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Viaje a Suecia – Wi-Fi en el vuelo de Norwegian

Esta mañana hemos regresado a Alicante tras seis días de viaje a Suecia. La jornada ha empezado bastante temprano. Madrugón, desayuno del peque más pronto de lo habitual, cerrar la maleta, y rápido, corriendo a pillar el vuelo que nos devolvía a casa.

No negaré que hoy ha sido un día extraño. Esta tarde vuelta al trabajo con muchas horas de viaje en el cuerpo y la casa patas arriba. La ausencia ha dejado muchas tareas pendientes.

Tras disfrutar del viaje a Suecia, toca ordenar los recuerdos y recuperar la rutina. Llega el momento de deshacer maletas, organizar fotos, llenar la nevera, y responder a los comments, emails, mensajes de Twitter Facebook que esperan respuesta. Necesitamos un poco de tiempo para poner todo en su sitio y arrancar de nuevo, no os penséis que esta falta fluida de comunicación es descortesía.

No obstante, mientras ordeno mis ideas, las fotos y demás, quería compartir la primera experiencia que tuvimos en el viaje a Suecia. Fue grata y además una sorpresa. En el vuelo Alicante-Estocolmo que hicimos con Norwegian pudimos disfrutar de Wi-Fi gratis durante el vuelo.

Ya habíamos volado un par de veces con Norwegian antes. La primera para el viaje a Laponia y la segunda para el viaje a Copenhague. Se trata de una low-cost con la que estoy bastante satisfecho, pese a que de low no tienen nada.

El espacio entre asientos es bastante amplio, tamaño nórdico. El servicio es muy atento y suelen ser puntuales. Lo malo, como sucede con todas las low-cost, es que tienes que pagar por casi todo. Si das esto por asumido, Norwegian es una excelente compañía, más para nosotros, ya que tiene vuelos directos desde Alicante a las principales capitales de Escandinavia. También volaremos con ella a Oslo y desde allí a Ginebra.

Lo que no me esperaba para nada es el tema de la Wi-Fi a bordo. Todo empezó la mañana del vuelo a Estocolmo. Estábamos a punto de salir hacia el aeropuerto de El Altet cuando me enviaron el típico sms con los datos del vuelo. No obstante, éste era distinto, ya que concluía con “Free WiFi on board”. Tampoco hice demasiado caso, hasta que volví a ver el mismo mensaje pintado en el avión. La confirmación llegó por la megafonía. Ese sonido, otras veces infernal, se convirtió en música celestial para mis oídos.

Por lo que pude entender, la conexión a internet funciona vía satélite y cuando el avión supera los 10.000 pies. Además, sólo está disponible en los aviones más nuevos de Norwegian.

El hecho de que un avión disponga de Wi-Fi gratis a bordo, sí que puede ser determinante a la hora de decidirme a comprar un vuelo u otro. También puede ser un factor a tener en cuenta para pagar un poco más por volar con una compañía que ofrezca este servicio. Este vuelo de Norwegian con Wi-Fi a bordo de momento ha sido una excepción, pero estoy seguro que tarde o temprano se generalizará.

Es una gozada tener la posibilidad de responder al email, twittear, o tener una video-conferencia por Skype, como la que tuve con mi madre, durante un vuelo qu dura cuatro horas. La conexión iba de maravilla y el viaje se hizo muy ameno.

¿Os imagináis la de trabajo que se puede adelantar en estas cuatro horas? Una ventaja competitiva que hasta ahora sólo tenían trenes y autobuses, y que desde ya, también se disfrutará en algunos vuelos comerciales. ¿Pagaríais más por un billete de avión a cambio de poder utilizar una conexión Wi-Fi durante el vuelo? Yo sí lo haría y encantado.

En fin, que con esta pequeña gran anécdota comienza el primer capítulo de nuestro viaje a Suecia. El resto lo compartiremos en breve con todos vosotros. Ahora toca dormir y disfrutar de nuestra primera noche sin sol en seis días.

 

eDreams sortea en Facebook vuelos espectaculares

Volviendo de Hong Kong

Empezaré diciendo que esto no es un post patrocinado. La gente de eDreams me pasó el chivatazo la semana pasada y he querido compartirlo con vosotros, porque creo que el sorteo merece la pena.

