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Viaje a Camboya – Visado e impuesto de salida

Vero entrando en el puesto fronterizo fluvial

Afortunadamente, no todos los viajes requieren de visados de pago, Sin embargo, en Camboya tienes que pagar para entrar y salir del país. De momento es el único viaje en el que nos ha pasado, aunque seguro que no sucede sólo en Camboya.

Para todos los trámites es fundamental tener el pasaporte en regla y que éste lleve la fotografía. Es una perogrullada, pero es la única forma de identificarte. Luego es muy importante que lleves dólares estadounidenses para pagar el visado y el impuesto de salida. Cuando nosotros fuimos, el euro no nos sirvió de nada, y el riel camboyano tampoco es que sea muy apreciado.

Lo primero es pagar por el visado. Obtener el visado de entrada a Camboya es muy sencillo. Simplemente debéis enseñar vuestro pasaporte con fotografía y pagar 20 dólares en el caso de que quieras un visado de turismo. El de negocios cuesta 25 dólares.

El visado que normalmente obtienen los turistas tiene una duración de un mes. Se puede pedir una prórroga en Phnom Penh. Si por lo que sea estuvieras más tiempo en el país con el visado de turismo caducado, tendrías que pagar una multa de cinco dólares diarios.

El visado se puede conseguir en los aeropuertos y en los puestos fronterizos fluviales, que fue donde lo conseguimos nosotros.

En cuanto al impuesto de salida, deciros que fue toda una sorpresa para nosotros. No estábamos muy bien informados del tema, pero al facturar las maletas y obtener las tarjetas de embarque te dan una especie de documento oficial para que pases por caja.

En el vuelo de Phnom Penh a Siem Reap tuvimos que pagar seis dólares de impuesto de salida por ser un trayecto nacional. Sin embargo, para volar de Siem Reap a Bangkok el impuesto de salida ascendió a 25 dólares por barba. ¿Qué opináis de estos pagos? ¿Os ha pasado en alguno de vuestros viajes? Por ver Camboya merece la pena pagarlos.

Viaje a Camboya – Entradas y horarios de Angkor

Restos de Ta Prohm

Mucha gente me ha preguntado por email cómo se compran las entradas de los templos de Angkor y qué horarios de visita tienen. Así que allá vamos, porque no me importa nada recordar aquella parte tan bonita de nuestro Viaje a Vietnam y Camboya.

Para poder entrar a cualquiera de los templos de Angkor, os hará falta un pase identificativo que se adquirirá en la entrada principal del complejo. Antiguamente había que llevar una fotografía para el pase, aunque hoy en día no es necesario, pues te la hacen en el momento con una webcam.

Una torre de Angkor Wat

Existen tres tipos de pases o entradas para acceder a Angkor. A priori, pueden parecer un poco caros, pero merece muchísimo la pena pagar ese dinero. Además, todos los ingresos se destinan a la conservación.

El pase de un día cuesta 20 dólares, el de tres 40 dólares y el de una semana, 60. Nosotros estuvimos en los templos dos días, así que nos tocó sacarnos el de 40 dólares.

Pau con los pases de Angkor

En cuanto a los horarios, deciros que es el sol de Camboya el que los marca. El complejo está abierto desde las  5 de la madrugada hasta las 6 de la tarde. Está todo pensado para que podáis fotografiar los amaneceres y las puestas de sol.

Por cierto, no os penséis que un día podéis verlo todo. El circuito corto tiene unos 18 kilómetros de extensión, y el largo 27. Mucha gente lo hace en moto, aunque es recomendable alquilar un coche con aire acondicionado y conductor, pues el calor de la selva es sofocante.

Cara sonriente de Bayon

Angkor Thom, Angkor Wat, Bayon, Ta Prohm… ciertamente Angkor es uno de los lugares más increíbles de la tierra.

Viaje a Camboya – La Terraza de los Elefantes

Restos de la Terraza de los Elefantes

La verdad es que esta vez no ha habido casi ni emoción, y eso que era muy difícil. Nuestro Chicharrero en Hong Kong acertó a la primera. Enhorabuena Javier, estaba claro que la imagen se tomó de la Terraza de los Elefantes del complejo de Angkor Thom en Camboya.

El mayor atractivo de Angkor Thom son las caras sonrientes de Bayon, aunque tratándose de un complejo de 10 kilómetros cuadrados, no es el único. La Terraza de los Elefantes es un vestigio que atestigua la inmensidad del imperio jemer, de hecho, nos contaron que Angkor Thom tenía alrededor de un millón de habitantes en el siglo XII. Esta grandeza se basó en parte en un poderoso ejército de elefantes de guerra.

Vero i Pau en la Terraza de los Elefantes

La Terraza de los Elefantes fue construida por el rey Jayavarman VII. El lugar era utilizado por el monarca para pasar revista al ejército de paquidermos y para celebrar desfiles castrenses a través de una pasarela de unos 300 metros de longitud.

La verdad es que ahora mismo debemos creer las historias que nos contaron nuestros guías, ya que queda poco o nada de aquella parte de Angkor Thom. Se puede intuir algún relieve tallado en arenisca con formas de elefantes, tigres, leones, serpientes o aves mitológicas. Si caminas un poco, también hayaréis la Terraza del Rey Leproso, con antiguas estatuas hinduistas, utilizadas ahora por los monjes budistas. ¿A que con el traje parece una estatua de Buda?

