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Viaje a Vietnam – La Ciudadela de Hué

Entrada a la Ciudadela de Hué

Mientras me recupero de mi estancia en Barcelona, y ordeno un poco mis ideas, vamos a seguir con el relato de los lugares más increíbles de nuestro viaje a Vietnam y Camboya, concretamente de la Ciudadela de Hué, un lugar imprescindible para cualquier viajero.

Mi primer consejo es que siempre os llevéis una batería extra para la cámara, ya que tuve la mala suerte de que se me acabara la batería de la Nikon D60 y tuve que echar mano de la compacta. ¿Una perogrullada? Sí, pero en este lugar aprendí la lección.

Interior de la Ciudadela de Hué

La Ciudadela de Hué fue declarada, por méritos propios, como Patrimonio de la Humanidad en 1993. Tras los muros de la Ciudadela, se encuentra la Ciudad Imperial de Hué, que a su vez acoge la Ciudad Púrpura Prohibida. Para que os hagáis una idea de su grandeza, fue hecha a imagen y semejanza de la Ciudad Prohibida de Pekín. Cuando nosotros la visitamos tenía muchas partes en obras, no obstante, poco a poco va recuperado su esplendor gracias a las restauraciones. Pese a que algunas zonas estaban patas arriba, la visita fue impresionante.

En el  interior de la Ciudadela de Hué gobernaron los emperadores Nguyen desde 1802 hasta 1945. Todo en la Ciudadela de Hué es de unas dimensiones increíbles, ya que tiene un perímetro de 10 km. Es una pena que una parte del complejo amurallado quedara destruida por los bombardeos y los combates de la Guerra de Vietnam, aunque todo está volviendo a la normalidad gracias a las restauraciones.

Puerta decorada en la Ciudadela de Hué

La Ciudad Imperial de Hué es impresionante desde que entras por la Puerta de Ngo Mon. Este monumental acceso dispone de hasta cinco entradas, no obstante, la principal sólo podía ser utilizada por el mismísimo emperador, las dos siguientes para los funcionarios mandarines y las dos ubicadas en el exterior estaban destinadas a los soldados.

Nuestro guía “cubano” del centro de Vietnam, llamado Luciano, nos estuvo hablando de las importantes diferencias que existen entre la arquitectura y la ornamentación vietnamita y china. Uno de las claves para distinguirlas es la forma de bambú de los tejados o los preciosos animales mitológicos de las esquinas.

Tejados con forma de bambú de la Ciudadela de Hué

Al igual que sucede con su homónima pekinesa, el plato fuerte de esta Ciudad Imperial de Hué era la Ciudad Prohibida. Estaba muy bien protegida, ya que para llegar a ella tenías que atravesar hasta tres murallas. Sin embargo, entrar a la Ciudad Prohibida os costaría la vida, ya que sólo podían entrar el emperador, sus esposas y sus concubinas. Fue una de las partes más dañadas durante la Guerra de Vietnam y por desgracia poca cosa pudimos ver. En la actualidad sigue en obras.

No obstante, hubo algunos de los edificios principales que sí pudimos visitar como la Sala de Lectura del Emperador,  el Teatro Real, así como los complejos de The Mieu y Hung Mieu, dedicados a la oración.

Teatro Real de la Ciudadela de Hué

Además de estos edificios que os he nombrado, existen muchísimos rincones interesantes, llenos de detalles. Por ese motivo, mi consejo es que reservéis varias horas para pasear por el interior de la Ciudadela de Hué. Impresiona mucho la decoración, la arquitectura y los detalles, así como las grandes extensiones de terreno de las que dispone el complejo. También se pueden ver muchos restos del estropicio que causaron los bombardeos estadounidenses en la zona.

Yo no he visto la Ciudad Prohibida de Pekín, pero creo que esta Ciudad Imperial de Hué no tiene nada que envidiarle. Es uno de los lugares palaciegos que más me han impresionado del mundo y por eso os aconsejo que lo visitéis si estáis en Vietnam. Seguro que no os arrepentís.

Pintura de la Ciudadela de Hué

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Muchísimas gracias a Alberto por sus matizaciones, aunque ahora vive en Japón es el gran crack de Vietnam. Podéis leer el fantástico post que escribió el sobre la Ciudad Imperial de Hué.

Viaje a Vietnam – La Tumba de Tu Duc

Vero i Pau en la Tumba de Tu Duc

Hué fue una de las ciudades que más nos gustó de nuestro viaje a Vietnam y Camboya. La antigua capital imperial de los Nguyen tiene muchos atractivos, tanto culturales como gastronómicos, empezando por las célebres tumbas imperiales.

Antes de organizar el viaje a Vietnam, le preguntamos bastantes cosas a Alberto de Desde Vietnam a Japón, y de Hué nos dijo que las tumbas eran imprescindibles. Luego tuvimos la mala suerte de toparnos con un guía bastante zángano que sólo nos quiso llevar a la Tumba de Tu Duc. Ojito con los guías en Vietnam, sobre todo si son mayores, sino les aprietas te toman bastante el pelo.

Tumba de Tu Duc

La Tumba de Tu Duc está ubicada a unos cinco kilómetros al sur de la ciudad. Para llegar hasta allí, nosotros fuimos en coche, aunque se puede alquilar una moto o una bicicleta para acceder al recinto de este mausoleo imperial.

