Mayo 8th, 2008

El Taj Mahal en Agra

Como lo prometido es deuda, vamos a continuar con el relato del viaje a la India. Despu茅s de abandonar Jaipur, hoy toca una de las etapas m谩s interesantes y esperadas por todos los turistas, concretamente la que comprende las visitas a Fatehpur Sikri y Agra.

Fatehpur Sikri

Tras abandonar el m谩gico Rajasthan, nos adentramos en el m铆stico estado de Uttar Pradesh. La primera parada de este relato tiene lugar es Fatehpur Sikri, una ciudad fantasma, que muestra los vestigios de la grandeza mogol. Esta ciudad fue levantada s贸lo 14 a帽os por el emperador Akbar. Sin embargo, tuvo que ser abandonada a su suerte tras 14 a帽os por falta de agua. En este punto del viaje fue cuando notamos el calor sofocante que hac铆a en la India. Es una visita un tanto tur铆stica.

Trabajador en Fatehpur Sikri

Tras varias horas en la ciudad fantasma nos dirigimos a Agra. Llegamos casi de noche y nos alojamos en el hotel Taj View. A pesar del nombre, no se ve el Taj Mahal, de hecho el mausoleo no se puede contemplar desde ning煤n hotel de la ciudad, aunque las agencias de viaje insistan en ello. Despu茅s de alojarnos, era tarde y decidimos pasar unas horas en un centro comercial al que fuimos en tuk-tuk. El trayecto nos cost贸 100 rupias ida y vuelta, teniendo en cuenta que el taxista nos esper贸 toda la tarde en la puerta. En ese centro comercial descubrimos que existen las monedas de rupia y que los precios eran justos. No ten铆amos que regatear y pudimos comprar ropa de marca a muy buen precio. Tambi茅n sufrimos un incidente desagradable en el que un hind煤 choc贸 a prop贸sito con Vero para rozarle el pecho, bochornoso. Al volver al hotel, el conductor del tuk-tuk, no nos dej贸 en la puerta, sino en la tienda de un familiar suyo que estaba ubicado justo en frente. El s贸lo hecho de cruzar la calle fue una aventura ;)

Musicos a la puerta del Taj Mahal en Agra

A la ma帽ana siguiente estaba programada la visita al c茅lebre Taj Mahal, una de las siete maravillas del mundo y tambi茅n una de los m谩s visitadas. Para acercarte hasta 茅l, debes pillar un autob煤s el茅ctrico. En este sentido, las autoridades hind煤es est谩n intentando conservar a la perfecci贸n el mausoleo, y por ello evitan cualquier elemento contaminante que da帽e el m谩rmol. Se nota en el ambiente que es una de las joyas de la corona hind煤, porque todo el mundo le tiene una devoci贸n muy grande. Y no es para menos.

Pau, Vero i el Taj Mahal

El monumento est谩 rodeado por una alta muralla y cuatro puertas majestuosas que impiden que se vea desde fuera. Es un edificio geometricamente perfecto y tiene la curiosidad de que s贸lo se puede apreciar su estructura perfecta desde lejos. La primera mirada al edificio es de esas que recuerdas toda la vida. Los pelos de punta. De cerca tambi茅n es de una belleza indescriptible. Est谩 hecho con m谩rmol blanco engarzado con piedras preciosas y relieves en pietradura. De verdad que quita el hipo. Tambi茅n paseamos por sus jardines y su interior, en el que est谩n los restos Mumtaz Mahal y del emperador Shah Jahan. Es muy agobiante por la cantidad de fieles musulmanes que se agolpan para tocar las tumbas de m谩rmol, pero puedes captar la esencia de un lugar m谩gico y de un edificio 煤nico en el mundo.

Detalle de los grabados del Taj Mahal

Tras la visita al Taj Mahal, nos acercamos hasta otro de los puntos m谩s tur铆sticos de la ciudad, el Agra Fort, tambi茅n impresionante, aunque s贸lo se puede pasear por la mitad del recinto, ya que la otra parte sirve de base militar al ej茅rcito hind煤.

Mujer a las puertas del Agra Fort

Por la tarde, vivimos otro de los momentos m谩s agradables de todo el viaje. Conocimos a dos parejas de reci茅n casados espa帽oles con los que fuimos a pegar una vuelta por las zonas menos tur铆sticas de la ciudad. Callejuelas empedradas, mercados coloridos y bazares embriagadores desde un triciclo. Toda una experiencia para los sentidos, ya que te da la sensaci贸n de que eres como una mota de polvo en un desierto de ruidos, coches, bicicletas y motos muchas motos. Para redondear el gran d铆a, la velada concluy贸 en un restaurante local en el que disfrutamos de una de las mejores cenas de todo el viaje a la India. L谩stima que el est贸mago dijo basta en las horas siguientes.

