Nosotros éramos de esos que nos metíamos con los papás que disfrazaban a sus hijos para hacer las fotos de Navidad y mira por donde que nos tenemos que morder la lengua. En 2009 vestimos a Teo de Santa Claus, el año pasado Teo fue una estrellita, y en 2011 una ovejita.
En nuestra defensa diremos que no ha sido cosa nuestra, sino de las profesoras de la guardería que lo han vestido de esta guisa para un belén viviente que hicieron esta semana. Nosotros encantados de la vida, se nos cayó la baba cuando lo vimos aparecer con este disfraz. Luego llegó el momento polvorón.
En fin, que continuando con las tradiciones pachinkeras de las Navidades me toca decir unas palabras para hacer balance de lo vivido en 2011 y felicitaros las fiestas.
2011 no ha sido un año fácil para nadie, sólo hay que ver la que está cayendo ahí afuera. Nosotros sólo pedimos salud para poder afrontar la vida con optimismo y con las fuerzas necesarias para superar los malos momentos.



