Desde hoy y hasta el viernes, 27 de mayo, van a regalar un montón de vuelos a destinos espectaculares. El sorteo tendrá lugar en la página de Facebook de eDreams, y lo han llamado Dream Week.

Ahí van las fechas de los sorteos y los lugares, que como veréis no son moco de pavo:

  • Lunes 23: 2 billetes a Miami, 2 a Porto Alegre, 2 a Bamako, 2 a Accra, 2 a San Vicente con la aerolínea TAP.
  • Martes 24: 2 billetes a Kuala Lumpur, 2 a Delhi, 2 a Beirut, 2 a Aqaba, 2 a Amman con Royal Jordanian.
  • Miércoles 25: 2 billetes a Cuzco con LAN.
  • Jueves 26: 6 billetes a Reykjavík con Icelandair.
  • Viernes 27: Un viaje a Orlando (vuelo + hotel Disney 4 noches + traslados + 5 días entrada al parque) para 2 personas con US Airways.

Podéis empezar a inscribiros desde las 9:00 de hoy hasta las 17:00 horas del 27 de mayo. Cada día se anunciarán los ganadores a las cinco de la tarde mediante un correo electrónico y se publicará en el muro de Facebook de eDreams.

¡Suerte a todos!

Volando con la Business Class de Iberia

Volando de Madrid a Alicante

Llega un viernes más y esta vez vamos a despedir la semana con una experiencia viajera. Se trata de un par de vuelos, y los privilegios y placeres que otorgan, a los pasajeros que viajan en la Business Class de Iberia. ¿Y cómo te pudiste permitir un billete de este tipo? Os estaréis preguntando. Pues porque me lo pagaron, lógicamente.

Los que me seguís en twitter, sabéis que el jueves estuve visitando las entrañas de la T4 de Barajas. Este evento fue organizado por Iberia en colaboración con Aena, y para que me desplazara de Alicante a Madrid, me facilitaron un billete de ida y vuelta en Business Class. Sobre la visita a la T4 ya os iré contando más cosas, aunque de momento podéis leer lo que he escrito en el blog de YokmoK y en Diario del Viajero.

No era la primera vez que disfrutaba de un lujo de este tipo. La primera vez fue durante el Vuelo JL 411 de Japan Airlines. Esta vez era distinto, ya que se trataba de un trayecto de menos de una hora y quería comprobar de primera mano si la diferencia de billetes también se notaba en estos casos. Vayamos por partes.

El Embarque

Para empezar está el tema del embarque. El avión era un Airbus A320 y la verdad es que iba hasta los topes pese a ser entre semana. Yo había llegado con el tiempo bastante justo y la gente ya estaba haciendo cola para subir al avión, pese a que todavía no estaba abierta la puerta. La verdad es una cosa que no entiendo. Si todo el mundo tiene asiento asignado para que guardar colas de tanto rato. Pero bueno, una vez llamaron a embarcar, dieron prioridad a la gente de la Business Class, así que me ahorre la espera y pronto ocupé mi asiento.

Espacio entre asientos

Aquí es donde se nota una gran diferencia. Los asientos tienen un espacio considerablemente más amplio que en las butacas normales. Además, como la Business Class no se suele llenar, tuve dos asientos a mi disposición. En el vuelo de vuelta aproveché para pegar una cabezadita.

Atención al pasajero

En este caso había dos azafatas para unas seis personas. El servicio lógicamente fue muy atento y servicial. Nos ofrecieron prensa, guardar nuestra ropa de abrigo en armarios y nos trataron de maravilla durante el embarque, el vuelo y el aterrizaje.

Comida

Desayuno del vuelo Alicante-Madrid de Iberia

Pese a que los vuelos duraban menos de 50 minutos, nos ofrecieron un extraordinario desayuno a la ida, y una especie de tentempié a la vuelta. Mi última experiencia con la comida de un vuelo de Air China no había sido demasiado buena, así que en comparación esta me pareció un manjar.

