Visita a Petra en Jordania, porque los sueños están para cumplirse

Fotos de Petra en Jordania, fachada de el Tesoro

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

La vida es sueño, Pedro Calderón de la Barca

Fotos de Petra en Jordania, miliar jordano

Que fácil sería cambiarle el sentido a este célebre y pesimista soliloquio calderoniano añadiendo algo tan sencillo como que los sueños están hechos para cumplirse y darle sentido a la vida. El mundo ha cambiado mucho desde que se escribieron estos versos durante el Siglo de Oro, especialmente porque las distancias se han acortado tanto que tenemos más fácil que nunca viajar a cualquier lugar del planeta.

No obstante, el asunto se vuelve más complicado cuando la vigilia y el reino de Morfeo se entremezclan de tal manera que no sabes si estás soñando o despierto. Es una sensación confusa pero a la vez maravillosa y embriagadora. Vivirla es uno de los objetivos de mis viajes, aunque me ha sucedido muy pocas veces. La última, durante mi reciente visita a Petra en Jordania.

Cómo llegar a Petra desde Ammán y la noche antes a la visita

Fotos de Petra en Jordania, niño beduino con camellos

Igual a otras personas el hecho de subirse a un avión les provoca ansiedad o malestar, pero a mí me produce el efecto contrario. Es una mezcla entre relajación y felicidad que me ocasiona una dulce somnolencia, soy un narcoléptico de los vuelos. Apenas me enteré del trayecto que recorrí con Royal Jordanian entre Madrid y Ammán, la capital del Reino Hachemita de Jordania.

Tras los pertinentes controles de aduanas y recogida del equipaje, me subí a la miniván que me tenía que llevar en poco menos de 3 horas al pueblo de Wadi Musa al sur del país. En las afueras de esta localidad es donde se encuentra Petra, la capital del antiguo reino nabateo declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985 y uno de los lugares más fascinantes del mundo.

Fotos de Petra en Jordania, burro

La recompensa es titánica, pero el camino hasta Wadi Musa es bastante tedioso. La travesía recorre la única carretera asfaltada que une Ammán con el puerto de Áqaba, prácticamente en línea recta, rodeada de desierto infinito y con numerosas mezquitas que lucen sus minaretes a ambos lados de la calzada. Lo único que interrumpió aquel vacuo viaje en coche fue una increíble puesta de sol. Ya de noche, una parada sin fonda en uno de los muchos establecimientos que hay a lo largo del camino. Una especie de pequeños bazares donde reponer fuerzas o gastar unos dinares.

La noche anterior a la visita a Petra la pasé en el Mövenpick Resort, un lujoso alojamiento que hay a 50 metros de la entrada del enclave arqueológico. Pese a que es uno de los mejores hoteles de la zona, me costó muchísimo conciliar el sueño. Al día siguiente tenía la posibilidad de hacer realidad uno de mis mayores deseos como viajero, estar ante el Tesoro y contemplar con mis propios ojos una de las maravillas más impresionantes de todos los tiempos.

Atravesando el Siq, la increíble antesala al Tesoro de Petra

Fotos de Petra en Jordania, Siq

Los primeros rayos de sol me pillaron desprevenido o mejor dicho pegando las primeras cabezadas de la noche. Ducha rápida, desayuno en un santiamén y ropa ligera para aguantar una jornada maratoniana bajo un sol de justicia. Imprescindible calzado cómodo, protección contra el sol (incluyendo una gorra) y agua. También es muy recomendable contratar una visita guiada, pues cada rincón de Petra esconde una curiosidad realmente apasionante. Y como deseo de todo corazón que tarde o temprano tengas la oportunidad de estar allí, voy a centrarme más en mis sensaciones personales que en esos detalles históricos que puedes leer en la wikipedia.

El madrugón evitó una visita a Petra demasiado masificada, a pesar de que mi estancia coincidió con el Día de la Independencia de Jordania. Al principio estás como en tensión, quizás porque quería paladear cada momento como si fuera el último. Una tumba por aquí, una figura tallada con forma de camello por allá, una increíble conducción de agua de hace más de 2.000 años… todo te llama la atención hasta que eres consciente de que te encuentras en el interior del Siq o desfiladero. El camino tallado por la violencia de un seísmo empieza a estrecharse y a ondular como si el trayecto hubiera sido trazado por una víbora muy juguetona. Si fuéramos un gigante y tratáramos de unir los dos lados de la garganta coincidirían como si fuera un enorme puzle.

Fotos de Petra en Jordania, fachada del Tesoro y Siq

Si tornas la mirada hacia arriba, ves como los rayos del sol luchan con ímpetu para colarse entre las paredes de 200 metros de alto con el objetivo de ir dibujando el entorno con una paleta de colores cálidos realmente deslumbrantes. Rojos, cobres, naranjas, amarillos, pardos… el camino de poco más de un kilómetro entre esas paredes estrechas y verticales sería la principal atracción para el viajero en cualquier lugar del mundo. En cualquiera menos en Petra.

