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Noticias pachinkeras de la jornada

Cómo molan las Noticias pachinkeras de la jornada

La verdad es que hoy se me ha hecho muy tarde y quería hablaros de un montón de temas. Por este motivo, me he visto obligado a imitar al Tío Tosca con su post regulero de la semana y presentar la primera edición de Noticias pachinkeras de la jornada. Vamos con el sumario, que a la vez es noticiario.

Eclipse

Como sabéis, mañana tendrá lugar el eclipse total más largo del siglo XXI. Parece ser que Siete de Nueve tiene montados ya todos sus aparejos. Sin embargo, sólo va a ser visto desde Asia, así que se tendrá que conformar con cubrir el evento en su versión B. Es decir, una reconstrucción protagonizada por los Kamen Riders del Capitán Urías.

Como sabéis el eclipse se verá desde China y Japón. El Chicharrero será nuestros ojos en China y enekochan nos lo retransmitirá desde Miyajima. Esperemos que no falle la conexión, aunque es lo más probable, pues se realizará con uno de los gadgets de la semana de Genjutsu.

Elecciones en Japón

Como sabéis, hoy el primer ministro japonés Taro Aso, ha anunciado que adelanta las elecciones al 30 de agosto. En el pachinko no sabemos a quien enviar como reporteros. Por un lado tenemos el tándem Nuria-Ikusuki que ya han hecho sus pinitos en algún programa de radio. Aunque yo creo que dada la importancia del tema, lo mejor es organizar un crossover entre Escucha Japonés vs Japoneando. Probablemente no nos enteremos de nada, pero seguro que lo agradecemos. Carcajadas a cascoporro. Ya se habla de que Aso ha contratado a un ninja por cojones para que se encargue de la seguridad.

La suerte

Y teníamos que cerrar este breve pero intenso noticiario con los números de la suerte. Sin embargo, nuestro azafato josecrem se ha confundido y en vez de la combinación ganadora nos ha invitado a seguir un meme que me envió quicoto.

1- Coger el libro más cercano.
2- Abrirlo por la página 161.
3- Leer la quinta frase.
4- Mandarla a otros 5 blogs.

After Dark de Haruki Murakami: “probar su resistencia. Takahashi también se levanta”.

Se lo paso a LinkAlicante, Mianmaro, Neki, Silverchaos2k, y Chiqui.

Y con esto concluimos la primera edición de Noticias pachinkeras de la jornada. Volveremos con más historias y más personajes. No os preocupéis, habrá para todos.

Viaje a Japón – Qué llueva, qué llueva…

Pau, Vero y Neki en el karaoke de Shibuya

Después del excepcional día que pasamos en Narita con Los Pataliebreak, la noche no podía ser menos. Nerea y Lorco, Guillaume, Ikusuki, Neki, Vero y un servidor nos dirijimos a Shibuya para probar nuestras grandes voces en un karaoke. Nos lo habían prometido.

Como sabéis, los karaokes son uno de los mayores entretenimientos de los japoneses, pero no tienen nada que ver con los que podemos encontrar en España. Allí, lo normal es alquilar, por horas, una pequeña habitación con micros y pantallas de karaoke. Nada de exhibirse en plan Festival de la Oti.

El sitio escogido fue muy peculiar. Mitad love hotel, mitad karaoke, estaba repleto de japoneses muy jóvenes y muy borrachos. Había una chica que casí no se tenía en pie. Eso sí, mega-fashion de la muerte. Estábamos en Shibuya.

Despúes de pagar la primera media hora por adelantado, nos metimos los siete en una habitación que tendría como mucho cinco metros cuadrados. Así hacinados como sardinitas, pedimos la comida y la bebida. Sin lujos, hamburguesas y patatas de las grasientas y barra libre de cerveza.

Nerea dejándose la piel en el karaoke de Shibuya

Lorco y el Tío Tosca dominaban el complejísimo arte de la selección de canciones, así que se convirtieron en los DJ’s. Realmente hay de todo. En castellano sólo estaba La Bamba. También La Macarena, aunque en su english versión. El resto de canciones muy variadas, la verdad. Desde temazos de David Bowie y Queen, pasando por Europe, Oasis, Blur, o Edith Piaf. Guillaume se lució con esta última.