Salas Vip

Habrá un post especial al respecto, pero creo que es una de las grandes ventajas de la Business Class de Iberia, sobre todo si luego te espera una larga conexión en el aeropuerto con varias horas de espera. Lo tienen todo para hacerte la vida más fácil, cómoda y agradable.

Conclusión

Pese a que hemos volado muchas veces con Iberia y nunca hemos tenido ninguna queja, se nota mucho la diferencia que hay entre la Business Class y un billete normal. Lo malo de haber tenido esta experiencia es que una vez has probado lo bueno, ya sabes lo que te pierdes. No obstante, toca poner los pies en la tierra y saber que estas cosas sólo pasan una vez en la vida. Aunque en la mía ya van dos.

Con este feliz vuelo, os deseo a todos que paséis un buen fin de semana, nos leemos el lunes.

Viaje a Hong Kong – Air China

Airbus a330 de Air China

Casi de forma inevitable, los viajes al lejano oriente comienzan en el asiento de un avión. Antes de volar hasta Hong Kong estuvimos buscando información sobre las compañías que llegaban hasta allí y me sorprendió la diferencia de precio que había entre los vuelos de Air China y el resto de compañías.

El producto era atractivo por su coste, pero a penas había referencias u opiniones sobre la aerolínea del gigante asiático. Por ese motivo hemos decidido compartir nuestra propia experiencia. ¿Merece le pena ahorrarse unos euros o hay gato encerrado? Vamos por partes.

El embarque

Suelen realizarse con mucho tiempo de antelación y con bastante orden. Hay mucha tripulación para ayudarte a encontrar tu sitio y falicitarte la colocación del equipaje. En este apartado sacarían muy buena nota.

El avión

En nuestro caso fue un Airbus a330, un aparato de gran capacidad y que suele ser muy habitual en vuelos de largo recorrido. El espacio entre los asientos no era el más adecuado, aunque tampoco es el más estrecho que hemos tomado nunca. Se puede soportar con muchas dosis de paciencia y alguna que otra cabezadita. El aparato era nuevo y estaba en perfecto estado, pero el tema del espacio es muy importante en los vuelos largos, así que le damos un 6 como mucho.

Avión de Air China

Atención al pasajero

Como ya he dicho antes la tripulación de Air China es muy numerosa y atenta. Todos el personal de vuelo con el que tuvimos contacto hablaba inglés y mandarín. Sólo hubo una persona que hablaba español y fue en el vuelo de Beijing a Madrid. También me gustaría destacar la información que nos daban antes de los transítos, facilitándonos la puerta de embarque de nuestro próximo vuelo. De nuevo ponemos un notable en este apartado.

Entretenimiento a bordo y accesorios

Antes de sentarnos, en nuestras butacas había una mantita para el frío y una almohada para el cuello. Para entretenernos disponíamos de una pantallita con vídeos, música y juegos. El idioma de estas pantallas multimedia era el mandarín, el inglés y el francés. Pudimos disfrutar de varias películas de estreno en la lengua de Shakespeare o en versión original con subtítulos en ingles. El mando para los juegos no funcionaba muy bien, así que en este apartado ponemos a Air China un 7.

Vaso de plástico de Air China

Comida

En esta categoría es donde Air China se lleva la peor nota. Ya sabéis que somos de buen comer y que no tenemos manía en probar cosas nuevas. Sin embargo, la comida que nos sirvieron era de muy baja calidad. A caballo entre comida asiática y europea, se notaba demasiado que estaba todo pre-cocinado. En cuanto a las bebidas, había mucha variedad y pasaban con frecuencia a servirnos. En el apartado comida, suspenso.

Conclusión

Si no sois demasiado exigentes o vais cortos de dinero, Air China es una gran opción para viajar a Asia. Además es de las pocas compañías que tiene vuelos directos entre España y Asia. Creo que las ventajas son mayores que los inconvenientes.

Lo mejor la tripulación, la organización y el precio.

Lo peor la comida y el espacio entre asientos. Lo primero se puede subsanar subiendo vuestra propia comida, y lo segundo estirando las piernas durante el vuelo, así que mejor escoged pasillo.

Haciendo fotos en el avión de Air China

¿Habéis volado con Air China? ¿Os interesa conocer algo sobre esta compañía que no he valorado en el post?

