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Viaje a Vietnam – Pagoda del Emperador de Jade en Saigon

Fachada principal de la Pagoda del Emperador de Jade

Nadie acertó el lugar exacto donde estaba el lozano, así que el premio va para el gran Chiqui de Un Albaceteño en Japón, ya que fue el primero en decir que era Vietnam. La respuesta exacta la tenéis en el título de este post, es decir, la Pagoda del Emperador de Jade en Saigón.

Rezando en la Pagoda del Emperador de Jade

Se trata de uno de los templos más importantes, por no decir el que más, de Ho Chi Minh City. Nosotros tuvimos la suerte de llegar hasta allí tras el mítico viaje en moto por Saigón que hicimos con Alberto. Está en el distrito 3, concretamente en el 73 de la calle Mai Thi Luu. Si por lo que sea no queréis ir en moto, los taxis en Saigón son bastante económicos.

Vero en la Pagoda del Emperador de Jade

Como su nombre indica, la Pagoda del Emperador de Jade está dedicada a la deidad suprema del Taoísmo. El edificio fue erigido en la primera década del siglo XX por la comunidad cantonesa de la ciudad. No os dejéis engañar por la fachada, bastante corriente, ya que lo precioso de este lugar está en el interior y en el tejado del templo.

Este rincón tiene un ambiente fantástico, muy auténtico, ya que está plagado de fieles que van a realizar sus peticiones al Emperador de Jade. Recuerdo que la luz era muy tenue y que había una gran cantidad de humo debido a los inciensarios. Sin embargo, si te parabas a mirar un poco más, la Pagoda del Emperador de Jade estaba llena de vivos colores.

Ofrendas para el Emperador de Jade

Nada más entrar al reciento hay un patio exterior donde hay un pequeño refugio de tortugas y unos bancos por si quieres descansar del sofocante clima del sur de Vietnam. Luego en el interior hay varios santuarios y varias plantas un poco laberínticas. Es una gozada perderse entre los fieles. Y el verbo perderse lo he utilizado con todo el sentido, ya que está lleno de pasillos y pequeñas habitaciones.

Santuario principal de la Pagoda del Emperador de Jade

El santuario principal está dedicado al Emperador de Jade y presidido por una preciosa estatua. Las tallas son uno de los principales atractivos del templo. Puedes encontrar figuras taoístas mezcladas con las budistas. Las puertas también son una pasada. Os recomiendo que vayáis con los ojos bien abiertos para no perderos las estatuas, especialmente la de los Guardianes Demonios. En cada rincón hallaréis cosas fascinantes.

Altar de ofrendas

Además del salón principal, son dignos de una visita el salón de los Diez Infiernos y sus relieves de madera, y el Salón de las Mujeres, dedicado a la Diosa de las Madres. Es todo un poco caótico y muy fácil de perderse o de acabar saliendo al tejado como nos pasó a nosotros. Una vez allí, podéis tomar un poco de aire fresco y contemplar los maravillosos tejados de varias alturas con las características tejas de cerámica verde y los dragones.

Como veis, la Pagoda del Emperador de Jade da para pasar un buen rato, y eso es lo que hicimos hasta que Alberto volvió a por nosotros. Sin duda, uno de los templos más bonitos de nuestro viaje a Vietnam. Espero que si estáis por Saigon no dejéis de visitarlo, es muy recomendable. Lástima que las fotos no hagan justicia a tan increíble lugar.

Viaje a Vietnam y Camboya – En moto por Saigón

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Mientras continúo con la ardua tarea de seleccionar y subir al Flickr las fotos del viaje a Vietnam y Camboya, voy a poneros el vídeo de una de las experiencias más auténticas de estas vacaciones en Asia.

Acabábamos de llegar a Ho Chi Minh City. Se trata de la ciudad más importante del país y un auténtico enjambre de motos. Ya habíamos comprobado en Hanoi lo bestia que resulta el tráfico en Vietnam para un occidental. Saigón era un ejemplo mayor.

Después de hacer el check-in en el Duxton Hotel, quedamos con Alberto. Lo primero que nos preguntó fue: “¿Habéis subido ya en moto?” Nosotros con cara de sorpresa le dijimos que no. Acto seguido, hablo con un Xe Ôm y sin comerlo ni beberlo me encontraba subido en la moto de un tipo que no conocía de nada. Vero fue con Alberto. El resultado de ese paseíto es el vídeo que aquí os presento.

Aquí me tenéis a mí. Como Lars von Trier con cámara en mano. Subido a lomos de una moto, recorriendo las calles de Saigón hasta llegar a la Pagoda del Emperador de Jade.

La palabra caos se queda corta, aunque la experiencia fue muy divertida. Como dijo Alberto, no nos podíamos ir del país de las motos sin probarlas. Tenía toda la razón.