En el día del libro Kirai no ha podido ser profeta en su tierra

El Juego del Ángel

Como bien sabéis, hoy 23 de abril se celebra la festividad de Sant Jordi. Esta fecha es muy importante para mis paisanos y para los amantes de la literatura ya que es el día del libro.

Además de todo esto, es un día muy esperado para la blogosfera porque hoy se publicaba el libro de Kirai, un geek en Japón. Tenía pensado comprármelo, pero no ha sido posible.

Kirai dijo que se podría encontrar en las tiendas Fnac y como fiel seguidor de su blog decidí ir al Fnac de Alicante para reservarlo. Un inciso, según tengo entendido Kirai es alicantino.

  • Pau: “Disculpe, me podría decir si van a recibir para el 23 de abril el libro ‘Un geek en Japón‘. Lo ha escrito Héctor García y lo edita Norma“.
  • Dependiente del Fnac: “¿Me puedes repetir el título?”
  • Pau: “Por supuesto, ‘un g-e-e-k en Japón’ de Norma editorial, sale el día 23″.
  • Dependiente del Fnac: “Efectivamente tenemos pedidos diez ejemplares, pero nos llegarán como muy pronto el viernes”.
  • Pau: “Entonces, me puede reservar un ejemplar”.
  • Dependiente del Fnac: “Lo siento, no reservamos libros, sólo los guardamos”.
  • Pau:”A qué se refiere con guardamos”.
  • Dependiente del Fnac: “Pues a cuando alguien viene a comprar un libro y no le funciona la tarjeta se lo podemos guardar hasta que vuelva”.

Así que después de esta conversación de besugos me he quedado compuesto y sin libro. Kirai no ha podido ser profeta en su tierra.

Por cierto, le he regalado a Vero el libro que veis en la imagen. Se trata de la última novela de Carlos Ruiz ZafónEl juego del ángel‘.

Feliz día del libro a todos y para los alcoyanos “Visca Sant Jordi!!!

Viaje a Japón, lo que nos pasó en Osaka es muy difícil que ocurra en España

Pau, Vero, Hiromu and cia, Juan y Mónica en Osaka

Hoy voy a empezar el post con una reflexión muy del estilo de Nora, una japonesa en Japón. Es decir, no se trata de generalizar o decir que todos los japoneses son iguales o que todos los españoles harían o dejarían de hacer lo mismo. Simplemente que es una anécdota que nos sucedió en Osaka y como tal la cuento.

Estábamos apurando las horas de nuestro viaje a Japón en Osaka. Queríamos gastar algunos yens por los grandes almacenes de la ciudad. Nuestro objetivo : un conocido centro comercial. En esas que se puso a llover de lo lindo y nos refugiamos en una galería comercial subterránea de esas que hay cerca de las estaciones de metro.

Nos encontrábamos bastante desorientados. Así que decidimos pedir ayuda a dos jóvenes para que nos indicaran. Cabe decir que era domingo y que salían de trabajar. Les pregunté en una mezcla de japonés e inglés que cómo se llegaba a ese centro comercial cuyo nombre no recuerdo. Uno de los dos jóvenes, Hiromu, dijo que nos acompañaban, que a su compañero le venía de camino. Luego nos enteramos que él debía ir a Nara. No obstante, nos ayudaron a comprar el billete de metro, cambiaron sus billetes y nos acompañaron hasta la parada en la que debíamos bajar.

Luego nos acompañaron a la puerta del lugar al que queríamos ir. En ese momento yo les sugerí que se tomaran unas cervezas con nosotros por la deferencia que habían tenido. Después de una mirada de complicidad accedieron muy amablemente y compartimos una charla muy amistosa y distendida.

Estuvimos más de una hora hablando -medio inglés, medio en japonés- de España y sus costumbres. Nos dio la sensación de que ellos sabían bastante más sobre España, que cualquier español medio sobre Japón. Se interesaron mucho por la siesta, las distintas lenguas de nuestro país y sobre el origen de nuestros nombres. Les llamó la atención los nombres de Verónica y Mónica. “very popular” decían. Al explicarles que mi nombre era el mismo que el de un jugador de baloncesto que había ganado el mundial hacía un mes en su país, descubrí que desconocían por completo la existencia de este deporte.