El resto del grupo se entregó al máximo. Si tuviera que darle una medalla a alguien, quizás se la llevaría Nerea. Se dejó la piel sobre el escenario. El ambiente muy distendido, la compañía inmejorable, la cerveza fría, y la comida adecuada. Risas, risas y más risas le otorgaron a ese momento la categoría de inolvidable.

Sin embargo, pronto llego la amenaza del último tren. Cual espada de Damocles sobre nuestras cabezas, nos obligó a una despedida muy rápida y fría. A la carrera, entre risas y bromas, no pensabamos que sería la última vez que nos veríamos. Ahora recuerdo aquellos días con mucho cariño. Es inevitable esbozar una sonrisa cuando pienso en esos momentos. Buen rollo en estado puro. Así que desde aquí, sólo me queda enviarles un fuerte abrazo y darles las gracias por esos instantes de felicidad.

¿Queréis saber como cantamos? Sólo tenéis que hacer click. Nerea y Pau con Wonderwall de Oasis. El resto repasando la hiragana de primero con Boku wa Kuma de Utada Hikaru. Los vídeos los grabó Vero y están sin editar. Arte en estado puro. Si llueve mañana ya sabéis el motivo.

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Viaje a Japón – Narita

Taiko Matsuri en Narira

Narita es para muchos el nombre del aeropuerto más importante de Japón. Sin embargo, para nosotros tiene un significado especial, ya que ese nombre evoca uno de los días más especiales de nuestro segundo Viaje a Japón.

El 11 de abril fue un día largo, entre otras cosas porque tuvimos que levantarnos a las 7 y media para acudir al Taiko Matsuri. En principio no lo teníamos muy claro, ya que significaba sacrificar un día en Tokyo por visitar una ciudad pequeña de la que no sabíamos casi nada.

Neki, Pau e Ikusuki bajo el sakura

Habíamos quedado temprano en la estación de Tokyo. En la Yamanote de Shinbashi nos encontramos a Óskar, pegado a su iPhone y que andaba un poco despistado. Cuente lo que cuente, debéis saber que la orientación no es el fuerte de Ikusuki. El trío pronto se convirtió en cuarteto, ya que Neki nos esperaba en la estación de Tokyo. Luego el sentido arácnido de Ikusuki nos llevó hasta Chiba, Sakura y finalmente a Narita. Lorco nos esperaba muy bien equipado, con cámara y gorro. El sol apretaba de lo lindo.

Narita nos sorprendió muy gratamente, Tiene un casco antiguo con un ambiente muy auténtico. En cierto modo me recordó un poco a Kyoto. Sus cuestas, sus casas con historia y muy coquetas, puestecitos callejeros con aromas y sabores de antaño, color, mucho color y música. El Matsuri en su máximo apogeo.

Tamborileros japoneses y africanos en Narita

De repente nos sorprendió una tamborilada. Percusionistas africanos, timbaleros del sudeste asiático y el índico se mezclaban con el típico matsuri japonés. Qué gozada. Tras el primer envite, asistimos al tradicional baile del dragón, magistralmente interpretado por un hombre con muchos matsuris a sus espaldas. Fantástico.

La investigación nos llevó a una explanada frente a las escalinatas del Naritasan Shinsoji. Allí asistimos a las primeras coreografías con taiko y nos quedamos a rombos. La coordinación, energía y ritmo de los tamborileros fue alucinante.

Niña en el Naritasan Shinsoji

El siguiente paso fue adentrarnos en el enorme templo. ¿Quién nos iba a decir que habría un lugar así en una localidad tan pequeña? Impresionante en todos los sentidos. Hectáreas y hectáreas de terreno. Sus templos y edificios, sus jardines, el ambiente del matsuri… un lugar bucólico, más si cabe por el esplendor de los cerezos en flor.

