Después de atravesar el cruce de Shibuya, el siguiente paso de nuestro segundo viaje a Japón era una cena en Gotanda. Pensad que habían pasado más de 30 horas desde que habíamos salido de España y todavía estábamos sin cenar.
En ese punto, el equipo estaba formado por Nerea y Lorco, su amigo francés Guillaume y Neki, del que descubrí que no vivía en Tokyo, sino que estaba allí de vacaciones. El motivo de quedar allí en Gotanda era cenar y dar un paseo por el río Meguro. Sin embargo, no pasamos del ágape.
En Gotanda se nos unieron el Tío Tosca y Charo. Una vez estuvimos juntos, sólo teníamos que encontrar mesa para ocho, un viernes por la noche y sin reserva. Oskar nos recomendó ir al Watami, una franquicia de izakayas que por lo visto están repartidas por toda la ciudad. Subimos unos cuantos pisos y nos hicieron esperar un ratito, pero la cena fue estupenda.
El menú es muy completo y variado, la cerveza está fría y el servicio muy agradable. Además, para los compulsivos, dispone de un timbre en la mesa para llamar a los camareros. El servicio es rápido y eficiente.
Allí nos contamos nuestras vidas, comimos, bebimos y reímos, volvimos a comer, a reír y a beber. Estábamos con gente a la que sólo conocíamos por esta tontería de los blogs, completamente desconocidos, aunque nos trataron como si fueramos dos más en su grupo. La cena es lo de menos, como dijo Neki, todo estaba bueno. Pero si os interesa llamar para reservar podéis hacerlo al 03 5475 1045. Eso sí, sólo si habláis japonés.















