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La edad de oro del Barça

Abidal levanta la Champions

Esto sigue siendo un blog de viajes, pero también es un blog personal, así que de vez en cuando os torturo con posts de fútbol o de la NBA, aunque cada vez menos. Me estoy portando muy bien últimamente.

Normalmente, cuando escribo estos post futboleros lo hago minutos después del triunfo de turno, con la excitación del momento y con una sonrisa de oreja a oreja. Esta vez es distinto, quería que pasaran 48 horas para ver si la sonrisa se me había borrado de la cara o comprobar si todavía tenía ganas de hablar sobre la victoria del Barça. La respuesta es sí.

Pero no voy a hablar del partido del sábado ni de la temporada tan fantástica que ha hecho el equipo de Pep Guardiola. Voy a ponerme en plan abuelo Cebolleta y rememorar lo que está siendo la edad de oro del Barça.

Pese a que el fútbol ya no está entre mis prioridades vitales, soy del Barça desde pequeño. Es como una característica más de mi ADN y siempre tendré simpatía hacia esos colores.

Ahora que el Barça ha ganado su cuarta Champions League frente al Manchester está en la cima del planeta fútbol, pero no siempre ha sido así. Envidio a los culés más jóvenes, quienes deben creer que esto siempre ha sido como en la edad de oro del Barça.

Cuando yo era niño, el Madrid de Butragueño y Hugo Sánchez ganaba las ligas de cinco en cinco. El Barça se conformaba con arrebatarle a los blancos una liga cada cuatro o cinco años y con vencer el clásico que se disputaba en el Camp Nou. Hacerlo en el Bernabeu era una quimera. Quizás por eso hay tanta gente de mi edad que es del Madrid.

¿Y en Europa? Las competiciones internacionales casi ni las olíamos. El fútbol italiano, alemán e inglés estaban muy por encima de los equipos españoles. Llegó alguna Recopa, un título desaparecido y que ahora parece de otra época.

Con este panorama tan desolador aterrizó Johan Cruyff en el banquillo del Barça y puso la semilla de lo que hoy es el equipo que deslumbra a todo el mundo. De su cerebro sólo salía la idea de practicar un fútbol ofensivo, de toque, con muchos jugadores de la casa. Desde entonces, todas las categorías inferiores del club juegan como en el primer equipo. Sólo importaba meter un gol más que los demás.

Con esta impronta el Barça ganó cuatro ligas seguidas y una Champions, precisamente en Wembley. Aquello fue muy importante para el barcelonismo, ya que la losa de ganar la máxima competición europea había pesado demasiado. Fue, sin duda, un punto de inflexión en la historia del club.

Pese a todo El Flaco acabó por marcharse tras muchas excentricidades al final de su etapa como entrenador. Lo de meter un gol más que el contrario valía hasta cierto punto, y así se lo demostró el Milán de Capello que puso el punto y final al estilo Cruyff con un 4-0 en la final de la Champions que se disputó en Atenas en 1994. Aquella noche lloré amargamente, quizás por única y última vez por culpa del fútbol. Sin embargo, la simiente para la edad de oro del Barça ya estaba sembrada.

Luego vendrían unos años muy oscuros, sobre todo la etapa Gaspart en la presidencia. Se intentó clonar a Cruyff con Van Gaal, Rexach, Serra Ferrer, incluso Antic. Todos contribuyeron en mayor o menor medida a preservar la filosofía de El Flaco con la cantera y practicando un fútbol alegre.

No sería hasta la llegada de LaportaRijkaard y Ronaldinho cuando la alegría se volvió a instaurar en el Camp Nou, no sin antes, acabar con el Madrid de los Galácticos.

Este fue el verdadero comienzo de la edad de oro del Barça. Se contaba con una buena base de La Masía y jugadores de talla mundial. Rijkaard recuperó lo mejor del juego ofensivo de Cruyff y el rigor táctico y defensivo que había aprendido en Italia de maestros como Sacchi o Capello. Lamentablemente Rijkaard salió por la puerta de atrás, devorado por sus propias estrellas. No obstante, lo que hizo fue de un mérito extraordinario.

