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Viaje a India – Recordando el Taj Mahal

El Taj Mahal en Agra

Ya os he hablado alguna vez del Taj Mahal, pero todavía no tenía un post para él solito, así que voy a enmendar esa afrenta. Ya hace más de dos años desde que hicimos el Viaje a India y Nepal y todavía recuerdo aquel momento con claridad.

El Taj Mahal es la imagen más conocida de la India, todo el mundo lo ha visto alguna vez en un libro, en la tele o en Internet. Antes de llegar, piensas que el lugar estará lleno de turistas y que tampoco es para tanto… “total lo he visto mil veces”, “demasiado típico para mí” y todo esa sarta de frases tontas basadas en ideas preconcebidas muy estúpidas y sin fundamento.

Las puertas del Taj Mahal

Los hindúes lo aman, es su monumento más célebre, se sienten orgullosos de él. Por eso, intentan dar cierta teatralidad a la visita para crear expectación. Lo hacen de tal manera que deseas verlo cuanto antes: “estás en la India y vas a ver el Taj Mahal“.

Recuerdo que para acceder al recinto del Taj Mahal tuvimos que pillar un autobús eléctrico. La contaminación lo estaba amarilleando y eso no se puede tolerar. Paso uno, llegar a los autobuses eléctricos. Paso dos, las murallas del recinto. Paso tres, las puertas del recinto. Y en cada paso una historia, un detalle, un piropo… “quiero entrar ya”.

Entrando al recinto del Taj Mahal

Y de repente está ante ti, superas la puerta principal y ves su perfección, su simetría, su blancura. Te sientes microscópico y estúpido. ¿Cómo pude dudar del Taj Mahal? Porque es único, y aunque lo hayas visto mil veces por la tele, en libros o en Internet te quita el hipo y esbozas automáticamente una sonrisa y mascullas un halago. En ese momento, te olvidas de los turistas, del calor, del viaje tan largo, de los vendedores pesados. Está ahí, lo tienes cara a cara y nadie te va a robar ese instante, será tuyo para siempre.

Tras el shock inicial sientes la necesidad de acercarte, de tocarlo, de sentirlo,  de estar con él. Y mientras andas te das cuenta de que es distinto a cada paso, se hace más grande y menos simétrico. Sin embargo, contemplas los detalles y te gustan. El mármol es níveo, elegante, robusto, hipnótico.

Vero ante el Taj Mahal

Una vez ante él, lo tocas y descubres que el brillo de la lejanía tenía truco. El blanco se rompe con mil destellos. El mármol está engarzado con miles de piedras preciosas y versículos de El Corán, siempre El Corán.

Después de verlo y tocarlo, el siguiente paso es caminar, rodearlo, bajar a sus entrañas, ir de aquí para allá buscando un detalle, un defecto, pero no lo tiene. Vueltas y más vueltas, arriba y abajo, sentado, de pie. Quieres quedarte allí un buen rato, cara a cara, tú y él.

Minarete del Taj Mahal

Quizás a vosotros no os gusten estos monumentos tan célebres, os agobien las muchedumbres y penséis que me he pasado un poco. Estos son mis recuerdos del Taj Mahal, a lo mejor vosotros tenéis otros y no son como los míos. Yo sólo os aconsejo que no os quedéis sin verlo. Bueno o malo, todo el mundo merece tener un recuerdo así.

Viaje a la India – Agra Fort

Agra Fort

Qué máquina es el JoCkEy, yo que quería hablaros del Agra Fort y resulta que el tío ha descubierto hasta el nombre del palacio que sale en el fondo de la foto, el Jahangiri Mahal. Así que el premio es para él. Enhorabuena y bienvenido a la India.

Cuando la gente piensa en Agra, lo primero que se les viene a la cabeza es el Taj Mahal. Es inevitable. Es la joya de la corona y quizás, deslumbrados por su brillo, no apreciamos como se merecen al resto de puntos de interés de esta ciudad de Uttar Pradesh.

Vero i Pau en la zona del Khas Mahal

Y así fue. Tras visitar el Taj Mahal nos condujimos al impresionante Agra Fort. Y digo impresionante, porque ocupa una inmensa extensión del centro urbano de Agra. El fuerte se levanta imponente en la orilla oeste del río Yamuna. Además de por su gran tamaño, el Agra Fort tiene un característico color rojizo que lo hace inconfundible.

