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Viaje a India – La última morada de Gandhi

El lugar donde Gandhi fue tiroteado

Si alguna vez me preguntaran quién es mi personaje histórico favorito, seguramente, uno de los grandes candidatos sería Mahatma Gandhi. Me encanta su estilo de conseguir las cosas, con mucha paciencia, firme en sus convicciones y por supuesto sin violencia.

En ese sentido, uno de los sitios que más ganas tenía de visitar durante nuestra estancia en Nueva Delhi fue la Birla House, Birla Bhavan o Gandhi Smrities. Por desgracia, es uno de los lugares más célebres de la historia de la India contemporánea, además de uno de los más tristes, ya que fue la última morada de Gandhi.

Gandhi

Se trata de la casa donde Mahatma Gandhi vivió los últimos 144 días de su vida y fue asesinado el 30 de enero de 1948 por Nathuram Godse. Años más tarde, la Birla House fue adquirida por el Gobierno de la India en 1971 y abierta al público el 15 de agosto de 1973.

Lo que nosotros vimos fue como una especie de casa-museo donde se conservaban algunas de las cosas que había usado Gandhi, como por ejemplo, su rueca. También había murales con escenas de la vida del principal artífice de la independencia de la India.

El telar de Gandhi

También se ha preservado las habitaciones donde Gandhi vivía y el lugar exacto donde recibió el disparo mientras hacia su paseo nocturno y público.

Sus últimos pasos están marcados en el suelo y no se permite pisarlos, aunque a más de uno le den ganas de hacerlo. Se trata de un lugar muy emotivo, sobre todo para mí, ya que Gandhi siempre ha sido uno de mis líderes históricos predilectos y un político con mayúsculas.

Los últimos pasos de Gandhi

Viaje a India – Ganges

En barcaza por el Ganges

Un río, el Ganges es sólo un río, pero es el equivalente a La Meca para los musulmanes, el Muro de las Lamentaciones para los judíos, o la Iglesia del Santo Sepulcro para el Cristianismo.

Un río, el Ganges es sólo un río, pero durante el Kumbh Mela puede llegar a bañar a más de 70 millones de peregrinos del Hinduismo.

Un río, el Ganges es sólo un río, pero en la ciudad de Varanasi disfrutamos de lo lindo viendo las caras de la gente, lo bien que se sentían consigo mismo cuando se sumergían en sus sucias aguas. Yo no lo haría.

Paseo por el Ganges

Un río, el Ganges es sólo un río, pero a su paso por Benarés, le han construido más de 90 ghats de vivos colores, que aunque muchos se usan para el baño, otros se utilizan para poner fin al viaje de la vida y al ciclo de las reencarnaciones.

Un río, el Ganges es sólo un río, probablemente de los más contaminados y sucios del mundo, aunque ello no impide que se comercie con sus aguas. Yo me llevé una pequeña vasija.

Un río, el Ganges es sólo un río, probablemente el que más me ha impresionado navegar, pese a que no es el más caudaloso ni el más extenso del mundo. Quizás sí el más mágico y el que más lágrimas derramadas contenga.

Mujer purificándose en el Ganges

Un río, el Ganges es sólo un río, pero ya lo he citado en al menos diez posts de este pachinko, porque es uno de los recuerdos más vivos que conservo de nuestro viaje a India y Nepal.

Un río, el Ganges es sólo un río, pero como lo prometido es deuda, le voy a dar un pequeño premio a Quique que fue el más original y macabro en los comentarios del post de ayer.

Viaje a India – Kandariya Mahadev

Kandariya Mahadev

Cuando repaso las fotos de mis primeros viajes me arrepiento muchísimo de no haber tenido más experiencia con la fotografía o una cámara más apropiada. En nuestro viaje a India y Nepal, estuvimos en lugares increíbles, aunque las imágenes que capté entonces no están a la altura. Además de la cámara, me hubiera gustado tener la paciencia y el tesón necesario para documentar gráfica y adecuadamente aquellos rincones.

Uno de los lugares que más me encandiló de India fue el templo Kandariya Mahadev, construido en honor de Shiva entre los años 1025 y 1050 por los Chandelas. El Kandariya Mahadev es la verdadera estrella de los célebres templos eróticos de Khajuraho, de los que ya os he hablado en alguna ocasión.

Pau ante el Kandariya Mahadev

El Kandariya Mahadev está situado en el parque vallado del grupo occidental de los templos. Para acceder, simplemente tenéis que pagar 250 rupias. Si fuerais locales sólo pagaríais 20.  This is India!

Conforme te vas acercando ya te impacta sobremanera. Su torre o sikhara de 31 metros de altura quizás tenga la culpa. Sobre ésta, se agolpan hasta 84 réplicas de menor tamaño, dando la impresión de ser una cordillera más que un templo. No olvidemos que es la morada de Shiva.

Esculturas eróticas del Kandariya Mahadev

Pero el Kandariya Mahadev sorprende tanto por su espectacular tamaño, como por sus elaborados detalles. Hasta 872 estatuas de apsaras, escenas eróticas, dioses, bestias mitológicas y un montón de figuras talladas en piedra de una forma sublime e inesperada.

Estatuas de los templos eróticos de Khajurajo

Me parece fascinante que esta ciudad de menos de 20.000 habitantes tenga un complejo de templos tan espectaculares y célebres. Merece la pena desviarse un poco de los circuitos de viajes tradicionales de India para visitar esta pequeña población del norte de Madhya Pradesh. Seguro que no os arrepentís.

