El vuelo de Nha Trang a Saigón fue agradable. Teníamos muchas ganas de visitar Ho Chi Minh City porque estaba Alberto y porque nos había narrado maravillas de aquella ciudad caótica. La primera toma de contacto no defraudó para nada. Los ríos de motos enseguida nos dieron la bienvenida a una ciudad muy hermosa, acogedora, ensordecedora.
No perdimos el tiempo y antes de dejar las maletas en el hotel, nos dirigimos al Distrito 1, concretamente a la Plaza Cong Xa Paris donde se reparten las miradas la Catedral de Notre Dame y la Oficina Central de Correos.
Es curioso que lo primero que visitamos de Ho Chi Minh City fuera una catedral cristiana. El Cristianismo es minoritario en Vietnam, pero el legado de tantos años de ocupación francesa ha dejado una huella profunda en Saigón. También está de moda casarse al estilo occidental, y precisamente aquel 23 de agosto de 2008 había una boda en Notre Dame.
No cabe decir, que la Catedral de Notre Dame es la mayor iglesia que dejaron los franceses en Vietnam. Aunque su color rojizo aparente que está construida en ladrillo, es un efecto visual, ya que la iglesia tiene paredes de granito recubierta con azulejos rojos.
Destacan sus elevadísimas aguja de 40 metros de altitud y la célebre estatua de Santa María Reina de la Paz que preside la entrada principal de Notre Dame. En su interior nada nos llamó poderosamente la atención, excepto la boda que se estaba celebrando en aquel momento.
El edificio en sí mismo es precioso, aunque resulta un poco extraño que la primera visita a una de las ciudades más increíbles de Asia sea un templo tan europeo. Seguro que si estáis por Saigón la acabaréis visitando tarde o temprano, o al menos, dedicaréis un segundo a contemplarla. Luego podéis seguir disfrutando del Distrito 1, que es un continuo reclamo para las cámaras y la perdición para los bolsillos.






