En fin, que entre charlas y risas se hizo la hora de la despedida. Cuando Mónica hizo el ademán de levantarse para pagar, se negaron rotundamente y pagaron religiosamente todo lo que habíamos consumido.

Resumen de la historia: simplemente pregunto cómo se va a x. Te acompañan hasta la puerta de x tras 20 minutos en metro, se quedan una hora y pico contigo y te invitan a cerveza. ¿Qué hubiera hecho un español si un japonés le pregunta cómo se va a x en España? La respuesta os la dejo a vosotros.

Por cierto, poco después del viaje a Japón le mandé esta misma foto a Hiromu y me lo agradeció en castellano. Flipante.

Además de esta anécdota, este post está escrito con intenciones de Paco Lobatón en ¿Quién sabe dónde? El objetivo es que les llegue a Hiromu y su amigo, del que no recuerdo su nombre, el gran respeto y agradecimiento que les tengo por su gran amabilidad. Si alguien los conoce por casualidad que les avise y les de las gracias de mi parte. Además, si alguien conoce a Juan y Mónica que les avise también, ya que desde el viaje a Japón no hemos vuelto a saber de ellos, pues perdimos los datos que nos pasaron.

Viaje a la India, visita a Samode y estancia en Jaipur

Restauración del Hawa Mahal o Palacio de los Vientos en Jaipur

Mientras mis paisanos alcoyanos comienzan a celebrar las fiestas de Moros y Cristianos, yo sigo con los relatos de nuestro viaje del pasado agosto. Los habituales, ya sabéis que he narrado las primeras impresiones del viaje a la India, las vacunas necesarias para India y Nepal y mis sensaciones en Nueva Delhi.

Niño en la India sacando agua del pozo

Esta historia trascurre por carretera. En la India no se miden las distancias en kilómetros, sino en horas de carretera. Nosotros tomamos la “autopista nacional” que une Nueva Delhi y Jaipur, la capital del Rajasthan. Entrecomillo lo de autopista, porque tardamos en recorrer ambos puntos casi un día en autobús. Y aunque fuera “autopista” te podías encontrar perfectamente camiones de cara y otros peligros que aquí ni nos imaginamos como vacas y animales, obras sin señalizar, carriles sin delimitar…

Barbero en la India en plena faena

En fin, que carretera y manta con parada incluida en Samode. Esta pequeña localidad no aparece en las guías, o si aparece lo hace con letras pequeñas. El objetivo de este alto en el camino fue contemplar el majestuoso Samode Palace. Un hotel que antiguamente era un palacio muy opulento. No estaba previsto parar en el pueblecito. Sin embargo, fuimos muy insistentes con el guía y detuvimos en una localidad donde los niños sacaban el agua de los pozos y se podían contemplar restos del antiguo esplendor de los maharajas del Rajasthan. Y digo restos porque en las casas tradicioneles o havelis se podía apreciar algo de pintura como si de una pintura rupestre se tratara.

Vendedora en los bazares de Jaipur

Unas horas más de infierno de baches y amortiguadores en pésimo estado llegamos a Jaipur, también conocida como la Ciudad Rosa. Toda esta mega-urbe está rodeada por una muralla rosada que da a la ciudad un aspecto señorial y muy majestuoso. Otro de los puntos fuertes de Jaipur son sus bazares. El guía nos dijo que todo lo que se podía comprar se vendía en Jaipur.

Jal Mahal en Jaipur

La primera imagen de la ciudad fue el impresionante Jal Mahal, un palacio que parece postrarse sobre las aguas del lago Man Sagar. Tras a tranquilidad de Samode, volvimos a la realidad. La India tiene casi 1.100 millones de habitantes y eso son mucho hindúes. Nos llevamos un chasco al ver que estaban restaurando el fantástico Hawa Mahal o Palacio de los Vientos. A cambio, el guía nos dejó un rato por los bazares y por supuesto, visita obligada a tiendas de alfombras.

Subida al Fuerte Amber con elefantes

Al día siguiente descubrimos el monzón. Agua, agua, agua… calor. Agua, agua, agua… calor. Lo peor es que el monzón nos cayó justo cuando ascendíamos al Fuerte Amber a lomos de elefante. No nos hizo ninguna gracia, ya que el camino estaba adoquinado y el animal se tambaleaba de lado a lado. Fue justo llegar a nuestra meta y el agua monzónica cesó. El Fuerte Amber es una auténtica pasada, vale la pena descubrir la antigua capital del estado.

