Siempre que vemos algún documental de viajes, le suelo preguntar a Vero cual es el país del mundo que mejores sensaciones le dejó. Siempre me contesta lo mismo, Nepal. Y la verdad es que no hablo mucho de aquel pequeño país. Así que vamos a remediarlo.
Los días que pasamos en el Valle de Kathmandú me evocan muy gratos recuerdos. Un lugar que recuerdo con especial cariño es Patan, una de las ciudades budistas más antiguas del mundo. También conocida como Lalitpur, esta pequeña joya fue fundada en el siglo III aC.
Cabe decir que uno de los mayores atractivos de esta ciudad es su preciosa Patan Durbar Square, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO gracias a sus preciosos y antiguos edificios de color rojizo.
Hace más de dos años que visitamos la Patan Durbar Square, pero todavía recuerdo el fabuloso Krishna Mandir o el Hiranya Varna Mahavir, más conocido como el templo dorado de Patan.
Pero como siempre, lo mejor de Nepal es su gente, las sonrisas que nos dedicaron y los colores tan bonitos que componían aquella estampa. El rojo de los edificios, el verde de las frutas y el blanco de las sonrisas.
Un lugar fantástico en el que podríais pasar una buena tarde visitando puestecitos de artesanías o comiendo en alguna de las terrazas. Nepal es lo que tiene, nunca te deja indiferente.















