Etiquetas | Nuestros viajes

Oye, y ¿qué es eso del pachinko?

Pachinko & slot

Una de las preguntas que más me hace la gente es la que da título a este post y a este blog. ¿Qué es el pachinko? Pues bien, después de 18 entradas, creo que ya va siendo hora de explicarlo.

Voy a explicarlo con un símil. El pachinko es a Japón lo que a España es el bingo y las tragaperras. Es, sin duda, una de las aficiones más sórdidas de los japoneses.

Para un occidental es muy complicado el sistema de juego. Tu cambias los yens por bolitas de acero y el objetivo es ir ganando más bolitas. ¿Cómo se ganan? Ni idea. Antiguamente, según me explicó mi profesora de japonés Ikuko, había como una especia de clavos que marcaban el camino de las bolitas. El jugador tenía que conseguir con dos palancas introducirlas en un recipiente.

Hoy en día los pachinkos combinan estas palancas y las bolas con pantallas de luces tipo videojuegos. Yo desde luego invertí mil yenes y fui perdiendo las bolas a una velocidad de vértigo. De vez en cuando la pantalla me presentaba algunas pruebas que evidentemente no supe superar.

Pero lo que más llama la atención del pachinko es el ambiente. Como he dicho antes, el más sórdido de Japón. Humo de cigarrillos, música muy, pero que muy estridente y unos personajes de aúpa. Las grandes ciudades están repletas de pachinkos gigantescos, a veces edificios enteros.

Lo más curioso del tema, es que en teoría, no ganas dinero. Después de acumular montones de bolas, las debes canjear por regalos. El truco está en que estos regalos, debes «venderlos» en la trastienda por dinero.

El pachinko es una cosa muy pero que muy adictiva, de hecho, Ikuko me contó que una madre dejó en el coche a sus hijos mientras ella jugaba al pachinko, y que al volver los encontró muertos de una insolación. Ella dice que esto sucede bastante a menudo.

En fin, que ya sabéis qué es el pachinko. Si por casualidad queréis saber qué gané yo. Esta foto es la prueba. Y sí, llevaba un poco de sake en el cuerpo.

Premio del pachinko, garrapiñadas y barquillos

Nepal da sus primeros pasos hacia la democracia

Niños nepalíes en la stupa de Bodnath

Como ya sabéis, el verano pasado estuvimos de viaje por India y Nepal. Tras el estrés que nos provocaron algunos momentos en India, sobre todo la salida de Varanasi, llegar a Nepal fue como una burbuja de aire fresco. Ya os contaré en otro momento esas aventura.

Como digo, Nepal nos sorprendió muy gratamente. Es un país todavía mucho más pobre, que India, pero ellos no trataban de esconderlo. Era muy difícil que un nepalí no te dedicara una sonrisa, por muy complicada que fuera su situación económica. La calles estaban muchísimo más limpias que en India, a pesar de que cuando estuvimos había huelga de basureros.

En Nepal tuvimos la suerte de tener un guía maravilloso, que al contrario que el hindú, nos contó lo bueno y lo malo de su país. Anjan Dhungel, que así se llamaba esta gran persona, además de ser nuestro cicerone en Nepal, formaba parte de la ONG SDeWON. Esta asociación ayuda a las mujeres nepalíes y viudas de la guerra salir adelante enseñándoles a hacer manualidades que luego venden para poder educar a sus hijos.

Porque os cuento esto, pues porque resulta que en Nepal había un rey llamado Gyanendra que a pesar de los tiempos en los que vivimos era casi un rey feudal. Pensaba mucho en él y poco en su pueblo. Anjan nos contó que en Nepal se pagaban impuestos, pero que no se construían carreteras, ni infraestructuras, ni la sanidad era pública, ni había educación pública. Este crack de Gyanendra se llevaba casi todo el erario del pueblo nepalí. El genio llegó a rey tras una matanza de toda la familia real nepalí, en la que casualmente él y sus familiares no estaban presentes. Quizás lo recordéis de las noticias.

Ahora su suerte ha cambiado. Tras las presiones de EEUU, India y China, el pueblo de Nepal ha derrocado a su rey y acaba de celebrar elecciones a la Asamblea Constituyente. A pesar de que es un país sin tradición democrática, este puede ser un gran paso para una vida mejor de Nepal.

Más sobre la elecciones de Nepal:

El País

Soitu.es

Viaje a la India, las primeras impresiones

P8070091

El pasado verano estuvimos de viaje por India y Nepal. Fueron muchos meses de preparativos, sobre todo para mentalizarse.

Nosotros volamos con Alitalia haciendo el recorrido Valencia -Milán-Nueva Delhi, saliendo del destino a las 06:30 horas y llegando a las 22:00 horas de la India (tres horas y media menos en España).

A pesar de que cuando llegamos ya era de noche, el impacto térmico fue espeluznante. Nada más salir del avión notamos un golpe de calor brutal. Sabíamos que hacía calor ¿pero tanto? Cierto es que a los poco días de estar en India te acostumbras. Para que os hagáis una idea, a las diez de la noche estábamos a 33 grados a la sombra y con el 100% de humedad relativa.

La entrada al aeropuerto de Nueva Delhi nos pareció muy tranquila. Los funcionarios te miraban con muy mala cara, cosa que no entendíamos. Nada más llegar cambiamos 200 euros en rupias en el mismo aeropuerto. Luego descubrimos que habíamos hecho bien porque había mejor cambio que en los hoteles.

Tras salir a la zona de llegadas, comienzas a vislumbrar dónde estás. Decenas y decenas de personas con cartelitos esperan impacientes a que les digas que eres tú al que buscan, no obstante en la India son 1.100 millones de personas.

Una vez localizamos nuestro nombre, el chico nos subió hasta un coche que nos llevó al hotel. El mozo que aguantaba el cartelito trabajaba a su vez para el hombre que nos llevó al hotel, que su vez trabajaba para nuestro guía. Así funciona en la India ¿castas? No exactamente, pero la jerarquización en el trabajo es espectacular.

El hombre que nos acompañó en el coche hablaba muy bien el castellano y nos hizo las típicas preguntas que se pueden hacer a una persona que acabas de conocer. Se interesó por nuestra zona de España y nuestras costumbres. Nosotros le devolvimos las preguntas cortésmente.

Las dos cosas que más me llamaron la atención de nuestras primeras horas en la India fueron el tráfico caótico y lo verde que es Nueva Delhi. El tráfico merece una mención a parte, ya que hay miles y miles de coches, motos, rickshaws, triciclos circulando en todas direcciones, sin carriles delimitados, sin señales de tráfico, sin policía… el caos total. No entendíamos como no había accidentes, ya que en la India lo normal es pitar cuando quieres pasar. Luego nos enteramos que obtienes la licencia de conducir pagando, no pasas ningún examen, simplemente pagas, y cuanto más pagas más pronto obtienes el permiso de conducir.

Una vez llegamos al hotel gastamos nuestras primeras rupias en propinas (al chófer, a los maleteros…) una acción que no pararíamos de repetir a lo largo de todo el viaje.

P8080302