Estos días el grajo está yendo en metro, así que para combatir el frío, no hay nada mejor que evocar unas imágenes veraniegas de nuestro pasado Viaje a Grecia.
Tras visitar las aguas termales de Palea Kameni, nuestro siguiente destino fue la pequeña isla de Thirassia, ubicada frente a las costas de Oía. Allí poco hicimos, pero qué importante fue ese poco. Parada y fonda.
En el primer restaurante del pueblo degustamos una parrillada de pescado y marisco por 37 euros (2 personas). Era un sitio familiar, donde todos arrimaban el hombro, desde la matriarca, hasta los niños. La comida fue un espectáculo, y las vistas eran muy hermosas.
Con la panza llena y el corazón contento, disponíamos de algo de tiempo libre para relajarnos. Mucha gente decidió subir al pequeño pueblo de Manolas, pero la cuesta era empinadísima y desistimos. Recordad que Vero estaba muy embarazada.
En vez de visitar Manolas, dimos un agradable paseo por el puerto y las calas de Thirassia, un recuerdo que ahora mismo me viene de maravilla para entrar en calor y olvidarme un poco del frío intenso de estos días.