Viaje a la India – Bharat Mata Temple

Vero i Pau en el Bharat Mata Temple

Los blogs de viajes como éste tendemos normalmente a hablaros de lugares fantásticos, a deciros lo bonito que es todo lo que visitamos o recomendaros lugares increíbles. Pues bien, no es oro todo lo que reluce, en los viajes también hay muchos lugares que no cumplen las expectativas, o que simplemente no merecerían ni ser visitados.

Uno de esos casos se dio durante nuestro Viaje a la India, concretamente con el Bharat Mata Temple, también conocido como Templo de la Madre India.

Se trata del primer lugar que visitamos en Varanasi. Yo tenía unas ganas enormes de ver los ghats, el Ganges o el Kashi Vishwanath y resulta que el guía decide mostrarnos este templo primero. Resultó bastante atípico y frío, desde luego que no le pega mucho a una ciudad tan caótica y viva como Benarés.

Este templo fue construido en 1918 y su principal atractivo es un enorme mapa de mármol blanco esculpido en el suelo donde se puede ver todo el subcontinente indio en relieve. Es en este lugar donde te das cuenta de lo gigante y diversa que es la India.

Además de este gigantesco mapa, el Bharat Mata no tiene mucho más que ofrecer. Lo más reseñable es un fresco con la figura mitológica de la Madre India. Este lugar quiere representar la unión de todas las religiones y culturas que conviven en este gran país.

Por cierto, en el interior del templo se pueden tomar fotos y filmar, aunque previo pago de rupias. Por entrar una cámara de fotos pagamos 10 rupias. No fuimos con cámara de vídeo, pero entrarla costaba 20 rupias. Que no os extrañe esta práctica, es muy habitual en muchos monumentos y sitios de interés de la India.

¿Os ha pasado esto alguna vez? ¿Qué lugares os han defraudado o evitaríais de saber que no eran para tanto?

Viaje a India – Recordando el Taj Mahal

El Taj Mahal en Agra

Ya os he hablado alguna vez del Taj Mahal, pero todavía no tenía un post para él solito, así que voy a enmendar esa afrenta. Ya hace más de dos años desde que hicimos el Viaje a India y Nepal y todavía recuerdo aquel momento con claridad.

El Taj Mahal es la imagen más conocida de la India, todo el mundo lo ha visto alguna vez en un libro, en la tele o en Internet. Antes de llegar, piensas que el lugar estará lleno de turistas y que tampoco es para tanto… “total lo he visto mil veces”, “demasiado típico para mí” y todo esa sarta de frases tontas basadas en ideas preconcebidas muy estúpidas y sin fundamento.

Las puertas del Taj Mahal

Los hindúes lo aman, es su monumento más célebre, se sienten orgullosos de él. Por eso, intentan dar cierta teatralidad a la visita para crear expectación. Lo hacen de tal manera que deseas verlo cuanto antes: “estás en la India y vas a ver el Taj Mahal“.

Recuerdo que para acceder al recinto del Taj Mahal tuvimos que pillar un autobús eléctrico. La contaminación lo estaba amarilleando y eso no se puede tolerar. Paso uno, llegar a los autobuses eléctricos. Paso dos, las murallas del recinto. Paso tres, las puertas del recinto. Y en cada paso una historia, un detalle, un piropo… “quiero entrar ya”.

Entrando al recinto del Taj Mahal

Y de repente está ante ti, superas la puerta principal y ves su perfección, su simetría, su blancura. Te sientes microscópico y estúpido. ¿Cómo pude dudar del Taj Mahal? Porque es único, y aunque lo hayas visto mil veces por la tele, en libros o en Internet te quita el hipo y esbozas automáticamente una sonrisa y mascullas un halago. En ese momento, te olvidas de los turistas, del calor, del viaje tan largo, de los vendedores pesados. Está ahí, lo tienes cara a cara y nadie te va a robar ese instante, será tuyo para siempre.

Tras el shock inicial sientes la necesidad de acercarte, de tocarlo, de sentirlo,  de estar con él. Y mientras andas te das cuenta de que es distinto a cada paso, se hace más grande y menos simétrico. Sin embargo, contemplas los detalles y te gustan. El mármol es níveo, elegante, robusto, hipnótico.

Vero ante el Taj Mahal

Una vez ante él, lo tocas y descubres que el brillo de la lejanía tenía truco. El blanco se rompe con mil destellos. El mármol está engarzado con miles de piedras preciosas y versículos de El Corán, siempre El Corán.

Después de verlo y tocarlo, el siguiente paso es caminar, rodearlo, bajar a sus entrañas, ir de aquí para allá buscando un detalle, un defecto, pero no lo tiene. Vueltas y más vueltas, arriba y abajo, sentado, de pie. Quieres quedarte allí un buen rato, cara a cara, tú y él.

Minarete del Taj Mahal

Quizás a vosotros no os gusten estos monumentos tan célebres, os agobien las muchedumbres y penséis que me he pasado un poco. Estos son mis recuerdos del Taj Mahal, a lo mejor vosotros tenéis otros y no son como los míos. Yo sólo os aconsejo que no os quedéis sin verlo. Bueno o malo, todo el mundo merece tener un recuerdo así.