Y llegamos a la era Pep Guardiola. El único que ha sido capaz de conseguir la unanimidad del barcelonismo y dotarlo de un estilo de juego y de los títulos necesarios para poder competir con cualquier gran equipo de la historia del fútbol.

Guardiola lleva toda la vida en el Barça, desde que era recogepelotas. El día que acabó su carrera como jugador fue como si le arrancaran parte del escudo a la camiseta. Conservé durante mucho tiempo aquel Sport como oro en paño, como recuerdo de una época irrepetible. Curiosamente a tenido que llegar él para reverdecer viejos laureles y superar con creces lo logrado por sus maestros

Guardiola es un animal competitivo un obseso del juego. Además es un apasionado de sus colores, del club de su vida, de su casa. Sin él la edad de oro hubiera sido imposible, porque el ha logrado aunar todo lo necesario para conseguir el éxito. Lo mejor de Cruyff, lo mejor de Rijkaard, los mejores jugadores de La Masía con muy buenos complementos y un Messi de otra galaxia. Ahora el Barça es un grande porque Guardiola tiene mentalidad de grande. Le ha quitado todos sus complejos y ha matado todos los fantasmas históricos.

Este post sobre la edad de oro del Barça no es más que un homenaje a Pep Guardiola, y a todos los que han hecho posible este momento. No es flor de un día, sino el trabajo de dos décadas que ahora está dando sus frutos gracias al liderazgo y el talento de Guardiola y su grupo humano. Me gustaría que esto no se quedara sólo en un rollazo sobre fútbol. De este ejemplo se pueden tomar muchas lecciones para la vida. Mientras tanto, que siga la fiesta.

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Foto pillada de El Mundo Deportivo

La manita

La manita

Esta noche no tenía que hablar de fútbol, pero no he podido resistirme. Manitas como estas se han dado pocas veces en la historia contra el rival histórico y hay que celebrarlo. El 5-0 lo dice todo. Un equipo ha jugado muy bien y el otro no ha sabido que hacer contra ese vendaval de fútbol.

Ganar de esta forma al Madrid es lo máximo para un culé, y más, cuando en el banquillo se sienta el enemigo público número uno, el hombre que habían traído precisamente para evitar que esto volviera a suceder. Le hacía falta un baño de humildad y se lo han dado donde menos quería recibirlo.

Son sólo tres puntos y queda mucha liga, seamos prudentes pero al menos esta noche, muy felices. Força Barça!

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Imagen pillada de El Mundo Deportivo

Mi partido Barça-Lakers

Viendo el Barça-Lakers desde mi asiento

Lo primero es pedir disculpas por no publicar este post antes, pero ayer llegué muy cansado de Barcelona y decidí reponer fuerzas antes de ponerme a darla a las teclas. Lo segundo es deciros que no voy a hablaros del desarrollo del partido en si. Todo el mundo ya sabe que el Barça gano a unos Lakers que llevaban muy pocos días de entrenamiento, lo cual no le resta ni un ápice al mérito que tiene esta victoria. Hace sólo dos décadas, los equipos NBA venían a Europa y ganaban con la gorra. Las distancias se han acortado muchísimo.

Muchos seguro que lo visteis por la tele, pero mejor contaros lo que no pudisteis ver.

Tiempo muerto de los Lakers

Para empezar el Palau Sant Jordi. 17.000 espectadores entregados a un show que se desarrolló tanto en la cancha como en las gradas. Camisetas de Los Ángeles y del Barça se repartían por igual. Aplausos a rabiar cuando presentaron a Gasol, Kobe y Navarro. Ver a Phil Jackson en persona fue lo que más me impresionó.