El Tesoro de Petra y la catarsis colectiva

Fotos de Petra en Jordania, fachada del Tesoro y camello

Todavía no había tenido tiempo de acostumbrarme al maravilloso baile del curvilíneo Siq, ni a las idas y venidas de los beduinos con caballos, camellos y burros a toda mecha… cuando de repente vi asomar entre estrecheces la incomparable fachada del Tesoro de Petra. Es un momento inolvidable en el que incluso te pellizcas para demostrarte a ti mismo que no estás en los brazos del hijo de Hipnos.

Durante unos instantes te olvidas de todo y junto a la multitud allí presente vives una especie de catarsis colectiva. Risas, onomatopeyas y sobre todo caras de admiración. Da igual que lo hayas visto miles de veces en el cine, libros, revistas, guías o fotos desde que eras pequeño. Esa fachada helenística que tallaron los nabateos en la roca es una flecha directa al corazón. Amor a primera vista que durará hasta el final de los tiempos como el de Romeo y Julieta.

Fotos de Petra en Jordania, Pau en la fachada del Tesoro

Cuando desperté de ese estado catatónico me dediqué a caminar en círculos y a observar el Tesoro de Petra desde todas las perspectivas y distancias posibles. Me daban igual los turistas con sus palos de selfie (detesto ese gadget), los grupitos de gente tan ojiplática como yo o los beduinos que me ofrecían una y otra vez un camello para que inmortalizara mi rostro junto al del camélido.

Poco a poco fui acercándome hasta la puerta y fue inevitable que mi mente me recordara como un bucle las palabras de Indiana Jones. “Sólo el penitente pasará”. Al echar una mirada al interior sólo vi una sala cuadrada sin adornos que evidentemente no custodiaba el Santo Grial. No me importaba, en ese momento yo era un punto mínusculo henchido de felicidad bajo aquella maravilla de 43 metros de alto y 30 de ancho. Estuve casi una hora frente a esa fachada cuando le daba el sol de pleno y otra al final de la tarde con una iluminación completamente distinta.

Fotos de Petra en Jordania, columnas fachada del Tesoro

Entre divagaciones y pensamientos me resultó realmente extraordinario que desde el ocaso de los nabateos, tras la conquista romana, hasta el redescubrimiento de Petra por parte de Jean Louis Burckhardt en 1812 este diamante se mantuviese oculto.

El Monasterio y las tumbas de la ciudad de Petra

Fotos de Petra en Jordania, niño en la subida al Monasterio

Cuando terminé la jornada de visita a Petra, el Fitbit marcaba cerca de 20 kilómetros andados. Entre visita y visita al Tesoro y la ida y retorno del Siq, mi principal objetivo fue llegar hasta el Monasterio. El esfuerzo merece muchísimo la pena pese a que las altas temperaturas y los cientos de escalones de subida te tientan para que abandones. La compensación es una fachada menos ornamentada que la del Tesoro pero de unas dimensiones muy similares.

Pero los caminos que puedes tomar en Petra parecen infinitos. Hay casi tantas rutas como beduinos y en todas encontrarás algo por lo que merezca la pena desviarse. El Altar de los Sacrificios, las Tumbas Reales, los museos, el anfiteatro, la vía antigua y sus columnas, el Gran Templo… de vez en cuando busca una sombra, hidrátate y descansa para seguir soñando despierto. También párate y charla un rato con alguno de los beduinos, te contarán historias realmente divertidas e inverosímiles. Sus tenderetes de artesanías están por todas partes.

Fotos de Petra en Jordania, fachada del Monasterio

No descubriré la pólvora si te digo que Petra en Jordania es uno de esos lugares que todo el mundo debería visitar al menos una vez en la vida. Yo tenía las expectativas por los cielos y sin embargo salí de allí como un niño con zapatos nuevos, con una ilusión tremenda pese al cansancio. Con la sensación de haber gozado de uno de los grandes días de mi existencia. Porque los sueños no son sólo quimeras, están para cumplirlos y darle sentido a la vida. No lo dudes y ve a por los tuyos.

Galería de fotos de Petra en Jordania


Quiero dar las gracias a la Oficina de Turismo de Jordania por ayudarme a cumplir uno de mis sueños como viajero.

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6 respuesta a Visita a Petra en Jordania, porque los sueños están para cumplirse

  1. Alfonso (the world thru my eyes) Julio 23, 2016 en 11:08 pm #

    Maravilloso !, fue un gustazo disfrutarlo contigo !! … he enlazado este artículo desde el mío.
    Un abrazo Pau!

    • Pau Julio 26, 2016 en 6:43 am #

      Fue un verdadero placer disfrutar de ese lugar con vosotros, de eso nos acordaremos siempre 😀

  2. Ricard Torres Julio 6, 2016 en 11:15 pm #

    Impresionante.

    • Pau Julio 8, 2016 en 2:11 pm #

      Uno de los lugares que más me han impactado del mundo.

  3. Macasol Julio 5, 2016 en 10:01 am #

    Que bonito.

    • Pau Julio 8, 2016 en 2:11 pm #

      Ojalá la visites algun dia 😛

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