El acertijo de ayer lo resolvió perfectamente nuestro chicharrero favorito. Se trataba de Ta Prohm, uno de los templos más famosos de Angkor en Siem Reap. El premio se va para Hong Kong, enhorabuena Javier.
Repasando un poco nuestro corto viaje a Camboya, Ta Prohm es uno de los primeros recuerdos que me viene a la memoria. Es un lugar con mucha energía, perdido en medio de la selva. Un ejemplo de lo que fue y lo que no pudo ser. La naturaleza ha vencido a la mano del hombre en Ta Prohm.
Este templo data del siglo XII y originariamente fue un monasterio budista que mandó construir Jayavarman VII en honor a su madre. A los más profanos os sonará de la saga de videojuegos y películas Tomb Rider. ¿No recordáis a Angelina Jolie, aka Lara Croft, cerca de estas ramas y rocas?
Sin embargo, Ta Prohm es ahora una insignificante muestra de lo que fue. Donde hoy se encuentran estos vestigios arqueológicos, se hallaban 3.000 aldeas que eran pobladas por unas 80.000 personas. No obstante, el imperio Jemer fue desapareciendo poco a poco, así que la naturaleza ha seguido su curso creciendo a su antojo. Ahora las grandes ceibas comparten espacio con el antiguo monasterio. El resultado es abrumador, lo convierten en un lugar único.
Es impresionante comprobar como las raíces de los árboles de algodón de seda han cubierto por completo el templo. Yo creo que fue una de las experiencias más gratificantes de nuestra estancia en Camboya. Justo allí, nos topamos con un grupo de chinos ancianos que habían vivido en Barcelona y que se alegraron un montón de vernos y hablar castellano con nosotros.
Al igual que pasa en todo el complejo de Angkor, es mejor madrugar un poco para evitar las masificaciones de turistas. Es un lugar que tiene un halo de misterio muy peculiar y que quizás requiera de algún momento de meditación. Piedra devorada por la selva, sin duda, una visita imprescindible si vas a Camboya.






















