En pleno siglo XXI todavía hay algunas personas que son consideradas dioses vivientes. No lo digo de un modo figurativo, sino literal. Vero y yo tuvimos la suerte de ver a uno de esos dioses vivientes en su propia casa, concretamente a la diosa Kumari, que vive en Kathmandú.

En el viaje a India y Nepal, hubo muchos momentos para el misticismo, pero quizás  éste fue el más tangible. Para ver a la diosa, sólo tienes que acercarte a la Kumari Ghar, un palacio situado en pleno centro de Kathmandú. Bueno, sólo eso, y tener la suerte de que la deidad quiera asomarse por la pequeña ventana.

Kumari Ghar

Para que os hagáis una idea, la diosa Kumari es sólo una niña que todavía no ha alcanzado la pubertad. La Kumari deja de serlo cuando tiene la regla o sangra por culpa de alguna herida. Para llegar a ser Kumari, debes pertenecer a la casta Shakya, una saga de sacerdotes de la comunidad Newari de Nepal.

Su proceso de selección suele ser muy duro para una niña de su edad, ya que los sacerdotes las asustan con ritos y máscaras terroríficas. Aquella que continúa imperturbable, será considerada la reencarnación de la diosa Taleju, es decir la Kumari. Luego vive en este palacio donde es adorada como un ser superior por hinduistas y budistas. Recibe las máximas atenciones y es educada por los más sabios. Sólo sale para los grandes festivales y de vez en cuando asoma su cabecita por la ventana.

Abuela y nieta en las calles de Kathmandú

Una vez menstrúa o es herida, deja de ser diosa para convertirse en mortal y debe volver a la vida normal de cualquier niña. Eso sí, con una paga del Estado. Luego muchas se casan y tienen hijos.

A nosotros nos dio la sensación de que la niña era una atracción turística, aunque es muy idolatrada por los nepalíes. Tanto, que después de derrocar al rey, la nueva república de Nepal ha decidido mantener esta tradición. ¿Habíais oído hablar de las Kumari?

La primara foto la he pillado del Flickr de manjariz

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Soy periodista y bloguero de viajes profesional. Soy Licenciado en Ciencias de la Información en la especialidad de Periodismo. He trabajado y colaborado en numerosos medios de comunicación en temas relacionados con Internet, nuevas tecnologías y turismo. Además, soy co-autor del libro Viajar con niños, el manual para preparar tus vacaciones en familia de La editorial viajera.

9 COMENTARIOS

  1. @Romina, bienvenida a ‘el pachinko’. Dime una sola cosa de aquí que sea mentira, porque me parece que no hay ninguna. Una cosa es que a ti no te guste la figura de la kumari, y otra que yo haya mentido en este post.

    Estoy seguro que la vida de las kumari una vez dejen su estatus de deidad no debe ser nada agradable. Como bien dices, algunas tienen grandes traumas, pero otras consiguen rehacer su vida. Debe ser durísimo el hecho de que te arrebaten de tu familia, pero seguro que para esas familias es un orgullo. Yo no estoy de acuerdo ni en desacuerdo, simplemente cuento lo que pasa.

    El problema radica en que la niña no sabe muy bien en lo que se mete y alcanza el éxito en la vida a una edad en la que las personas no están del todo formadas. Luego pasas de ser «diosa» a humana. Eso debe de ser horrible. La adaptación a la vida real debe ser un infierno, de eso no me cabe la menor duda.

    @liliana, seas bienvenida también a ‘el pachinko’. Creo que vas en la misma línea que @Romina. Estoy de acuerdo contigo en que es muy complicado terminar con una tradición de tantos años. Más si la mayoría del pueblo es analfabeto y muy devoto.

    Gracias a las dos por darme vuestra opinión. Vuestro punto de vista es muy interesante.

  2. Yo no solo habia escuchado hablar, sino que ayer vi un reportaje en la television acerca de las pequenas diosas , me impresiono que fueran recluidas desde los 4 anos de edad y que la familia sufre impotente ante lo que hoy diriamos es un secuestro. Otras familias resignadas creen que si no aceptan el designio divino sufriran un castigo, incluso se les atribuyen desgracias de la naturaleza ocurridas, como guerras, mortandad, etc. Actualmente ciertas organizaciones internacionales estan luchando por acabar con esta practica, pero es dificil terminar con costumbres ancestrales.
    Lo cierto es que las ninas sufren un aislamiento y no se les permite jugar, si pensamos que el derecho a jugar es prohibido entonces…que clase de felicidad puede encerrarse en esas paredes ?.
    la libertad y los derechos de un nino deben prevalecer ante todo.
    Ojala un dia termine ese claustro.

  3. creo q todo lo que dice aqui es mentira
    estuve investigando sobre las kumaris
    y no es tan maravilloso como se describe
    estas niñas son separadas de su familia
    y no es cierto q despues se casan y tienen hijos muchas de ellas quedan con grandes traumas
    y una vez que regresan a casa
    les cuesta mucho volver a adaptarse
    de hecho algunas no lo hacen…
    creo q esta creencia o costumbre es un abuso contra los
    niños…lo encuentro realmente horrible.

  4. @Chiqui, aquí a los únicos dioses vivientes que adoramos son a los futbolistas 😉 Aquí el problema estiba en que la adorada es sólo una niña y luego es difícil explicarle que de ja de ser diosa.

    @Javier, tampoco es que sea meramente turístico. A mí me dio esa sensación porque su palacio estaba lleno de extranjeros. La Kumari no enseñó la cabecita hasta que muchos de los turistas no llenaron el cepillo de las limosnas.

    @Beñat, no te falta razón. Hay tradiciones muchísimo más crueles. Simplemente que a un occidental le choca mucho.

  5. Interesante interesante Prognatis-san, como dice Chiqui, aunque es sorprendente la verdad es que tampoco lo veo una «fatal» costumbre, aunque las pobres sean asustadas de pequeñas…hay peores cosas (y no me estoy imaginando genitales femeninos ni cuchillas oxidadas de afeitar)…

  6. Primera noticia que tengo sobre esta tradición. Como cualquier otra costumbre, es respetable y ver como son las creencias de otras culturas y/o paises.

    Tambien, que se convierta en algo meramente turistico, pierde parte de su encanto. Habría que preguntarle a esa niña si realmente esta contenta haciendo de diosa y si no preferiria jugar como los niños/as de su edad.

    Interesante esta costumbre, sin duda.

  7. Es díficil de entender para nosotros este tipo de tradiciones, aunque si lo pensamos un poco, tenemos cosas sino iguales, parecidas. Pero es complicado que cada uno mire el cuello de su camisa.

    Un saludo!

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