La minería está marcada a fuego lento en el ADN de Asturias. Al recordar esos pozos, y a los hombres que se dejaban la piel y el alma en las galerías, te viene a la mente una profesión antigua, durísima, que ha dado infinidad de alegrías y penas a muchas familias, pero que en su momento llevó la prosperidad a muchos concejos y hogares del Principado.

El cruel paso del tiempo suele ir acompañado de vientos de cambio que afectan a todos y a todo. La minería tampoco se ha librado de su azote y cada vez son menos los asturianos que bajan a la mina para traer el pan a casa. ¿Se puede hacer algo para que esa forma de vida caiga en el olvido?

La respuesta la hayamos en nuestro reciente viaje a Asturias durante la visita al Ecomuseo Minero del Valle de Samuño. Cuando estuvimos por allí todavía no estaba abierto al público, aunque sólo faltaban unas pinceladas para su inauguración que tuvo lugar el pasado 15 de junio.

Fue un auténtico privilegio escuchar la historia del poblado minero de La Nueva, donde está ubicado el ecomuseo, y de aquel antiguo Pozo de San Luis que marcó tanto el carácter y el día a día de sus gentes. Porque en este lugar nada es de cartón piedra, todo lo que el viajero experimenta en la visita es real, y en algún momento se empleó para la extracción de la hulla.

La visita comienza en una estación de tren del Cadavíu, donde se toma un ferrocarril minero que hizo las veces de guía por las entrañas de la tierra. Esta circunstancia le aporta un valor añadido muy interesante a los que hacemos viajes con niños, ya que a los peques les encanta subirse a los vagones. Aunque Teo no llegó a entender muy bien que significaba todo aquello se percibía la emoción que tenía por vivir una nueva aventura.

La película se pone interesante cuando el tren arranca y empieza a ascender por el Valle del río Samuño. Aunque esté emplazado en el poblado de La Nueva, el primer tramo del recorrido trascurre entre árboles, así que te permite volver a percibir ese verde que es casi perpetuo en toda Asturias.

Entre traqueteo y traqueteo, el tren penetra en la bocamina que te conducirá hasta el Pozo San Luis en un recorrido de casi un kilómetro por galerías que fueron explotadas hace años por Carbones La Nueva. En la oscuridad, escuchando el constante tintineo de las gotas de agua filtradas desde la superficie, es imposible no pensar en todas aquellas personas que se ganaban la vida bajo tierra. Esa gente estaba hecha de otra pasta, sin duda. Tan verde arriba, tan oscuro abajo. Se me ponen los pelos de punta.

Poco a poco el tren llega a su destino. Que bien le hubiera venido este medio de transporte a Otto Lidenbrock y a su sobrino Axel para su Viaje al centro de la Tierra. En ese punto en el que cambias el tren por un elevador que asciende el Pozo de San Luis, intentas ponerte en la piel de los mineros e intuir cómo se sentirían al ver la luz del sol de nuevo y poder reunirse con sus familias.

Fuera no puedes evitar pegar una gran bocanada de aire, aunque enseguida la mirada se fija en el enorme castillete minero, uno de los mejores conservados de España. La plaza es enorme y está plagada de edificios muy espectaculares que hacen las veces de lampistería, casa de aseos, talleres, cantina, botiquín o casa de máquinas.

En esta zona del Ecomuseo Minero del Valle de Samuño Teo se sintió liberado y empezó a corretear a sus anchas mientras descubría los extraños aparejos que en su día fueron utilizados para extraer el carbón. Es muy curioso, y un poco paradójico, que los niños tengan la oportunidad de aprender todo lo que conlleva un oficio tan duro mientras se divierten.

Personalmente, bajar a la mina en el Ecomuseo Minero del Valle de Samuño fue uno de los momentos cumbres de nuestro viaje a Asturias. La experiencia es muy recomendable y gratificante, pero está llena de sentimientos encontrados.

Por una parte, es muy interesante todo lo que descubres sobre la minería y lo que ayudó a la prosperidad de las cuencas. Pero por otra, es imposible dejar de acordarte de los mineros y en las jornadas que pasaron en la penumbra en condiciones tan severas. ¿Cuántos soñarían con una vida mejor? ¿Cuántas historias se truncarían en los pozos? Durante la visita es importante no olvidarse de ellos, pues fueron los verdaderos protagonistas de este relato.

13 COMENTARIOS

  1. Tengo familia asturiana y me han explicado cosas de trabajar en la mina que dan miedo, así que no se yo si entraría allí 😛

    Pero muy interesante!!!!

    • Bueno piensa que esto es un museo, así que peligro ninguno. Además hoy en día es muy complicado entrar a una mina real si no eres trabajador de la misma. Merece la pena.

  2. Soy de L Nueva, la asociacio de vecinos de la q formo parte participó activamente en la consecucion de ecomuseo y quiero agradecerte este magnifico comentario en tu blog. Es lo mejor q he leido sobre el ecomuseo
    y en los ultimos dias se ha escrito mucho
    .

    • Bienvenido a ‘el pachinko’ Roberto, me hacen mucha ilusión tus palabras, porque en La Nueva conocéis mejor que nadie la realidad del ecomuseo y del sector minero.

  3. Buen post Pau, son muy interesantes estos museos. La mina tiene muchas caras, por un lado el de ser sin duda una de las profesiones más duras que existen y mi respeto por todos los mineros y sus familias. Pero por otro tiene una muy dura condicionante social. Aquella riqueza o prosperidad que llevó a Asturias ha servido con el tiempo para todo lo contrario, para llevar a la basura a millones de euros en fondos mineros y no haberse invertido en nada. Desde los 80 que estaba en el colegio se sabía que la mina iba a ser deficitaria y que había que preparar la reconversión industrial, y desde entonces seguimos. La mina como otros negocios y formas de ingresos debía haberse solucionado hace 30 años, ahora sigue siendo el lastre de Asturias.

  4. «En la oscuridad, escuchando el constante tintineo de las gotas de agua filtradas desde la superficie, es imposible no pensar en todas aquellas personas que se ganaban la vida bajo tierra»

    Increíble Pau, me ha encantado el post, está tan bien relatado que he conseguido sentir cada emoción como si estuviera en el vagón.
    Me queda pendiente ir a visitar una mina.

  5. Información Bitacoras.com

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