Nuestro viaje a Islandia estuvo marcado por muchas horas de carretera y manta. Se trata de un país que nos fascinó por muchos motivos, aunque la mejor forma de cubrir sus largas distancias es en coche, más si vas con un bebé.
Las carreteras en Islandia no estarían entre las mejores del mundo. En el mejor de los casos están asfaltadas. Además, no es nada complicado cruzarte con una oveja, caballo o vaca que pueden darte algún sustito o acabar debajo del radiador del coche.
No obstante, las carreteras islandesas tienen a su favor que el tráfico es prácticamente nulo si exceptuamos las cercanías a Reykjavík. Los accidentes mortales son casi testimoniales. Podríamos decir que pese a su estado son muy, muy seguras.
Por todos estos motivos, alquilar un coche en Islandia sale bastante caro. Por si esto fuera poco, para acceder a las zonas más fascinantes del país tendréis que alquilar un vehículo con tracción a las cuatro ruedas, lo que incrementa el precio más todavía.
Nosotros siempre tenemos el handicap de los coches en todos nuestros viajes. Los que nos conocen saben que yo no conduzco y a Vero no le apasiona la idea de coger el coche en el extranjero. En Islandia decidimos alquilar un coche con conductor a Boreal Travel. Os aseguro que mereció mucho la pena e hicimos muy buenas tintas con ellos.
Independientemente de que alquiléis un coche, con o sin conductor, vayáis en bici o a dedo, lo mejor de las carreteras islandesas son los fascinantes paisajes y la variedad de colores y texturas que podréis apreciar. Todas las fotos que veis en este post están tomadas en mitad de la carretera. El escasísimo tráfico te permite pararte a un lado de la carretera y tomar fotos tranquilamente. Si os gusta conducir Islandia es vuestro país.

































