La gente que me conoce bien sabe que cuando me da por algo lo exprimo hasta la saciedad. Eso es lo que me está pasando estos días con la serie The Big Bang Theory. No entiendo como ha podido pasar tanto tiempo sin que la descubriera.
Tras estar perdidos en el vicio de Lost, The Big Bang Theory ha sido como una bocanada de aire fresco. Creo que no nos reíamos tanto con una serie desde hacía décadas. De hecho, en pocos días Vero y yo nos hemos tragado ya una veintena de capítulos.
Después de haber devorado los capítulos compulsivamente, puedo afirmar que cualquier persona que tenga un atisbo de geek le va a encantar esta serie de humor, pero que tiene a la ciencia como principal hilo conductor.
La trama tiene como escenario principal un piso en el que viven Leonard y Sheldon, dos auténticas eminencias de la ciencia, pero que a la vez coleccionan conocimientos infinitos sobre el cine y la literatura de ciencia ficción, cómics, videojuegos, cine, tecnología y cualquier aspecto bizarro que os podáis imaginar. Unos geeks de tomo y lomo.
La vida de estos dos personajes cambia radicalmente cuando Penny, una chica sencilla pero muy atractiva a ojos de Leonard, se muda al piso de enfrente. El grupo se completa con la presencia de los bizarrísimos Wolowitz y Rajesh, los típicos amigos que nunca te puedes sacar de casa.
¿Qué es lo que me fascina de The Big Bang Theory? Sobre todo los diálogos. La genialidad y lo absurdo van cogidos siempre de la mano, consiguiendo algunas de las mejores conversaciones que he escuchado nunca en una serie de televisión. Ojo a las camisetas de los personajes, son objeto de culto.
Hasta el momento sólo se han emitido dos temporadas de 17 y 23 capítulos respectivamente. La tercera temporada se estrena este mismo mes en Estados Unidos. Los capítulos duran sólo 20 minutos, tiempo suficiente para que te rías con sus sofisticadas teorías o sus gigantes frikadas. ¿A qué esperáis para ir a verla?
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Más información en la web del CBS de The Big Bang Theory.














