Volvemos a la carga con el relato del viaje a Vietnam y Camboya. Después de narrar nuestras primeras impresiones de Vietnam, hoy voy a hablaros de nuestra primera jornada en la capital del país.
Hanoi ha crecido de manera geométrica durante los últimos años. De hecho, según nos contó el guía, hace unos meses absorbió algunas provincias limítrofes y actualmente supera los cuatro millones de habitantes. Por supuesto con sus respectivos dos millones de motos. Como sucede en muchos lugares de Asia, lo tradicional y lo contemporáneo van cogidos de la mano. Prueba de ello es su arquitectura, mezcla de edificios coloniales franceses y pagodas o templos milenarios de origen chino.
Nuestro primer contacto directo con la ciudad fue la zona cercana al lago Ho Tay, concretamente la hermosísima pagoda de Tran Quoc. Según cuentan es la más antigua de la ciudad, aunque es una segunda versión de la original que fue erigida en el siglo VI. La segunda parada obligatoria de Hanoi es el milenario Templo de la Literatura o Van Mieu. Es sin duda, el complejo arquitectónico más viejo y también el más emblemático de la ciudad. Este maravilloso lugar, erigido en honor a Confucio en el año 1070, fue también la primera universidad del país.
Pero Hanoi es mucho más que templos y pagodas. Otra de nuestras primeras experiencias fue un paseo en pedicab por el barrio viejo de la ciudad. Vietnam en estado puro. Mucho ruido, sobre todo de motos, tráfico muy intenso, actividades en cualquier rincón, comercios y muchos edificios bonitos, entre ellos la Ópera o el Hotel Sofitel Metropole.
Si queréis saber lo que es el verdadero Hanoi, no dejéis de perderos por sus callejuelas y practicar el arte del regateo en sus comercios. Recordad que ellos siempre ganan. Por estas calles te empiezas a dar cuenta de cómo es el país. Propaganda comunista por todas partes, imitaciones buenas y no tan buenas, el lemongrass, pescados y mariscos fresquísimos, el olor de los puestos callejeros… todo un juego de percepciones para los sentidos.
Una vez cayó la noche, cerramos la jornada en el tradicional Teatro de Marionetas de Agua Thang Long cerca del lago Hoan Kiem. Se trata de un lugar muy turístico en el que contemplas un espectáculo de una hora de duración. Música y cantos tradicionales sirven de telón de fondo para una función de marionetas sobre el agua. Sin duda, una de las tradiciones culturales vietnamitas más importantes y auténticas. Sobre el escenario acuático hacían auténticas maravillas, sin embargo no pude disfrutar plenamente del espectáculo por todo el cansancio que llevábamos acumulado en el cuerpo.
Antes de volver al hotel pasamos por el restaurante Bang Lang. Aquí es donde comenzó una bonita relación de amor con la gastronomía vietnamita, una pasión que todavía conservamos intacta. Para ser el primer día no está mal.




















