Nunca unas cuadras guardaron tanto arte

Amaro e Iván Ferreiro en Viena

Por primera vez en la historia de este blog vamos a publicar un post que no está escrito por nosotros. Es un verdadero honor para nosotros poder publicar en esta bitácora viajera un reportaje de nuestro buen amigo José Ramón Álvaro González, periodista de viajes consumado y compañero en Travel Inspirers. Hace años que seguimos su trabajo y siempre nos ha encantado su particular enfoque viajero y narrativo, desde el minuto uno hemos sido fans de su blog Viajes, Rock y Fotos. José Ramón nos descubre en este artículo uno de los lugares más interesantes de Viena, una ciudad que tiene muchas más caras que las que habitualmente nos transmiten de la capital de Austria. Vamos a recorrer la nueva Viena siguiendo los pasos de JR.

En Viena está la gente como loca por los Enzis. Bloques de plástico de colores han conseguido encandilar a una población cada vez más joven y con ganas de diversión. Enzi es el nombre que los vieneses le han dado a una especie de sofás al aire libre que pueblan los lugares diáfanos del barrio de los museos. En ellos se puede dormitar, jugar, enamorar, recitar, comer o tocar algún instrumento, como demuestran los hermanos Amaro e Iván Ferreiro en el vídeo que grabaron hace unos meses para promocionar el espíritu cool de la vieja capital europea.

Total que los Enzis se han convertido en el emblema de este barrio, buque insignia de la renovación cultural de una ciudad en la que lo clásico se ha convertido en clasicista, pero que en verano se llena de jóvenes buscando un festival en el que participar.

El MuseumsQuartier es un pedazo de Viena que hasta hace 10 años estaba lleno de recuerdos ecuestres para privilegiados. Hoy, es el lugar con más ambiente y modernidad de toda Austria. Unas antiguas caballerizas gigantes, majestuosas y rozando lo naif fueron convertidas en el Barrio de los Museos, un reducto para varias galerías de arte moderno (Leopold Museum, MUMOK y Kunsthalle) que forman un plaza amplia para el esparcimiento de los vieneses donde también tienen cabida cafés y restaurantes. Parejas tomando el sol, niños jugando con sus bicicletas y transeúntes indiferentes se mezclan con obras vanguardistas y vanguardias.

Fuera del Museumsquartier de Viena

Se dice que aquí estuvieron guardados unos 600 caballos pertenecientes a Carlos IV. Esto era a finales del siglo XVIII. La desaparición de la monarquía lo convirtió en un conjunto de edificios sin una clara función y durante unos años sirvió de palacio de exposiciones, hasta que se decidió reconvertirlo en “castillo del arte”. Superado el rechazo de las fuerzas conservadoras, la transformación de estas cuadras militares en referente cultural fue imparable.

Los hermanos arquitectos Laurids y Manfred Ortner, encargados del proyecto, tuvieron que conformarse con plantar dos cubos modernos en el patio neobarroco: uno blanco (Leopold Musseum) y otro negro (Museum Moderner Kunst, Mumok) y, en vez de levantarlos en forma de torres, los tuvieron que hundir 15 metros en el suelo. Además, buscaron como garantía la ayuda de otro arquitecto especialista en barroco, Manfred Wehdorn, antes de remodelar el edificio. Aunque cada museo cuenta con taquilla, tienda y café propios, en los pabellones de entrada hay taquillas generales, otras tiendas y un centro de orientación necesario para hacer una selección, pues integran el conjunto hasta 30 instituciones culturales, de las que solo 6 son museos.

El Leopold de Viena

El Leopold Musseum es un dado blanco recubierto de “cal de conchas búlgaras” con tres de sus pisos hundidos bajo tierra pero de una luminosidad y una amplitud asombrosa. Alberga 5.000 obras de los siglos XIX y XX que el Estado austriaco compró al Dr. Rudolph Leopold por más de 150 millones de euros. En ellas se muestra la evolución del arte austriaco desde la Jugendstil al expresionismo: Egon Schiele, Gustav Klimt, Oskar Kokoschka…; así como mobiliario y objetos diseñados por el taller vienés. A la salida, el café Leopold siempre animado tanto en sala como en terraza puede ser una buena opción para tomar algo o comer.

