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Viaje a Hong Kong – Air China

Airbus a330 de Air China

Casi de forma inevitable, los viajes al lejano oriente comienzan en el asiento de un avión. Antes de volar hasta Hong Kong estuvimos buscando información sobre las compañías que llegaban hasta allí y me sorprendió la diferencia de precio que había entre los vuelos de Air China y el resto de compañías.

El producto era atractivo por su coste, pero a penas había referencias u opiniones sobre la aerolínea del gigante asiático. Por ese motivo hemos decidido compartir nuestra propia experiencia. ¿Merece le pena ahorrarse unos euros o hay gato encerrado? Vamos por partes.

El embarque

Suelen realizarse con mucho tiempo de antelación y con bastante orden. Hay mucha tripulación para ayudarte a encontrar tu sitio y falicitarte la colocación del equipaje. En este apartado sacarían muy buena nota.

El avión

En nuestro caso fue un Airbus a330, un aparato de gran capacidad y que suele ser muy habitual en vuelos de largo recorrido. El espacio entre los asientos no era el más adecuado, aunque tampoco es el más estrecho que hemos tomado nunca. Se puede soportar con muchas dosis de paciencia y alguna que otra cabezadita. El aparato era nuevo y estaba en perfecto estado, pero el tema del espacio es muy importante en los vuelos largos, así que le damos un 6 como mucho.

Avión de Air China

Atención al pasajero

Como ya he dicho antes la tripulación de Air China es muy numerosa y atenta. Todos el personal de vuelo con el que tuvimos contacto hablaba inglés y mandarín. Sólo hubo una persona que hablaba español y fue en el vuelo de Beijing a Madrid. También me gustaría destacar la información que nos daban antes de los transítos, facilitándonos la puerta de embarque de nuestro próximo vuelo. De nuevo ponemos un notable en este apartado.

Entretenimiento a bordo y accesorios

Antes de sentarnos, en nuestras butacas había una mantita para el frío y una almohada para el cuello. Para entretenernos disponíamos de una pantallita con vídeos, música y juegos. El idioma de estas pantallas multimedia era el mandarín, el inglés y el francés. Pudimos disfrutar de varias películas de estreno en la lengua de Shakespeare o en versión original con subtítulos en ingles. El mando para los juegos no funcionaba muy bien, así que en este apartado ponemos a Air China un 7.

Vaso de plástico de Air China

Comida

En esta categoría es donde Air China se lleva la peor nota. Ya sabéis que somos de buen comer y que no tenemos manía en probar cosas nuevas. Sin embargo, la comida que nos sirvieron era de muy baja calidad. A caballo entre comida asiática y europea, se notaba demasiado que estaba todo pre-cocinado. En cuanto a las bebidas, había mucha variedad y pasaban con frecuencia a servirnos. En el apartado comida, suspenso.

Conclusión

Si no sois demasiado exigentes o vais cortos de dinero, Air China es una gran opción para viajar a Asia. Además es de las pocas compañías que tiene vuelos directos entre España y Asia. Creo que las ventajas son mayores que los inconvenientes.

Lo mejor la tripulación, la organización y el precio.

Lo peor la comida y el espacio entre asientos. Lo primero se puede subsanar subiendo vuestra propia comida, y lo segundo estirando las piernas durante el vuelo, así que mejor escoged pasillo.

Haciendo fotos en el avión de Air China

¿Habéis volado con Air China? ¿Os interesa conocer algo sobre esta compañía que no he valorado en el post?

Viaje a Hong Kong – Vuelos y alojamiento

Hong Kong Skyline

La semana pasada ya os anuncié de forma misteriosa que antes de que acabe el año viajaremos a Asia. Pronto, muchos de vosotros acertasteis que se trataba de un Viaje a Hong Kong. La verdad es que os lo puse bastante fácil.

Este viaje a Hong Kong lo teníamos en la cabeza desde hacía mucho tiempo, aunque por diversas circunstancias se ha aplazando hasta estas Navidades. La alternativa era un viaje a Nueva York, pero lo hemos retrasado un año para cuando Teo se entere un poco más y pueda disfrutar mejor de la Gran Manzana.

Como siempre recomiendo, lo primero que hay que buscar para un viaje de este estilo son los billetes de avión. Como os imaginaréis, no hay vuelos a Hong Kong directos desde España. Hay muchas alternativas con infinidad de compañías vía Londres, París, Frankfurt, Zurich, Moscú, Doha, Dubai… pero no desde Madrid ni Barcelona.

Sin embargo, nos hemos acogido a una tercera vía, que también ha sido la más económica. Hemos pillado los vuelos con Air China, compañía que no tenía muy buena fama, pero que para los JJOO de Beijing renovaron gran parte de su flota. Además, creo que el vuelo nos ha salido bastante bien de precio, unos 530 euros por persona.

Air China vuela directo a Beijing y desde allí volaremos a Hong Kong. Antes, cómo no, nos tocará volar desde Alicante hasta Madrid, con lo que ya tenemos configurado un itinerario Alicante-Madrid-Beijing-Hong Kong de más de 20 horas de duración. Por cierto, si alguien tiene referencias de Air China, por favor, que las comparta con nosotros.

Para el tema del alojamiento hice una consulta popular con cuatro hongkonistas de pro como son Javier de Chicharrero por Hong Kong, el Capitán Urías, Flapy y Pedro Jareño de minube, que me contestó a través de minube respuestas. A raíz de estas consultas hemos decidido alojarnos en la zona de Kowloon.

El alojamiento escogido, tras la deliberación, ha sido el Park Hotel Hong Kong, ubicado en Chatham Road South, cerca de Tsim Sha Tsui. Como en Tokyo ya nos alojamos en un Park Hotel, pues hemos decidido repetir.

En fin, que ya sabéis un poquito más de nuestro viaje a Hong Kong. A partir de ahora, todas las recomendaciones serán bien recibidas. No estaría mal que empezarais discutiendo si debemos ir también a Macao o no.

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Foto pillada del Flickr de John Skodak

Viaje a Japón – Vuelo JL 411 de Japan Airlines

Boeing 777-200/300 de Japan Airlines

El vuelo JL 411 de Japan Airlines fue nuestro último contacto directo con Japón. Fue una de esas experiencias que te ocurren sólo una vez en la vida. Fue un final de viaje inesperado. Fue sentirse reyes por un día. Fue descubrir la Executive Class Seasons.

Tokyo, 18 de abril. Vero y yo nos levantamos a las seis de la mañana para pillar el Limousine Bus que nos empaquetaba hacia el aeropuerto de Narita. A pesar de llegar con más de tres horas de antelación, los mostradores de la JAL estaban a parir. Aguardamos nuestro turno pacientemente y tuvimos que contemplar como un ruso ponía en un aprieto a las azafatas. Todo por no querer entregar su mechero. Tras el vergonzante numerito,  la máquina de check-in online nos asignó las tarjetas de embarque de nuestros tres siguientes vuelos. Nos aguardaban más de 24 horas hasta llegar a casa.

- Pau: ¿Qué asiento te ha tocado?

- Vero: Genial, el 1D, iremos delante del todo.

- Pau: Qué raro, eso suelen ser los asientos de la primera clase.

- Vero: ¿A ver si nos hemos equivocado con la máquina?

- Pau: Disculpe señorita (en inglés con alguna palabra en japonés), aquí pone que iremos en Executive Class.

- Azafata: (en perfecto inglés) Es porque no quedaban asientos y les hemos regalado dos plazas en una clase superior.

- Vero y Pau: (Sonrisa de oreja a oreja).

Lo que vino después se podría asociar perfectamente a la definición de lujo asiático. La JAL Executive Class Seasons está compuesta por menos de 30 impresionantes asientos, atendidos por cuatro azafatas. Lo primero que hicieron fue acompañarnos hasta nuestra butaca. Una asistente de vuelo se nos presentó por su nombre de pila y nos dijo que le pidiéramos lo que necesitáramos, que ella estaba allí para eso.

Las butacas eran gigantescas, muy cómodas y espaciosas. Llegaban incluso a convertirse en camas si lo deseábamos. Se podían regular en mil y una posiciones e incluso activar un masaje para espalda y piernas. Además, cada asiento disponía de una pantalla con mando más grande que las de Economy para visionar películas, escuchar música o jugar a videojuegos. Yo aproveché para ver El Desafío Frost contra Nixon.

Entre los servicios de la JAL Executive Class Seasons se encontraban zapatillas de ir por casa, una buena almohada, un nórdico, auriculares de alta gama, prensa y revistas económicas o de tendencias, armarios para dejar las americanas y una chaquetita para el frío. Yo extasiado por todo aquello solicité el Wall Street Journal. “Donde fueres, haz lo que vieres”, repetía para mis adentros.

Mención especial merece la comida. Nada de cacahuetes ni panchitos. El menú era digno de un gran restaurante.  Nada más empezó el vuelo, nos preguntaron si queríamos champagne o un zumo de fruta natural. Esto sólo fue el aperitivo de un festín gastronómico y etílico. Vero escogió el menú western y yo el japonés. Para chuparse los dedos. Además, durante todo el vuelo podíamos pedir todo lo que nos apeteciera, tanto de comida como para remojar el gaznate. De hecho, en la última página del menú ponía, “Pídalo cada vez que usted lo desee”.

Podría seguir contando cosas y cosas, pero no es plan de que os ponga los dientes largos. Sólo diré que el trato de las azafatas fue exquisito en todo momento, aunque esto pasa siempre con la JAL, vayas en primera o en turista. Todos estos lujos y atenciones, lograron convertir en agradable algo tan incómodo como un vuelo de 12 horas.

Luego de aquella especie de sueño, llegó la pesadilla. Los dos siguientes vuelos con Iberia fueron infernales. Adiós a los buenos modales de los japoneses, hola al mal gusto y a la falta de respeto de los pasajeros españoles. Se acabó el silencio y el saber estar. Es lo malo de los sueños, que no duran eternamente. Eso sí, que nos quiten lo bailao.

Viaje a Vietnam – Las primeras impresiones

Bandera de Vietnam

Al igual que hice con India y Nepal, voy a escribir un post introductorio de lo que fueron nuestras primeras impresiones de Vietnam. Pero antes que nada, voy a agradecer su participación a todos los que jugaron en el concurso de ayer, sobre todo a JoCkEy, nuestro ilustre ganador. Evidentemente, la foto de ayer pertenecía a las marionetas de agua de Hanoi, nuestra primera parada del viaje.

Vietnam está muy lejos de España. Esta obviedad suele influir en la primera impresión que te llevas de un país, ya que cuantas más horas de vuelo, más ganas tienes de llegar al destino y de que te reciban bien. Nosotros tardamos cerca de un día desde que salimos de nuestra casa hasta que llegamos al hotel.

El Aeropuerto Internacional de Noi Bai en Hanoi fue lo primero que vimos. Bastante pequeño para ser de una capital, silencioso, limpio y repleto de militares. Ya sabéis que en todos los países comunistas la burocracia es indispensable y Vietnam no iba a ser una excepción. Estuvimos un buen rato para solucionar los trámites de visado. Existen varias opciones. Sacarte el visado desde España o una especie de pre-visado con el que tienes que pagar 25 dólares a la entrada del país. Nosotros escogimos la segunda opción.

Nada más superar los trámites nos esperaba el guía que nos acompañaba al Hotel Horison. Durante esos minutos que te llevan del aeropuerto al hotel es cuando te llevas las primeras impresiones del país. Vegetación por todas partes, mucha agua, gente por doquier, propaganda comunista, Ho Chi Minh, motos y más motos… eso y mucho más es Vietnam.

El tráfico es caótico como en India, aunque la mayor diferencia estriba en que Vietnam es el país de las motos. Lo recalco porque en la vida veré tantas motocicletas como allí. Grandes, pequeñas, viejas, nuevas, con una persona, con cuatro, vacías, cargadas hasta los topes… todo lo que te puedas imaginar se puede hacer con una moto.

En cuanto a la gente, nos dio la sensación de que no eran muy simpáticos, más bien hoscos. Esta impresión nos acompañó por todo el norte del país, aunque en el sur esto cambia bastante. Nos os penséis que van por ahí insultando a la gente ni nada por el estilo, simplemente que es gente más reservada y que no disfruta con la presencia del turista.

Otra cosa que me gustaría destacar es la seguridad. Vietnam nos pareció un país muy seguro desde el primer paseo. El único peligro aparente es ser atropellado por una moto, aunque eso se puede solventar yendo con cuatro ojos. No obstante, siempre es importante ser amables con todo el mundo y regirse por un mínimo de sentido común.

En cuanto a la economía, debéis saber que a nosotros no nos dio la sensación de que hubiera miseria por la calle. Evidentemente el nivel de vida es mucho más bajo que en España, pero no te da la sensación de que sea una sociedad mayoritariamente pobre. Por cierto, para un occidental los precios de Vietnam son baratísimos.

En fin, que ya está bien por hoy. En próximos posts os iré contando más cositas de nuestro viaje por Vietnam y Camboya.

Gorra de un militar vietnamita

Dentro de un mes nos vamos a Vietnam

Vero y Pau en Nikko

Jajaja, como quien no quiere la cosa, ya estamos a 12 de julio. Muchos españolitos de a pie ya están de vacaciones, pero a otros nos queda esperar un poquito.

¿Por qué destaco esta fecha? Pues porque justo dentro de un mes, estaremos volando hacia Hanoi, la primera etapa de nuestro viaje a Vietnam y los templos de Angkor en Camboya.

Hemos hecho muchos esfuerzos para poder realizar este viaje de ensueño. Yo creo que nos va a encantar a pesar de que son muchas horas de vuelo que separan España y Vietnam.

Como somos un poco previsores, llevamos muchos meses preparando el viaje, desde enero vaya. Recorrido, vacunas, equipaje, lectura de guías… Qué pase el mes ya!!!

Por supuesto, luego podréis seguir nuestras aventuras en el pachinko. Lo que todavía no tengo claro es si actualizar desde allí o ir desgranando el viaje poco a poco. ¿Vosotros qué haríais?