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Kirai por fin ha podido ser profeta en su tierra

Un geek en Japón, el libro

¿Recordáis que el otro día os contaba la anécdota del Día del Libro, en el que Kirai no había sido profeta en su tierra? Pues por fin lo tengo entre mis manos.

Un geek en Japón es el nombre del blog y del libro de Kirai. A estas alturas seguro que todo el mundo sabe que bajo este seudónimo se esconde Hector García. Para el que no le suene, es uno de los bloggers más conocidos de España, a pesar de que vive en Japón.

Tengo que decir, que mi afición por Japón floreció mucho antes que el fenómeno de la blogosfera. Sin embargo, era inevitable que al introducirme en este mundo acabara en el blog de Kirai y en el de otros muchos bloggers españoles que viven en Japón.

No pretendo que este post sea un peloteo constante hacia la figura de Héctor, una persona a la que no conozco y que por circunstancias de la vida dudo que conozca alguna vez. Simplemente decir, que él solito se ha hecho un nombre y se ha forjado un futuro a miles de kilómetros de su hogar. Eso por sí sólo, ya tiene el suficiente mérito. Lo único que pretendo es analilizar su obra que es una prolongación lógica de su bitácora.

Una de las cosas que más llama la atención a simple vista es la estética del libro. Los mejores diseñadores gráficos del mundo, o al menos los más arriesgados están en Japón. Este libro bebe de esas fuentes y tiene una maquetación muy atractiva, dinámica y rompedora.

Las imágenes están muy bien seleccionadas y te permiten a simple vista hacerte una idea de lo que es la vida en Japón, su cultura, su tradición…

Sobre los contenidos, deciros que Kirai aborda muchos de los temas que trata en su blog, aunque de una manera más profunda. No os esperéis una obra de arte y ensayo, porque no lo es. Cualquier persona que esté preparando un viaje a Japón debería leerlo, porque es una guía muy completa y un auténtico manual de supervivencia en tierras niponas.

Cultura japonesa, tradiciones, curiosidades, economía, manga y anime, música, cine, televisión y por supuesto consejos para el viajero componen el espíritu de ‘Un geek en Japón‘, un libro con el que pasar un buen rato.

Un geek en Japón‘ escrito por Hector García (Kirai) y publicado por Norma Editorial. A mí me ha costado 15,20 euros.

En el día del libro Kirai no ha podido ser profeta en su tierra

El Juego del Ángel

Como bien sabéis, hoy 23 de abril se celebra la festividad de Sant Jordi. Esta fecha es muy importante para mis paisanos y para los amantes de la literatura ya que es el día del libro.

Además de todo esto, es un día muy esperado para la blogosfera porque hoy se publicaba el libro de Kirai, un geek en Japón. Tenía pensado comprármelo, pero no ha sido posible.

Kirai dijo que se podría encontrar en las tiendas Fnac y como fiel seguidor de su blog decidí ir al Fnac de Alicante para reservarlo. Un inciso, según tengo entendido Kirai es alicantino.

  • Pau: «Disculpe, me podría decir si van a recibir para el 23 de abril el libro ‘Un geek en Japón‘. Lo ha escrito Héctor García y lo edita Norma«.
  • Dependiente del Fnac: «¿Me puedes repetir el título?»
  • Pau: «Por supuesto, ‘un g-e-e-k en Japón’ de Norma editorial, sale el día 23″.
  • Dependiente del Fnac: «Efectivamente tenemos pedidos diez ejemplares, pero nos llegarán como muy pronto el viernes».
  • Pau: «Entonces, me puede reservar un ejemplar».
  • Dependiente del Fnac: «Lo siento, no reservamos libros, sólo los guardamos».
  • Pau:»A qué se refiere con guardamos».
  • Dependiente del Fnac: «Pues a cuando alguien viene a comprar un libro y no le funciona la tarjeta se lo podemos guardar hasta que vuelva».

Así que después de esta conversación de besugos me he quedado compuesto y sin libro. Kirai no ha podido ser profeta en su tierra.

Por cierto, le he regalado a Vero el libro que veis en la imagen. Se trata de la última novela de Carlos Ruiz ZafónEl juego del ángel‘.

Feliz día del libro a todos y para los alcoyanos «Visca Sant Jordi!!!«

Viaje a Japón, lo que nos pasó en Osaka es muy difícil que ocurra en España

Pau, Vero, Hiromu and cia, Juan y Mónica en Osaka

Hoy voy a empezar el post con una reflexión muy del estilo de Nora, una japonesa en Japón. Es decir, no se trata de generalizar o decir que todos los japoneses son iguales o que todos los españoles harían o dejarían de hacer lo mismo. Simplemente que es una anécdota que nos sucedió en Osaka y como tal la cuento.

Estábamos apurando las horas de nuestro viaje a Japón en Osaka. Queríamos gastar algunos yens por los grandes almacenes de la ciudad. Nuestro objetivo : un conocido centro comercial. En esas que se puso a llover de lo lindo y nos refugiamos en una galería comercial subterránea de esas que hay cerca de las estaciones de metro.

Nos encontrábamos bastante desorientados. Así que decidimos pedir ayuda a dos jóvenes para que nos indicaran. Cabe decir que era domingo y que salían de trabajar. Les pregunté en una mezcla de japonés e inglés que cómo se llegaba a ese centro comercial cuyo nombre no recuerdo. Uno de los dos jóvenes, Hiromu, dijo que nos acompañaban, que a su compañero le venía de camino. Luego nos enteramos que él debía ir a Nara. No obstante, nos ayudaron a comprar el billete de metro, cambiaron sus billetes y nos acompañaron hasta la parada en la que debíamos bajar.