Viaje a Japón – Vuelo JL 411 de Japan Airlines

Boeing 777-200/300 de Japan Airlines

El vuelo JL 411 de Japan Airlines fue nuestro último contacto directo con Japón. Fue una de esas experiencias que te ocurren sólo una vez en la vida. Fue un final de viaje inesperado. Fue sentirse reyes por un día. Fue descubrir la Executive Class Seasons.

Tokyo, 18 de abril. Vero y yo nos levantamos a las seis de la mañana para pillar el Limousine Bus que nos empaquetaba hacia el aeropuerto de Narita. A pesar de llegar con más de tres horas de antelación, los mostradores de la JAL estaban a parir. Aguardamos nuestro turno pacientemente y tuvimos que contemplar como un ruso ponía en un aprieto a las azafatas. Todo por no querer entregar su mechero. Tras el vergonzante numerito,  la máquina de check-in online nos asignó las tarjetas de embarque de nuestros tres siguientes vuelos. Nos aguardaban más de 24 horas hasta llegar a casa.

- Pau: ¿Qué asiento te ha tocado?

- Vero: Genial, el 1D, iremos delante del todo.

- Pau: Qué raro, eso suelen ser los asientos de la primera clase.

- Vero: ¿A ver si nos hemos equivocado con la máquina?

- Pau: Disculpe señorita (en inglés con alguna palabra en japonés), aquí pone que iremos en Executive Class.

- Azafata: (en perfecto inglés) Es porque no quedaban asientos y les hemos regalado dos plazas en una clase superior.

- Vero y Pau: (Sonrisa de oreja a oreja).

Lo que vino después se podría asociar perfectamente a la definición de lujo asiático. La JAL Executive Class Seasons está compuesta por menos de 30 impresionantes asientos, atendidos por cuatro azafatas. Lo primero que hicieron fue acompañarnos hasta nuestra butaca. Una asistente de vuelo se nos presentó por su nombre de pila y nos dijo que le pidiéramos lo que necesitáramos, que ella estaba allí para eso.

Las butacas eran gigantescas, muy cómodas y espaciosas. Llegaban incluso a convertirse en camas si lo deseábamos. Se podían regular en mil y una posiciones e incluso activar un masaje para espalda y piernas. Además, cada asiento disponía de una pantalla con mando más grande que las de Economy para visionar películas, escuchar música o jugar a videojuegos. Yo aproveché para ver El Desafío Frost contra Nixon.

Entre los servicios de la JAL Executive Class Seasons se encontraban zapatillas de ir por casa, una buena almohada, un nórdico, auriculares de alta gama, prensa y revistas económicas o de tendencias, armarios para dejar las americanas y una chaquetita para el frío. Yo extasiado por todo aquello solicité el Wall Street Journal. “Donde fueres, haz lo que vieres”, repetía para mis adentros.

Mención especial merece la comida. Nada de cacahuetes ni panchitos. El menú era digno de un gran restaurante.  Nada más empezó el vuelo, nos preguntaron si queríamos champagne o un zumo de fruta natural. Esto sólo fue el aperitivo de un festín gastronómico y etílico. Vero escogió el menú western y yo el japonés. Para chuparse los dedos. Además, durante todo el vuelo podíamos pedir todo lo que nos apeteciera, tanto de comida como para remojar el gaznate. De hecho, en la última página del menú ponía, “Pídalo cada vez que usted lo desee”.

Podría seguir contando cosas y cosas, pero no es plan de que os ponga los dientes largos. Sólo diré que el trato de las azafatas fue exquisito en todo momento, aunque esto pasa siempre con la JAL, vayas en primera o en turista. Todos estos lujos y atenciones, lograron convertir en agradable algo tan incómodo como un vuelo de 12 horas.

Luego de aquella especie de sueño, llegó la pesadilla. Los dos siguientes vuelos con Iberia fueron infernales. Adiós a los buenos modales de los japoneses, hola al mal gusto y a la falta de respeto de los pasajeros españoles. Se acabó el silencio y el saber estar. Es lo malo de los sueños, que no duran eternamente. Eso sí, que nos quiten lo bailao.