El Agra Fort es un vestigio más de la grandeza del emperador Akbar, quien lo mandó construir en 1565. En su interior, destacan muchos edificios bien conservados, empezando por la gigante Amar Singh Gate. La entrada es gratuita, pero antes debes pasar un control de seguridad, ya que el ejército hindú ocupa una gran parte del Agra Fort, una zona que no se puede visitar.

Trabajador en el Agra Fort

Dentro hay un montón de palacios y columnatas preciosas. El mencionado Jahangiri Mahal, era un palacio donde vivía el harén personal de Akbar. Como os podéis imaginar, el Agra Fort es un edificio donde podría pasar horas y horas. Merece la pena fijarse en todos sus rincones e imaginar la opulencia de aquella corte. Palacios, mezquitas, columnatas, jardines, baños reales… de lo más cautivador de nuestro Viaje a India y Nepal.

Si alguna vez vais por allí, no olvidéis mirar a la otra parte del río Yamuna. Veréis el Taj Mahal desde otra perspectiva. Rivales en belleza y en grandeza, el Taj Mahal y el Agra Fort, son dos hermanos obligados a estar separados pero condenados a verse eternamente. Aunque muy diferentes en estilo y concepto no podéis dejar pasar la ocasión de conocerlos. Son dos auténticos tesoros de la India.

Taj Mahal desde el Agra Fort

Miniaturizando fotos de viajes

El Mausoleo de Ho Chi Minh en Ha Noi Tilt Shift

El otro día, JoCkEy me pasó un meme de los más curioso. Se trata de pillar alguna foto y aplicarles el denominado efecto Tilt Shift.

El Pabellón Dorado de Kyoto Tilt Shift

Según comenta JoCkEy en este post, “el Tilt Shift o ‘lentes basculantes’, se consigue con unos objetivos especiales que a través de una serie de lentes plasman en el sensor la imagen con una cierta distorsión y inclinación que simula una miniaturización”.

El Taj Mahal de Agra Tilt Shift

Además de con los objetivos especiales, y por supuesto con el Photoshop, este efecto de miniaturización se puede conseguir también en la web Tiltshiftmaker. Más sencillo y económico, ¿verdad?

El Puerto de Nha Trang Tilt Shift

Como veis, he miniaturizado el Mausoleo de Ho Chi Minh en Hanoi, el Kinkaku-ji (金閣寺) de Kyoto (京都), el Taj Mahal de Agra y el puerto de Nha Trang. No sé si me han quedado muy miniaturizadas. Al igual que hizo JoCkEy conmigo, yo invito a todo el mundo a que pruebe a miniaturizar sus fotos de viajes. Yo por mi parte, le envío el meme a Fer de LinkAlicante, a Mateo de Mianmaro y a Quique de Viaja Blog.

Los salvapantallas

Lago Chuzenji

Pau, Vero i el Taj Mahal

Pau i Vero en Angkor Wat

Una de las cosas que caracterizan a todo turista-viajero es su cámara de fotos y su avidez por inmortalizar los momentos más destacados del viaje. Nosotros además, escogemos una foto que nos acompaña en el salvapantallas del ordenador hasta el año siguiente.

Las fotos que tenéis arriba pertenecen a nuestros tres últimos salvapantallas:

Viaje a Japón. Escogimos este bonito paisaje. ¿Os suena? Jejeje, también es la foto que escogí como cabecera de el pachinko. Las imágenes pertenecen al Lago Chuzenji, un bellísimo lugar muy cercano a Nikko.

Viaje a India y Nepal. Dicen que es el monumento más magnífico del mundo. De verdad que el Taj Mahal impresiona. Esta imagen nos ha acompañado casi un año. Muy, pero que muy rollito turista. Es sin duda, el mayor atractivo de Agra.

Viaje a Vietnam y Camboya. De momento hemos dejado esta foto del Angkor Wat. Supongo que la iremos intercalando con alguna de la Bahía de Ha Long. Es muy difícil escoger entre 2.000 fotos, así que de momento esta es la que se queda. Turistas 100%.

¿Cual os gusta más a vosotros? ¿Qué tenéis en el salvapantallas?