El MUMOK es un misterioso bloque de placas de basalto cuyo color oscila de gris seco al negro húmedo, según llueva o no. Polémico desde su primera maqueta para algunos deforma el entorno con su similitud a un bunker mientras que otros ven un maridaje ideal entre la negritud del basalto y la pretenciosidad del barroco. Sin apenas ventanas, la oscuridad del interior produce cierta fascinación. El edifico resulta más interesante que el contenido. Arte vanguardista anterior a 1945, happenings y arte de acción, nuevo realismo, pop art, minimal arte, fotorrealismo e instalaciones de las décadas de los 80 y 90. También cuenta con su propio café-restaurante aunque la mejor opción sería tomar algo en el café Aloha por la palmera que lo adorna. Incluso se puede jugar a la petanca.

En el Museumsquartier de Viena

La Kunsthalle o Mercado del Arte ocupa el edificio central de las caballerizas cubiertas y tiene acceso por debajo de la escalera del Mumok. Alberga sobre todo las exposiciones relacionadas con las performance, el video convirtiéndose en el auténtico escaparate del arte vienés contemporáneo.

El Arquitektur Zentrum Wien hará las delicias de los amantes de la arquitectura. Dedica dos salas de manera permanente a la arquitectura del siglo XX.

Ambientazo mañanero en el Museumsquartier de Viena

Y el Zoo Kindermusseum, mi preferido, es una especie de museo de ciencias con exposiciones temporales dirigidas a todos los niños, desde los recién nacidos a los preadolescentes. Lo mejor sus talleres y laboratorios para explorar e investigar con los cinco sentidos.

Los amantes de la buena cocina debería visitar el Glacis Beisl, un bar encantador, un poco escondido pero que ofrece una restauración alejada de cualquier tópico vienés y con el ingrediente fundamental de la Viena moderna: la novedad.

Museumsquartier de Viena de noche

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12 respuesta a Nunca unas cuadras guardaron tanto arte

  1. fran soler agosto 3, 2013 en 9:44 am #

    ya se lo dije a JR. Pocas veces se me han puesto lo pelos de punta leyendo un post y escuchando esa música. Un crack!!!!:-)

    • Pau agosto 3, 2013 en 1:37 pm #

      El tío combina como nadie los temas musicales y viajeros 😀

  2. Eva Sanz julio 24, 2013 en 7:33 pm #

    Me ha encantado esta entrada! Nos ha permitido conocer la parte mas desconocida de Viena! Sin duda a visitar!

    • Pau julio 24, 2013 en 7:38 pm #

      Bienvenida a ‘el pachinko’ Eva, me alegro de que te hayamos podido descubrir un rostro nuevo de Viena.

  3. Víctor (Vivir Europa) julio 24, 2013 en 12:01 am #

    ¡Qué fantástico relato de un colaborador sin igual! Desde luego no es de extrañar que hayas roto con JR la tradición por primera vez 🙂

    Además casi dándome un mamporro, porque me he dado cuenta de lo poco que yo conocí esa Viena más joven, me quedé en la clasista. ¡Habrá que volver!

    • Pau julio 24, 2013 en 9:32 am #

      Jejeje me ha gustado especialmente por eso, rompe con la imagen de la Viena clásica y anima a conocer otros puntos de la ciudad.

  4. Chiqui, Un Albaceteño en Japón julio 23, 2013 en 3:12 am #

    Siempre buena y bienvenida una colaboración! 😀

    saludos a los dos!

    • Pau julio 23, 2013 en 9:05 am #

      Gracias, siempre me ha encantado cómo escribe JR, así que es un placer tenerlo por aquí.

  5. ale de Viajar Cueste lo que Cueste julio 22, 2013 en 5:42 pm #

    hermoso post, para compartirlo donde sea y hermosa viena

    • Pau julio 22, 2013 en 5:44 pm #

      Muchas gracias Ale 😀

Trackbacks/Pingbacks

  1. Lo más interesante de los blogs de viajes - agosto 14, 2013

    […] sin una nota de clásica, en Trajinando por el Mundo; Leopoldstadt, la Chueca de Viena, en 3viajes; Nunca unas cuadras han guardado tanto arte, en Elpachinko. Viena hasta en la sopa. Ah, también os podéis pasar por Conde Nast Traveler y […]

  2. Bitacoras.com - julio 22, 2013

    Información Bitacoras.com…

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