Abril 21st, 2008

Restauraci贸n del Hawa Mahal o Palacio de los Vientos en Jaipur

Mientras mis paisanos alcoyanos comienzan a celebrar las fiestas de Moros y Cristianos, yo sigo con los relatos de nuestro viaje del pasado agosto. Los habituales, ya sab茅is que he narrado las primeras impresiones del viaje a la India, las vacunas necesarias para India y Nepal y mis sensaciones en Nueva Delhi.

Ni帽o en la India sacando agua del pozo

Esta historia trascurre por carretera. En la India no se miden las distancias en kil贸metros, sino en horas de carretera. Nosotros tomamos la “autopista nacional” que une Nueva Delhi y Jaipur, la capital del Rajasthan. Entrecomillo lo de autopista, porque tardamos en recorrer ambos puntos casi un d铆a en autob煤s. Y aunque fuera “autopista” te pod铆as encontrar perfectamente camiones de cara y otros peligros que aqu铆 ni nos imaginamos como vacas y animales, obras sin se帽alizar, carriles sin delimitar…

Barbero en la India en plena faena

En fin, que carretera y manta con parada incluida en Samode. Esta peque帽a localidad no aparece en las gu铆as, o si aparece lo hace con letras peque帽as. El objetivo de este alto en el camino fue contemplar el majestuoso Samode Palace. Un hotel que antiguamente era un palacio muy opulento. No estaba previsto parar en el pueblecito. Sin embargo, fuimos muy insistentes con el gu铆a y detuvimos en una localidad donde los ni帽os sacaban el agua de los pozos y se pod铆an contemplar restos del antiguo esplendor de los maharajas del Rajasthan. Y digo restos porque en las casas tradicioneles o havelis se pod铆a apreciar algo de pintura como si de una pintura rupestre se tratara.

Vendedora en los bazares de Jaipur

Unas horas m谩s de infierno de baches y amortiguadores en p茅simo estado llegamos a Jaipur, tambi茅n conocida como la Ciudad Rosa. Toda esta mega-urbe est谩 rodeada por una muralla rosada que da a la ciudad un aspecto se帽orial y muy majestuoso. Otro de los puntos fuertes de Jaipur son sus bazares. El gu铆a nos dijo que todo lo que se pod铆a comprar se vend铆a en Jaipur.

Jal Mahal en Jaipur

La primera imagen de la ciudad fue el impresionante Jal Mahal, un palacio que parece postrarse sobre las aguas del lago Man Sagar. Tras a tranquilidad de Samode, volvimos a la realidad. La India tiene casi 1.100 millones de habitantes y eso son mucho hind煤es. Nos llevamos un chasco al ver que estaban restaurando el fant谩stico Hawa Mahal o Palacio de los Vientos. A cambio, el gu铆a nos dej贸 un rato por los bazares y por supuesto, visita obligada a tiendas de alfombras.

Subida al Fuerte Amber con elefantes

Al d铆a siguiente descubrimos el monz贸n. Agua, agua, agua… calor. Agua, agua, agua… calor. Lo peor es que el monz贸n nos cay贸 justo cuando ascend铆amos al Fuerte Amber a lomos de elefante. No nos hizo ninguna gracia, ya que el camino estaba adoquinado y el animal se tambaleaba de lado a lado. Fue justo llegar a nuestra meta y el agua monz贸nica ces贸. El Fuerte Amber es una aut茅ntica pasada, vale la pena descubrir la antigua capital del estado.

Mujer hind煤 en el Jantar Mantar de Jaipur

Otras visitas ineludibles de Jaipur son el City Palace Museum, los bazares y el impresionante observatorio Jantar Majar. Los hind煤es hacen mucho caso de lo que diga el astr贸logo y esta explanada llena de artilugios extra帽os es un aut茅ntico estandarte de la astrolog铆a. Conclusi贸n: Jaipur es una cita imprescindible para todo aquel que vaya a la India. Una ciudad que no est谩 exenta del caos y de momentos de tensi贸n, pero que perdura en el recuerdo por su colorido, sus aromas, sus vestigios y el maravilloso arte nacido a la sombra del mecenazgo de los maharajas. Menci贸n especial el hotel donde nos alojamos. Un antiguo palacio restaurado llamado Jai Mahal Palace.

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