicho, os lo sugiero a vosotros, que ellos bastante tienen con el viaje que se están pegando en Pekín Express.

Las 365 escaleras de Swayambhunath

– Empezaría por Swayambhunath. Aquí se encuentran edificios construidos con los tres tipos de arquitectura tradicional nepalí. El más popular es la estupa de Swayambhunath, también denominada el Templo de los Monos. Espero que no os hagan subir las escaleras de peregrinación.

Pau en la Kathmandu Durbar Square

– Continuaría por la Kathmandu Durbar Square. Es el verdadero epicentro de Kathmandú. Además, es un punto perfecto para hacer varias visitas interesantes.

Kumari Ghar

– Como está relativamente cerca, me desplazaría hasta el Kumari Ghar. Se trata de un palacio situado en pleno centro de Kathmandú. Es donde vive la diosa viviente Kumari. Con un poco de suerte asomará su cabecita por la ventana.

Los ojos de Buddha

– Un poco más tarde, visitaría la impresionante Bodnath. Es el centro neurálgico del barrio tibetano de Kathmandú. Lo más espectacular de Bodnath es su gigantesca estupa esférica, una de las más grandes del mundo.

Preparando la cremación en los ghats

– Aunque el itinerario ya es bastante completo, cerraría el itinerario por Kathmandú en la orilla del río Bagmati, concretamente en los alrededores del templo de Pashupatinath. Este lugar es ideal para comprender y observar los ritos de las cremaciones del Hinduismo.

Espero que con este recorrido se calmen un poco los ánimos y lleguen con mucha paz interior a Bombay.

Viaje a Nepal – El encanto de Swayambhunath

La estupa de Swayambhunath

No me puedo creer que a estas alturas no os haya hablado todavía del precioso complejo de Swayambhunath en Kathmandú. Fue una de las primeras experiencias que tuvimos en nuestro Viaje a Nepal y la verdad es que el lugar nos cautivó.

Swayambhunath es un auténtico privilegio para la vista. Esta ubicado justo en  la cima de una colina desde la que se divisa gran parte del Valle de Kathmandú. Para acceder al complejo hay dos formas bien distintas. La primera opción es subir los 365 escalones pronunciadísimos, y nada aptos para cardíacos. Se supone que los penitentes y los peregrinos suben por aquí. Pero lo más fácil y agradable es el acceso de los turistas, que está lleno de pequeños puestos de artesanía.

Las 365 escaleras de Swayambhunath

Según nos contó el guía, en Swayambhunath se encuentran edificios construidos con los tres tipos de arquitectura tradicional nepalí. El más popular es la estupa de Swayambhunath, también denominada el Templo de los Monos. Es un lugar precioso y un icono de la cultura de Nepal, inconfundible por los ojos pintados de Buda.

Si te olvidas de los turistas, Swayambhunath también tiene su lado místico. Es el segundo lugar más sagrado para los budistas nepalíes, sólo superado por Bodnath. Allí podréis encontrar una gran variedad de santuarios y templos, incluyendo un monasterio tibetano, un museo y una biblioteca.

Swayambhunath

En definitiva, un lugar muy agradable para pasar la mañana. Lleno de vida, con unas vistas espectaculares, souvenirs y artesanías a muy buen precio. Y por supuesto mucha espiritualidad. Muy recomendable.

Slumdog Millionaire y las miserias de la India

Slumdog Millionaire

Hace unas horas Vero y yo hemos ido a ver Slumdog Millionaire. Es una de esas películas sobre las que se crean grandes expectativas, de hecho, la sala de cine estaba bastante llena. Yo esperaba especialmente este estreno para ver lo que trasmitía Danny Boyle sobre la India.

La película está bastante bien narrada, a pesar de sus continuos saltos en el tiempo. La trama es la típica historia de amor y superación personal, aunque ambientada en uno de los barrios más pobres del mundo. Tranquilamente podemos ponerle un notable, pero no esperéis una obra maestra. Para mí las escenas del concurso son las peores, incluso estorban.

Pero no voy a haceros una crítica de Slumdog Millionaire, para eso ya tenéis otros medios y bitácoras especializadas. Este es un blog de viajes, y como tal, me gustaría ver los aspectos en los que coincido, o no, con la visión que Danny Boyle ofrece de la India.

En primer lugar, los niños de la calle. En la película se ve como el hambre agudiza el ingenio y como muchos de estos niños caen en redes de las mafias que los obligan a mendigar. Incluso, les mutilan para que den más lástima. Esto lo vimos tal como se cuenta en la película. En nuestro viaje a India y Nepal nos costaba muchas veces salir a la calle. Era poner un pie en el asfalto y te sentías agobiado por estas muchedumbres de niños. Mucho pillo y algún que otro caradura entrañable.

La religiosidad también está presente en este largometraje. La eterna lucha entre creencias provoca disturbios sin sentido. Nosotros no vimos ninguno, aunque la tensión se palpaba entre los distintos cultos.