Estatua en la Terraza del Rey Leproso

Digamos que la Terraza de los Elefantes o la del Rey Leproso son como un pequeño complemento al paseo por Bayon y otras estructuras mejor conservadas de Angkor Thom. Quizás este lugar no es lo más importante de la zona, pero la visita a los templos de Angkor es imprescindible, de los destinos que más me han impresionado del mundo.

Viaje a Camboya – Angkor Wat

Pau i Vero en Angkor Wat

Sólo por contemplar Angkor Wat merece la pena desplazarse hasta Camboya. Así de rotundo. Esta enorme ciudad-templo es uno de los monumentos más bellos e impresionantes del mundo, a pesar de los expolios y de su pobre estado de conservación. No entiendo cómo no fue incluido entre las siete nuevas maravillas del mundo. Inexplicable.

Durante nuestro viaje a Vietnam y Camboya del pasado verano vimos lugares, monumentos y paisajes increíbles. Sin embargo, Angkor Wat era el más esperado para mí. No me defraudó. El complejo fue construido en el siglo XII por el rey Suyavarman II. A los más frikis, este monarca os sonará del Civilization IV.

Vero i Pau ante las apsaras de Angkor Wat

Angkor Wat es un complejo enorme, sino eres impaciente y dispones de tiempo puedes pasar allí un buen rato. Esta ciudad-templo está ubicada muy cerca de Siem Reap. En su origen fue erigida en honor del dios hinduista Visnu, aunque actualmente son los monjes budistas los que oran entre sus muros.

El santuario principal esta rodeado por dos murallas que guardan sus espectaculares cinco torres con forma de flor de loto. De verdad que su simetría es impactante. Nosotros fuimos dos días seguidos a pasear por sus instalaciones. La segunda a las cinco de la mañana para ver el amanecer. Es fascinante cuando salen los primeros rayos del sol y Angkor Wat se refleja en los charcos cercanos. No esperéis estar solos. Pese al madrugón está lleno de turistas. Nadie quiere perderse el show.

Angkor Wat al amanecer

A simple vista, lo más impactante de Angkor Wat son sus cinco torres y el santuario principal. Fue una auténtica pena que los andamios recubrieran alguna de estas torres para su restauración. La torre principal también estaba cerrada al público. Según nos comentó el guía, el mayor enemigo de Angkor Wat eran los rayos, más incluso que el expolio de los franceses o el paso de los Jemeres Rojos.

Pese a sus dimensiones, Angkor Wat es especial por los pequeños detalles. Sus paredes están repletas de esculturas talladas en piedra, que por momentos nos recordaron a las de Khajuraho. Las apsaras o bailarinas celestiales parecen cobrar vida de la piedra. Las galerías repletas de bajorrelieves también son hermosísimas. En ellas se representan escenas de la mitológica batalla de Kurukshetra.

Monjes budistas saliendo de Angkor Wat

En resumen, deciros que Angkor Wat es uno de los lugares más especiales que hemos visitado del mundo. Todo allí es bello y único. Si alguna vez vais a Camboya no os conforméis con la vista frontal desde el paso elevado. Adentraros en Angkor Wat y disfrutad cada rincón, es una experiencia irrepetible.

Viaje a Camboya – Las caras sonrientes de Bayon

Caras sonrientes en Bayon

Como las Hogueras 2009 de Alicante se están quemando en estos momentos, dejamos el tema por zanjado y vamos a reconducir el rumbo de este pachinko. Para ello, voy a hablaros de uno de los templos más bonitos de Angkor, concretamente de Bayon.

La visita a Bayon fue una auténtica pasada. No por la extraordinaria belleza del lugar, sino porque fuimos muy temprano y estábamos completamente solos. Imaginaos lo que supone estar perdidos en medio de la selva de Camboya visitando un lugar tan especial como este. Además, sin ningún turista que te moleste. Una gozada.

Por los pasadizos de Bayon

Bayon está ubicado justo en el centro del complejo denominado Angkor Thom, que no es otra cosa que los restos de una gigantesca ciudad fundada en el siglo XII. Al igual que pasa con Ta Prohm, la zona de Bayon os sonará de las películas y videojuegos de Tomb Raider.

Es un lugar muy enigmático, cuya principal característica son sus 54 torres con caras sonrientes mirando hacia los cuatro puntos cardinales. La grandeza del lugar y la riqueza de sus obras de arte, evoca un pasado triunfal de la civilización jemer. De hecho, esta zona llegó a ser en su día una de las capitales más pobladas del mundo.

Primeros rayos de sol en Bayon

Aunque hay muchas torres semiderruidas, Bayon está bastante bien conservado. En este sentido, todavía se pueden contemplar algunos bajorrelieves con escenas de la vida cotidiana jemer, protagonizadas por las célebres apsaras o por combates entre los jemeres y los champas. Todas estas historias nos las contaba con mucha pasión nuestro joven guía.

Ese día nos levantamos antes de las cinco de la mañana en Siem Reap para ver el amanecer en Angkor Wat, fue precioso, aunque la visita a Bayon en soledad fue un instante de esos que nunca olvidaremos. Quizás fue el momento estelar de nuestro viaje a Vietnam y Camboya.

Muchas caras sonrientes en Bayon