Como lo prometido es deuda, vamos a continuar con el relato del viaje a la India. Despu茅s de abandonar Jaipur, hoy toca una de las etapas m谩s interesantes y esperadas por todos los turistas, concretamente la que comprende las visitas a Fatehpur Sikri y Agra.
Tras abandonar el m谩gico Rajasthan, nos adentramos en el m铆stico estado de Uttar Pradesh. La primera parada de este relato tiene lugar es Fatehpur Sikri, una ciudad fantasma, que muestra los vestigios de la grandeza mogol. Esta ciudad fue levantada s贸lo 14 a帽os por el emperador Akbar. Sin embargo, tuvo que ser abandonada a su suerte tras 14 a帽os por falta de agua. En este punto del viaje fue cuando notamos el calor sofocante que hac铆a en la India. Es una visita un tanto tur铆stica.
Tras varias horas en la ciudad fantasma nos dirigimos a Agra. Llegamos casi de noche y nos alojamos en el hotel Taj View. A pesar del nombre, no se ve el Taj Mahal, de hecho el mausoleo no se puede contemplar desde ning煤n hotel de la ciudad, aunque las agencias de viaje insistan en ello. Despu茅s de alojarnos, era tarde y decidimos pasar unas horas en un centro comercial al que fuimos en tuk-tuk. El trayecto nos cost贸 100 rupias ida y vuelta, teniendo en cuenta que el taxista nos esper贸 toda la tarde en la puerta. En ese centro comercial descubrimos que existen las monedas de rupia y que los precios eran justos. No ten铆amos que regatear y pudimos comprar ropa de marca a muy buen precio. Tambi茅n sufrimos un incidente desagradable en el que un hind煤 choc贸 a prop贸sito con Vero para rozarle el pecho, bochornoso. Al volver al hotel, el conductor del tuk-tuk, no nos dej贸 en la puerta, sino en la tienda de un familiar suyo que estaba ubicado justo en frente. El s贸lo hecho de cruzar la calle fue una aventura
A la ma帽ana siguiente estaba programada la visita al c茅lebre Taj Mahal, una de las siete maravillas del mundo y tambi茅n una de los m谩s visitadas. Para acercarte hasta 茅l, debes pillar un autob煤s el茅ctrico. En este sentido, las autoridades hind煤es est谩n intentando conservar a la perfecci贸n el mausoleo, y por ello evitan cualquier elemento contaminante que da帽e el m谩rmol. Se nota en el ambiente que es una de las joyas de la corona hind煤, porque todo el mundo le tiene una devoci贸n muy grande. Y no es para menos.
El monumento est谩 rodeado por una alta muralla y cuatro puertas majestuosas que impiden que se vea desde fuera. Es un edificio geometricamente perfecto y tiene la curiosidad de que s贸lo se puede apreciar su estructura perfecta desde lejos. La primera mirada al edificio es de esas que recuerdas toda la vida. Los pelos de punta. De cerca tambi茅n es de una belleza indescriptible. Est谩 hecho con m谩rmol blanco engarzado con piedras preciosas y relieves en pietradura. De verdad que quita el hipo. Tambi茅n paseamos por sus jardines y su interior, en el que est谩n los restos Mumtaz Mahal y del emperador Shah Jahan. Es muy agobiante por la cantidad de fieles musulmanes que se agolpan para tocar las tumbas de m谩rmol, pero puedes captar la esencia de un lugar m谩gico y de un edificio 煤nico en el mundo.
Tras la visita al Taj Mahal, nos acercamos hasta otro de los puntos m谩s tur铆sticos de la ciudad, el Agra Fort, tambi茅n impresionante, aunque s贸lo se puede pasear por la mitad del recinto, ya que la otra parte sirve de base militar al ej茅rcito hind煤.
Por la tarde, vivimos otro de los momentos m谩s agradables de todo el viaje. Conocimos a dos parejas de reci茅n casados espa帽oles con los que fuimos a pegar una vuelta por las zonas menos tur铆sticas de la ciudad. Callejuelas empedradas, mercados coloridos y bazares embriagadores desde un triciclo. Toda una experiencia para los sentidos, ya que te da la sensaci贸n de que eres como una mota de polvo en un desierto de ruidos, coches, bicicletas y motos muchas motos. Para redondear el gran d铆a, la velada concluy贸 en un restaurante local en el que disfrutamos de una de las mejores cenas de todo el viaje a la India. L谩stima que el est贸mago dijo basta en las horas siguientes.


