Bryant y Gasol saltan a pista

Al principio el público aplaudía las jugadas de los dos equipos, pero en los momentos decisivos, el respetable apretó y de lo lindo, a favor de los de casa. Sin duda, fue una de las claves para que los de Xavi Pascual ganaran. Me sorprendieron los pitos a Gasol cuando los Lakers intentaban remontar o a Ricky cuando acumuló varias pérdidas de balón seguidas. El Mundial de Turquía todavía da vueltas por su cabeza.

Luego estuvieron los piques. Los grandes animadores del partido fueron Pete Mickeal y Ron Artest. Los dos estaban en todos los líos. Me sorprendió el carácter de Mickeal que no se arrugó ante nada y ante nadie, incluso se enzarzó con Kobe Bryant. Y le ganó.

James Worthy y las cheerleaders de los Lakers

En cuanto a la gente guapa, deciros que el Palau estaba plagado de autoridades y celebrities, sobre todo, del mundo del baloncesto. En ciertos momentos del partido, saltaron a la pista viejas glorias del Barça como Epi, Manolo Flores, Nacho Solozábal o el gran Roberto Dueñas. No obstante, la ovación de la noche se la llevó el mítico James Worthy. Sí, sí, ese fino estilete que finalizaba todos los contrataques de los Lakers de Magic y del showtime. Por poco me saltan las lágrimas.

Ambientazo en el Palau Sant Jordi

Otro momentazo de la noche, en el que me acordé mucho del maestro Andrés Montes, fue la aparición del villano Bruce Bowen hablando en castellano. El ex-alero de los Spurs ha sido uno de los jugadores más marrulleros y leñeros de la última década en la NBA. El público le abucheó por ello, aunque pronto esos pitos se convirtieron en aplausos y risas, ya que Bowen estuvo simpatiquísimo.

Las cheerleaders de los Lakers

¿Y quién puso el glamour? Además de los jugadores púrpura y oro, el glamour lo pusieron sus míticas cheerleaders. La temperatura ambiente del Palau subió varios grados cuando aparecieron las célebres bailarinas. Un show que fue aplaudido a rabiar por todos.

Y el Barça ganó a los Lakers

Por mi parte, quedé muy contento de cumplir uno de mi sueños. Tenía unas entradas en las que se veía bastante bien el espectáculo e incluso pude hacer desde lejos las fotos que ilustran este post. La verdad es que disfruté como un enano. El hecho de poder ver a muchos de mis ídolos baloncestísticos en la cancha y en las gradas no se puede describir con palabras.  Fue sólo un partido de baloncesto, pero desde esa noche todavía no se me ha desdibujado la sonrisa de la cara.

Decepción en los Lakers tras la derrota

Con esta alegría, os deseo a [email protected] que paséis un buen fin de semana y un feliz puente del Pilar.

Me voy a ver el Barça-Lakers

Kobe Bryant

Hoy me tendréis que cuidar el pachinko, ya que me voy a cumplir uno de mis sueños. A estas horas estaré dirigiéndome al aeropuerto de Alicante para pillar un vuelo a Barcelona. El objetivo de este viaje no es asistir a una cena #TQLM como la vez anterior, sino presenciar el partido amistoso de baloncesto entre el Barça y los Lakers.

Os podéis imaginar lo que supone para una fanático de la NBA poder ver en directo a su equipo favorito ¿verdad? Y encima contra el Barça. Me da igual quien se lleve el partido, ganaremos los espectadores.

La última vez que vi algo parecido fue en octubre de 2003 cuando los Grizzlies de un imberbe Gasol vinieron a Barcelona a medirse contra el Barça. Pues no ha llovido desde entonces. Pau vuelve con dos anillos de campeón, con los Lakers y acompañado de Kobe Bryant.

Lo dicho, cuidadme el chiringuito. Yo a cambio intentaré hacer muchas fotos del espectáculo y disfrutar de Barcelona.