Luego nos acompañaron a la puerta del lugar al que queríamos ir. En ese momento yo les sugerí que se tomaran unas cervezas con nosotros por la deferencia que habían tenido. Después de una mirada de complicidad accedieron muy amablemente y compartimos una charla muy amistosa y distendida.

Estuvimos más de una hora hablando -medio inglés, medio en japonés- de España y sus costumbres. Nos dio la sensación de que ellos sabían bastante más sobre España, que cualquier español medio sobre Japón. Se interesaron mucho por la siesta, las distintas lenguas de nuestro país y sobre el origen de nuestros nombres. Les llamó la atención los nombres de Verónica y Mónica. «very popular» decían. Al explicarles que mi nombre era el mismo que el de un jugador de baloncesto que había ganado el mundial hacía un mes en su país, descubrí que desconocían por completo la existencia de este deporte.

En fin, que entre charlas y risas se hizo la hora de la despedida. Cuando Mónica hizo el ademán de levantarse para pagar, se negaron rotundamente y pagaron religiosamente todo lo que habíamos consumido.

Resumen de la historia: simplemente pregunto cómo se va a x. Te acompañan hasta la puerta de x tras 20 minutos en metro, se quedan una hora y pico contigo y te invitan a cerveza. ¿Qué hubiera hecho un español si un japonés le pregunta cómo se va a x en España? La respuesta os la dejo a vosotros.

Por cierto, poco después del viaje a Japón le mandé esta misma foto a Hiromu y me lo agradeció en castellano. Flipante.

Además de esta anécdota, este post está escrito con intenciones de Paco Lobatón en ¿Quién sabe dónde? El objetivo es que les llegue a Hiromu y su amigo, del que no recuerdo su nombre, el gran respeto y agradecimiento que les tengo por su gran amabilidad. Si alguien los conoce por casualidad que les avise y les de las gracias de mi parte. Además, si alguien conoce a Juan y Mónica que les avise también, ya que desde el viaje a Japón no hemos vuelto a saber de ellos, pues perdimos los datos que nos pasaron.

Oye, y ¿qué es eso del pachinko?

Pachinko & slot

Una de las preguntas que más me hace la gente es la que da título a este post y a este blog. ¿Qué es el pachinko? Pues bien, después de 18 entradas, creo que ya va siendo hora de explicarlo.

Voy a explicarlo con un símil. El pachinko es a Japón lo que a España es el bingo y las tragaperras. Es, sin duda, una de las aficiones más sórdidas de los japoneses.

Para un occidental es muy complicado el sistema de juego. Tu cambias los yens por bolitas de acero y el objetivo es ir ganando más bolitas. ¿Cómo se ganan? Ni idea. Antiguamente, según me explicó mi profesora de japonés Ikuko, había como una especia de clavos que marcaban el camino de las bolitas. El jugador tenía que conseguir con dos palancas introducirlas en un recipiente.

Hoy en día los pachinkos combinan estas palancas y las bolas con pantallas de luces tipo videojuegos. Yo desde luego invertí mil yenes y fui perdiendo las bolas a una velocidad de vértigo. De vez en cuando la pantalla me presentaba algunas pruebas que evidentemente no supe superar.

Pero lo que más llama la atención del pachinko es el ambiente. Como he dicho antes, el más sórdido de Japón. Humo de cigarrillos, música muy, pero que muy estridente y unos personajes de aúpa. Las grandes ciudades están repletas de pachinkos gigantescos, a veces edificios enteros.

Lo más curioso del tema, es que en teoría, no ganas dinero. Después de acumular montones de bolas, las debes canjear por regalos. El truco está en que estos regalos, debes «venderlos» en la trastienda por dinero.

El pachinko es una cosa muy pero que muy adictiva, de hecho, Ikuko me contó que una madre dejó en el coche a sus hijos mientras ella jugaba al pachinko, y que al volver los encontró muertos de una insolación. Ella dice que esto sucede bastante a menudo.

En fin, que ya sabéis qué es el pachinko. Si por casualidad queréis saber qué gané yo. Esta foto es la prueba. Y sí, llevaba un poco de sake en el cuerpo.

Premio del pachinko, garrapiñadas y barquillos

Hanami, una tradición japonesa en Balones

Hanami en Balones

Teniendo un blog con este diseño y sabiendo que Japón y los blogs sobre Japón se han convertido en mi principal afición, no podía dejar de hablar del hanami. Aunque mi hanami es un tanto especial y rural porque lo practico en Balones.

hanami con Balones de fondo

Muchos de vosotros os preguntaréis qué es el hanami y qué es Balones. Hanami significa literalmente «mirar las flores», una tradición japonesa muy arraigada que consiste en ver flores, principalmente de cerezo. Ahora es la época más extraordinaria para realizar el hanami en Japón, ya que los cerezos están en flor. También es una buena excusa para ir de picnic y charlar o ver a los amigos.

hanami rural en Balones

La otra parte de la ecuación es ¿qué es Balones?. Pues es un pueblo de unos 150 habitantes donde paso parte de los fines de semanas. Está muy cerca de mi ciudad natal, Alcoy, en un entorno rural y rodeado de montañas.

Más hanami en Balones

Sumando mi afición por la cultura japonesa y el tiempo que paso en este pueblo, nace el hanami rural en Balones. Aquí la mayoría de árboles son olivos, almendros y melocotoneros. Ya se que no es lo mismo y que no había mucha gente, pero es lo que hay 🙂

Fantásticas imágenes y más información sobre el hanami en: