
Podríamos decir que el lago Tjörn de Reikiavik fue nuestro primer contacto con el tranquilo ritmo de vida adoptado por los ciudadanos de la capital de Islandia. Está ubicado en el corazón del casco antiguo y estaba a medio camino entre nuestro hotel y el puerto, por lo que pasamos por allí varias veces.
Más que de un lago podríamos hablar de un estanque urbano. Su historia tiene una importancia capital para los islandeses, pues fue el lugar donde desembarcaron los primeros colonos en el siglo IX, liderados por Ingólfur Arnason.

Allí nos dimos cuenta de que gente, lo que se dice gente, no veríamos mucha en Islandia. Es el punto más céntrico de la capital del país y se respiraba tranquilidad por los cuatro costados. Y eso que era el mes de agosto, en el que mejor tiempo hace en Reikiavik.
El lago Tjörn de Reikiavik es el lugar perfecto para pegar un tranquilo paseo, tumbarte un rato a la bartola sobre el césped o jugar con los niños sin temor a nada. Sosiego sin ningún tipo de preocupación más que darle de comer a los patos. Por eso la zona estaba frecuentada sobre todo por familias enteras disfrutando del buen tiempo sin agobios. Un lugar perfecto para nosotros que íbamos con un bebé de ocho meses. Me imagino que en invierno será muy distinto.


