Así que madrugón al canto y hacia la Tumba de Tu Duc en coche. El levantarnos tan temprano, hizo que estuviéramos solos en el complejo. Fantástico. Según nos dijo nuestro guía, que se hacía llamar Luciano, la Tumba de Tu Duc es la mejor conservada y la más grande de Hué.

En la Tumba de Tu Duc

Luciano, nombre que adquirió en Cuba, nos explicó que Tu Duc gobernó entre 1847 y 1883, el reinado más longevo de la dinastía Nguyen. Sin embargo, nunca consiguió el favor de su pueblo que lo tachaba de pro-francés. También se hizo célebre porque no dejó descendencia, a pesar de que tuvo 103 concubinas. Lo tenía todo, vaya. Pese a todos estos avatares, Tu Duc logró construir una tumba espectacular, digna de la vida de lujo y riqueza que llevó a costa de su pueblo.

Flor de loto en la Tumba de Tu Duc

Los emperadores Nguyen eran como los faraones de Egipto. Primero vivían con todo el lujo imaginable en la Ciudadela de Hué, y en vida, se hacían construir estas espectaculares tumbas llenas de riqueza, palacios, pabellones, patios, estanques y jardines. Os podréis imaginar que esto no les hacía mucha gracia a los vietnamitas.

Vero en la Tumba de Tu Duc

No obstante, al emperador seguía a lo suyo, y su objetivo era ser recordado por su grandeza e intentaba dejar un legado mayor que el de sus sucesores. Para ello diseñaban sus propias tumbas a gusto y paladar, aunque todos los mausoleos disponían de elementos comunes como puerta de entrada, patio de honor, pabellón de la estela, templo y cementerio, que componen el camino del espíritu.

Pasear por la tumba es una gozada, más si cabe cuando no hay gente molestándote a tu alrededor. Si tenéis la ocasión de hacer un viaje a Vietnam, no os olvidéis de Hué y de sus tumbas imperiales. Yo le hice caso a Alberto y no me arrepiento. Deberíais hacer lo mismo.

Viaje a Vietnam – Hue y su encanto imperial

Pagoda de Thien Mu

Después de haber utilizado Hanoi para visitar el norte de Vietnam, la siguiente escala de nuestro viaje por Indochina fue Hue. Se trata de la antigua capital imperial, un distintivo que conservó hasta 1945.  La ciudad reúne un gran número de monumentos que la hacen imprescindible en todo viaje a Vietnam. De hecho, los vietnamitas le tienen mucho aprecio a Hue, ya que es la ciudad que más recuerdos conserva de un pasado glorioso, a diferencia de Hanoi o Saigón.

Incienso de colores en Hue

El centro de Vietnam es muy diferente al norte. A medida que vas descendiendo hacia el sur el carácter de las gentes se va tornando más afable y la gastronomía más exquisita. La ciudad está atravesada por el río Perfume, cuyo caudal permite acceder a algunos monumentos en bote.

Tumba de Tu Duc

Lo primero que visitamos de Hue fue la tumba de Tu Duc. Según el guía la mejor conservada y la más grande de cuantas rodean la ciudad. Nuestro Cicerón particular nos hizo madrugar para visitarla, y gracias al esfuerzo estuvimos solos en el complejo. Nos explicó que Tu Duc gobernó entre 1847 y 1883, el reinado más longevo de la dinastía Nguyen. Sin embargo, nunca consiguió el favor de su pueblo que lo tachaba de pro-francés. Pese a todos estos avatares, Tu Duc logró construir una tumba espectacular, digna de la vida de lujo y riqueza que llevó.

Flor de loto en la Tumba de Tu Duc

La siguiente parada en nuestra ruta por Hue fue la Ciudadela. Aquí tuve la mala suerte de que se me acabó la batería de la Nikon D60 y tuve que echar mano de la compacta. No obstante, eso no impidió que este majestuoso complejo dejara de impresionarnos.

Puerta de la Ciudadela Imperial de Hue

Para que os hagáis una idea de su grandeza, fue hecha a imagen y semejanza de la Ciudad Prohibida de Pekín. En su interior gobernaron los emperadores de la Dinastía Nguyen desde 1802 hasta 1945. Todo en la Ciudadela es de grandes dimensiones. No obstante, tiene un perímetro de 10 km. Es una pena que una parte del complejo amurallado quedara destruida por los bombardeos y los combates de la Guerra de Vietnam.

La Pagoda de Thien Mu al fondo

La tercera visita imprescindible de Hue es uno de los símbolos del país. La pagoda de Thien Mu o Dama Celestial tiene siete plantas y posa imponente sobre una colina, ubicada en una de las laderas del río Perfume. Es un monumento precioso y lleno de misticismo. Su forma octogonal le dan un aire único y muy espiritual. En las inmediaciones hay un monasterio budista en el que pudimos ver en primera persona como funcionan este tipo de instituciones.

Embarcación típica del río Perfume en Hue

De Hue nos gustó todo. Sus monumentos, su gastronomía, sus bares de moda, su gente, sus paseos por el río, su mercado central… Por gustarnos, nos gustó hasta el Hotel Saigón Morín, un antiguo edificio colonial en el que pudimos disfrutar de los ratos libres.

Mercado de Hue