Uno de los puntos más bellos para pasear por Copenhague es, sin duda, el canal de Nyhavn. Es colorido, animado, pintoresco. Una combinación muy agradable a la vista y perfecta para que muchos de nuestros sentidos se despierten con cada uno de los pasos que damos.
Llegar hasta Nyhavn desde el centro de Copenhague es cuestión de dar un breve paseo. No tiene pérdida. Lo que me encandiló de esta ciudad es que tiene un tamaño perfecto si quieres evitar el coche. Y ya sabéis que lo de pillar el volante no es lo mío.
El canal en sí fue construido hace ahora unos tres siglos para que los comerciantes que llegaban por mar tuvieran más fácil el acceso al mercado de la capital de Dinamarca. En la actualidad no quedan muchos mercantes, pero sí veleros preciosos y barcos de época atracados que le confieren un aspecto muy marinero y entrañable al canal.
Los veleros junto con las casas de colores son una de las estampas más fotografiadas de Copenhague, así que yo también me dediqué a hacerle unas cuantas fotos a la zona de Nyhavn.
¿Qué más hicimos además de pasear y hacer fotos? Os lo podéis imaginar, ¿verdad? Nos paramos en uno de los muchísimos restaurantes y cafeterías que hay en Nyhavn para degustar la deliciosa comida local y la refrescante Nyhavn Dark Ale de la que ya os hablé en otro post.
El paseo y la agradable comida por Nyhavn fue de lo mejor de nuestro viaje a Copenhague, una suerte que ganáramos el concurso que organizó en twitter VisitDenmark. Lo que nos hubiéramos perdido.














Siempre me ha llamado la atención ese estilo tan pintoresco y característico de las casas en Copenhague, y además cuanta vidilla con la gente que pasa a los lados del canal.
La verdad que apetece mucho pasearse por allí, aisss. Cuantos destinos pendientes
@Javier, si es que no tenemos tiempo y dinero para visitar todo el mundo