Viaje a la India, Fatehpur Sikri y Agra

El Taj Mahal en Agra

Como lo prometido es deuda, vamos a continuar con el relato del viaje a la India. Después de abandonar Jaipur, hoy toca una de las etapas más interesantes y esperadas por todos los turistas, concretamente la que comprende las visitas a Fatehpur Sikri y Agra.

Fatehpur Sikri

Tras abandonar el mágico Rajasthan, nos adentramos en el místico estado de Uttar Pradesh. La primera parada de este relato tiene lugar es Fatehpur Sikri, una ciudad fantasma, que muestra los vestigios de la grandeza mogol. Esta ciudad fue levantada sólo 14 años por el emperador Akbar. Sin embargo, tuvo que ser abandonada a su suerte tras 14 años por falta de agua. En este punto del viaje fue cuando notamos el calor sofocante que hacía en la India. Es una visita un tanto turística.

Trabajador en Fatehpur Sikri

Tras varias horas en la ciudad fantasma nos dirigimos a Agra. Llegamos casi de noche y nos alojamos en el hotel Taj View. A pesar del nombre, no se ve el Taj Mahal, de hecho el mausoleo no se puede contemplar desde ningún hotel de la ciudad, aunque las agencias de viaje insistan en ello. Después de alojarnos, era tarde y decidimos pasar unas horas en un centro comercial al que fuimos en tuk-tuk. El trayecto nos costó 100 rupias ida y vuelta, teniendo en cuenta que el taxista nos esperó toda la tarde en la puerta. En ese centro comercial descubrimos que existen las monedas de rupia y que los precios eran justos. No teníamos que regatear y pudimos comprar ropa de marca a muy buen precio. También sufrimos un incidente desagradable en el que un hindú chocó a propósito con Vero para rozarle el pecho, bochornoso. Al volver al hotel, el conductor del tuk-tuk, no nos dejó en la puerta, sino en la tienda de un familiar suyo que estaba ubicado justo en frente. El sólo hecho de cruzar la calle fue una aventura ;)

Musicos a la puerta del Taj Mahal en Agra

A la mañana siguiente estaba programada la visita al célebre Taj Mahal, una de las siete maravillas del mundo y también una de los más visitadas. Para acercarte hasta él, debes pillar un autobús eléctrico. En este sentido, las autoridades hindúes están intentando conservar a la perfección el mausoleo, y por ello evitan cualquier elemento contaminante que dañe el mármol. Se nota en el ambiente que es una de las joyas de la corona hindú, porque todo el mundo le tiene una devoción muy grande. Y no es para menos.

Pau, Vero i el Taj Mahal

El monumento está rodeado por una alta muralla y cuatro puertas majestuosas que impiden que se vea desde fuera. Es un edificio geometricamente perfecto y tiene la curiosidad de que sólo se puede apreciar su estructura perfecta desde lejos. La primera mirada al edificio es de esas que recuerdas toda la vida. Los pelos de punta. De cerca también es de una belleza indescriptible. Está hecho con mármol blanco engarzado con piedras preciosas y relieves en pietradura. De verdad que quita el hipo. También paseamos por sus jardines y su interior, en el que están los restos Mumtaz Mahal y del emperador Shah Jahan. Es muy agobiante por la cantidad de fieles musulmanes que se agolpan para tocar las tumbas de mármol, pero puedes captar la esencia de un lugar mágico y de un edificio único en el mundo.

Detalle de los grabados del Taj Mahal

Tras la visita al Taj Mahal, nos acercamos hasta otro de los puntos más turísticos de la ciudad, el Agra Fort, también impresionante, aunque sólo se puede pasear por la mitad del recinto, ya que la otra parte sirve de base militar al ejército hindú.

Mujer a las puertas del Agra Fort

Por la tarde, vivimos otro de los momentos más agradables de todo el viaje. Conocimos a dos parejas de recién casados españoles con los que fuimos a pegar una vuelta por las zonas menos turísticas de la ciudad. Callejuelas empedradas, mercados coloridos y bazares embriagadores desde un triciclo. Toda una experiencia para los sentidos, ya que te da la sensación de que eres como una mota de polvo en un desierto de ruidos, coches, bicicletas y motos muchas motos. Para redondear el gran día, la velada concluyó en un restaurante local en el que disfrutamos de una de las mejores cenas de todo el viaje a la India. Lástima que el estómago dijo basta en las horas siguientes.