Por fin he tenido un ratito para sentarme delante del ordenador y daros señales de vida. Estamos a punto de cerrar la cuarta jornada de nuestro viaje a Islandia y tengo una noticia buena y otra mala.
Empezaremos por la mala, como debe ser. El primer día del viaje perdí el cargador del netbook y estamos sin acceso frecuente a Internet. Ahora estoy escribiendo desde el único ordenador del hotel y después de esperar un buen rato a que un chaval acabara de actualizar su estado en las mil redes sociales y foros a los que está dado de alta. Todo un infierno. Además, en Reykjavik el tema del 3G brilla por su ausencia, así que tampoco puedo twittear ni actualizar mi Foursquare desde el móvil.
La noticia buena, es que todavía nos quedan seis días de viaje por Islandia y que nos lo estamos pasando genial. Es un país tan distinto a España en todos los sentidos, que os lo recomiendo encarecidamente. En sólo unos días hemos visto cosas maravillosas de las que ya os daré buena cuenta al volver. Como muestra, la foto que ilustra este post.
Para la familia, debéis saber que estamos genial, que Islandia es un país muy tranquilo e ideal para viajar con bebés. Teo se está portando de maravilla con las comidas y duerme mucho más que en Alicante. Está disfrutando como un enano, nunca mejor dicho. Nosotros a lo nuestro, a hacer muchas fotos y a comer como campeones.
En fin, que tras este breve post me despido hasta la próxima, que no tengo ni idea de cuando será. Por lo pronto, mañana nos vamos al sur del país. Llegó la hora de los glaciares.











