Como bien sabéis, ayer hicimos una excursión por La Serrella. Se trata de una de las zonas montañosas más hermosas y más elevadas de la provincia de Alicante. El objetivo era andar un rato, hacer fotos y sobre todo, demostrarme que era capaz de alcanzar nuevas cotas personales.
El recorrido fue maravilloso, aunque mi objetivo no es describir paso a paso lo que hicimos. Para eso, leeros el post de nuestro senderista de cabecera, Fer de LinkAlicante, que lo ha plasmado de una forma exquisita.
Yo soy una de esas personas a la que les gusta demostrar las cosas con hechos, no con palabras. Siempre he adoptado una forma de vida muy sedentaria, por mi trabajo y mis aficiones. De pequeño me encantaba jugar al fútbol y al baloncesto, pero por mi asma, nunca brillé especialmente debido a mi condición física. Eso sí, voluntad le echaba una poca. Luego vino la dejadez y el interés por otras cosas menos atléticas, aunque más enriquecedoras para mí.
Sin embargo, en la excursión de ayer, volví a recuperar esa sensación de competir, de superación, de demostrar que si te propones un reto y lo superas, consigues vivir una sensación de satisfacción personal muy difícil de describir.
En este sentido, todo depende del prisma con el que se miren las cosas. A lo mejor para cualquier otra persona no le supone ninguna hazaña llegar a una cota de 1.379 metros tras recorrer cerca de cinco kilómetros en 3 horas y media. Pero para mí, sí que lo fue. Si a eso le añadimos una hora y media de descenso, bajo una lluvia intensa, el reto alcanzó dimensiones épicas.
Lo más importante es que pese a las inclemencias del tiempo, alcanzamos y superamos nuestro objetivo inicial. Llegamos al Plà de la Casa y luego volvimos a casa sanos y salvos. Eso sí, calados hasta los huesos y con un dolor de piernas que todavía me dura. La recompensa a la llegada a Balones fue excelente. Ropa seca y limpia, una duchita calentita y una comida digna de la corte del Rey Arturo.
¿Mereció la pena el esfuerzo? Rotundamente sí. Fer es un maestro del senderismo. Da gusto ver como se prepara las caminatas y la ilusión con lo que prepara el recorrido. Una ilusión que se contagia y que te ayuda a alcanzar nuevas cotas de superación personal.






