Mujer hindú en el Jantar Mantar de Jaipur

Otras visitas ineludibles de Jaipur son el City Palace Museum, los bazares y el impresionante observatorio Jantar Majar. Los hindúes hacen mucho caso de lo que diga el astrólogo y esta explanada llena de artilugios extraños es un auténtico estandarte de la astrología. Conclusión: Jaipur es una cita imprescindible para todo aquel que vaya a la India. Una ciudad que no está exenta del caos y de momentos de tensión, pero que perdura en el recuerdo por su colorido, sus aromas, sus vestigios y el maravilloso arte nacido a la sombra del mecenazgo de los maharajas. Mención especial el hotel donde nos alojamos. Un antiguo palacio restaurado llamado Jai Mahal Palace.

Balla el Biri Biri, la leyenda continúa

¿Os acordáis de la canción Balla el Biri Biri? Este fin de semana he estado por Alcoy y la cosa va pillando tintes de mitología. Se pone en todos los pubs, se canta por las calles… todo un éxito vamos.

Mañana comienzan los Moros y Cristianos de Alcoy 2008 y todo el mundo se sigue preguntando ¿Quién es Jordi Vint-i-dos-vint-i-tres-vint-i-quatre Semp(e)re? Quizás este vídeo, que le he vuelto a robar a faloco, os aclare un poco las cosas.

Comienzan los playoffs de la NBA, se permite soñar

Con tanto hablaros de viajes, de blogs y de Alcoy, todavía no me había dado tiempo a contaros otra de mis grandes aficiones: la NBA.

Me chifla el baloncesto. De jovencico lo practicaba. Era un auténtico looser, así que me tuve que pasar al sillón-ball. No obstante, la NBA me ha gustado de siempre. Desde bien guacho, como dirían en Muchachada Nui, me gustaba ver esos partidos con marcadores de escándalo donde Magic y Bird protagonizaron el mejor duelo baloncestístico de la historia. Narraba Trecet.

Por aquella época, los concursos de mates eran de verdad, y Jordan y Dominique Wilkins se lo tomaban como algo personal. Larry Bird ganó los concursos de triples que quiso y Stockton y Malone formaban la mejor pareja de la historia de la liga.

Luego vino el Canal + y estuve desconectado televisivamente hasta que volví a ver los partidos. Narraban Montes y Daimiel. Jordan estaba viejuno, pero todavía le dio tiempo a ganar unos cuantos anillos más, a retirarse y a reaparecer de nuevo. Luego llegaron Shaquille, Penny Hardaway, Chris Webber, Garnett, Iverson, Duncan, Kobe… y un sinfín de estrellas que intentaban ayudar a la liga a recuperarse de la pérdida del 23.

Volviendo la vista atrás, llegó un torneo que organiza la ACB en Alcoy todos los veranos. Vino el Barça y en sus filas había con un muchacho delgadísimo y larguirucho que se llamaba como yo y se apellidaba Gasol. Luego, mientras veía en la tele la final del mundial junior que ganó España le decía a mi madre: acuérdate de este chico que se llama como yo. Jugará seguro en la NBA“. Ella no lo recordará.

Era impensable imaginar que ese chico llamado Pau, llegaría donde ha llegado y que con él vendrían otros cinco (Raül, Calderón, Garbajosa, Sergio y Navarro).

Después de tantos años y de haber ganado un Mundial y varias medallas importantes, ese chico llamado Pau tiene la gran oportunidad de su vida: proclamarse Campeón de la NBA. No es cosa baladí. Los Lakers tienen en su equipo al mejor entrenador del mundo, Phil Jackson, al mejor jugador del mundo, Kobe Bryant, y al mejor jugador español de todos los tiempos, Pau Gasol.

A pesar de la plaga de lesiones, entre ellas la de su center titular, el equipo púrpura y oro tiene un camino de lo más propicio para llegar a la final y hacerse con el anillo. Me alegraría muchísimo por Pau.

Si alguno ha aguantado este rollo, deciros que os iré contando el desenlace de esta historia, porque es tiempo de playoff en la NBA, es tiempo de soñar.