A Santorini fuimos principalmente a descansar, pero también a ver una de las puestas de sol más preciosas del mundo. ¿Cómo se puede comparar la belleza de las puestas de sol? Ni idea, lo que está claro es que los agentes de viajes y ministerios de turismo han encontrado en este fenómeno una bicoca. Lo he escuchado de África, de Croacia, incluso de Ibiza. Es un momento que vende. “Las mejores puestas de sol del mundo”.
Cada un tendrá su lugar favorito, pero ciertamente la puesta de sol de Oía es maravillosa. Seguro que habéis visto muchas fotos de esta fantástica isla de Grecia. Tiene todos los elementos para que el momento sea especial. Casas blancas y cúpulas azules. Calles empedradas y sinuosas. Unas vistas al horizonte con un volcán de fondo. Un acantilado plagado de casas. Oía, es una pasada.
Mientras se iba acercando el momento todo el mundo se acercaba a la zona del Kastro de Oía y sus alrededores. Había muchísima gente, no cabía ni un alfiler y todos estaban allí para ver como el sol iba muriendo poco a poco. La expectación era enorme y el cielo estaba completamente despejado.
A medida que el sol iba descendiendo, los rayos se iban colando por las callejuelas blancas convirtiendo el fenómeno en un auténtico espectáculo de luces. Si ésta no es la puesta del sol más increíble del mundo le falta poco. Eso se notaba en las caras de la gente. Cientos de personas viendo el show en silencio. Las cámaras de fotos y vídeos no daban abasto.
Desde luego que es una de las imágenes preconcebidas que te haces de Grecia, Santorini y Oía. El pueblo en sí es fantástico, un auténtico paraíso, aunque os hablaré de él otro día. Hoy me quedo con el recuerdo de esa fantástica puesta de sol, las caras de estupor de la gente y los rayos rebotando en las paredes blancas. ¿La mejor puesta de sol del mundo? Está entre las candidatas.