Otro aspecto que se ve muy bien en Slumdog Millionaire, es lo que yo denomino la caza del turista. Todo vale para desplumar al hombre blanco. Triquiñuelas, engaños, y tretas. Todo por la pasta. Si no perdéis la sonrisa y las buenas maneras no habrá ningún problema.

También hay momentos de extrema violencia, a veces provocada por la necesidad, y otras consentida por la pasividad de la policía hindú. Sólo tenemos que recordar el incidente en el aeropuerto de Varanasi.

Sin embargo, creo que Danny Boyle lo exagera todo un poco. Si un occidental basara su decisión de ir a la India sólo por lo que ve en Slumdog Millionaire, nunca realizaría ese viaje.

La India es mucho más que miseria, fanatismo religioso, codicia o violencia. Es un país diferente, fantástico, mágico en el que todo es posible. Yo siempre digo que un occidental debe ir al menos una vez en su vida a India para experimentar lo que allí se siente. Difícilmente se puede expresar con palabras, ya que los extremos se tocan constantemente.

Podéis ir a ver Slumdog Millionaire y quedaros con la moraleja de la película. Sacad una conclusión positiva y posteriormente lo contrastáis con un viaje a la India. Luego pasáis por el pachinko y me lo contáis.

Pau con dos niñas hindúes

Viaje a la India – Jantar Mantar

Laghu Samrat Yantra

Como mañana se estrena Slumdog Millonaire y tengo ganas de ir a verla, hoy voy a escribir uno de esos posts en los que repaso algunos de los monumentos que vimos durante nuestro Viaje a India y Nepal.

Hoy más que un monumento en concreto, es un conjunto de instrumentos construidos por Sawai Jai Singh II para practicar la astronomía. Se trata del Jantar Mantar ubicado en Jaipur.

Jai Prakash Yantra

Este complejo astronómico fue construido entre 1728 y 1734 y está compuesto por 16 aparejos. Parece mentira, pero en la actualidad todavía se emplean para cosas tan dispares como predecir las temperaturas del verano, la intensidad de los monzones o las catástrofes naturales.

En la India le dan mucha importancia a todo lo relacionado con la astronomía. De hecho, un astrónomo puede dilucidar si estás capacitado para casarte con cierta persona o no dependiendo de las cartas astrales.

Pau en el Rashivalaya Yantra

Desde luego que el Jantar Mantar de Jaipur se merece una visita sólo para contemplar esta explanada llena de aparejos extraños que parecen sacados de alguna película de ciencia-ficción. Además de la entrada, cobran por utilizar la cámara de foto y el doble por la de vídeo. En India pocas cosas son gratuitas.

La fiebre de los souvenirs

Vero comprando souvenirs en Kathmandú

Uno de los mayores «peligros» para acabar sin blanca durante los viajes son los souvenirs. Cuando ejerces de turista te invade una especie de estado mental en el que te piensas que todo lo que ves son gangas, obras de arte y cosas muy necesarias. Nada más lejos de la realidad.

Por eso, los souvenirs se merecen un apartado especial en las estanterías cajones y armarios. Son el recuerdo de tu insensatez y deben estar siempre presentes para que no lo vuelvas a hacer. Va a ser que no. De hecho, hay algunos souvenirs a los que les acabas cogiendo cariño porque significan algo especial y te recuerdan un gran momento del viaje.

Ayer publiqué esta foto dónde aparecen algunos de los más significativos de nuestros viajes. Enhorabuena josecrem, eres una máquina reconociendo souvenirs.

Souvenirs

De izquierda a derecha:

– Lo que habéis calificado como una funda de cuero trenzado, lleva en su interior una flauta. Ni Vero, ni yo sabemos tocarla. Fue adquirida en los templos de Angkor en Camboya por un dólar.

– La muñeca Kokeshi fue comprada durante nuestro viaje a Japón, concretamente en una tienda de souvenirs de Omotesando en Tokyo (東京). No recuerdo el precio, pero es uno de nuestros favoritos.

– La pequeña vasija de latón contiene agua del rio Ganges. La compramos de madrugada mientras contemplábamos los ghats de Varanasi. Nos la vendieron en el mismo río, ya que los comerciantes se acercan a tu barca con otras embarcaciones más pequeñas. Creo que pagué entre 100 y 150 rupias, aunque no me hagáis mucho caso.

– Lo del Zippo estaba claro. Fue adquirido en los túneles de Cu Chi de Vietnam. Te los venden como auténticos, pero evidentemente son reproducciones. Nos costaron a 70.000 Dongs la unidad.

– Por último, tenemos el cuenco de meditación. Nos hicimos con él cerca de la stupa de Bodnath en Kathmandú. No recuerdo el precio. En Nepal creen que al frotar el cuenco con esa especie de mortero se emite un sonido que te ayuda en la meditación budista.

Estos son algunos de nuestros souvenirs más representativos. A mí me da por las camisetas y a Vero por los cuadros, láminas, imanes de nevera y cachibaches. ¿Qué souvenir recordais con cariño y cuáles con desdén?