El equipo iba muy bien preparado. El objetivo era hacer un picnic a la española en aquel bosque japonés. Lorco puso la lona azul sobre el suelo y acompañó a Neki y Óskar a por cerveza, pan y snacks. Había de wasabi. Nosotros pasamos de estraperlo jamón de bellota, chorizo, salchichón y lomo ibérico, queso manchego, aceitunas La Española de Alcoy, aceite de oliva virgen extra de Balones, vino Dulce Cristal·lí, chasquis de Facundo, y un paquete de quicos-pepes. Sin duda, un gran festín patrio. No os podéis imaginar la enorme satisfacción personal que sentí en aquel momento. Me saltaba la lagrimilla de ver que Ikusuki, Lorco y Neki se sentían por unos instantes más cerca de casa. ¡Qué felicidad! ¡Qué bocados! ¡Qué hambre tenían!

Taiko Matsuri de noche en Narita

Tras el ágape estábamos un poco entonados, lo cual hizo el momento más mítico si cabe. Allá donde íbamos, los japoneses huían, una premisa que se rompió cuando volvimos al matsuri. Cientos de japoneses, muchos con superequipos fotográficos, inmortalizaban y grababan las coreografías y los tambores. Luego llegaron Nerea y Guillaume y con ellos, nos quedamos un buen rato viendo el espectáculo. Mereció la pena. Las dudas sobre Narita se habían disipado. Fue un día redondo, auténtico. Un día que por mucho que os cuente no podéis vivirlo porque había que estar allí. Un día que acabó con karaoke, aunque eso vendrá en otro post. Preparad los paraguas.

Viaje a Japón – El Watami de Gotanda

El equipo tras salir del Watami de Gotanda

Después de atravesar el cruce de Shibuya, el siguiente paso de nuestro segundo viaje a Japón era una cena en Gotanda. Pensad que habían pasado más de 30 horas desde que habíamos salido de España y todavía estábamos sin cenar.

En ese punto, el equipo estaba formado por Nerea y Lorco, su amigo francés Guillaume y Neki, del que descubrí que no vivía en Tokyo, sino que estaba allí de vacaciones. El motivo de quedar allí en Gotanda era cenar y dar un paseo por el río Meguro. Sin embargo, no pasamos del ágape.

Ese día nos dio el sol

En Gotanda se nos unieron el Tío Tosca y Charo. Una vez estuvimos juntos, sólo teníamos que encontrar mesa para ocho, un viernes por la noche y sin reserva. Oskar nos recomendó ir al Watami, una franquicia de izakayas que por lo visto están repartidas por toda la ciudad. Subimos unos cuantos pisos y nos hicieron esperar un ratito, pero la cena fue estupenda.

El menú es muy completo y variado, la cerveza está fría y el servicio muy agradable. Además, para los compulsivos, dispone de un timbre en la mesa para llamar a los camareros. El servicio es rápido y eficiente.

Está oscuro pero se les reconoce

Allí nos contamos nuestras vidas, comimos, bebimos y reímos, volvimos a comer, a reír y a beber. Estábamos con gente a la que sólo conocíamos por esta tontería de los blogs, completamente desconocidos, aunque nos trataron como si fueramos dos más en su grupo. La cena es lo de menos, como dijo Neki, todo estaba bueno. Pero si os interesa llamar para reservar podéis hacerlo al 03 5475 1045. Eso sí, sólo si habláis japonés.

Viaje a Japón – El cruce de Shibuya

El cruce de Shibuya

Adivina, adivinanza. ¿Qué lugar suma dos veces 109, es hogar de un perro fiel que nunca se mueve, y gente que va y viene? Efectivamente, es el cruce de Shibuya.

Después de pegar una vuelta por Shinjuku, el siguiente destino de nuestro viaje a Japón (日本) era el populoso cruce de Shibuya (渋谷). Es uno de esos lugares de visita obligada, de vivirlo para contarlo, de sentir cuando ruge la marabunta desde dentro.

Neones en el cruce de Shibuya

Ese también fue nuestro primer encuentro con Los Pataliebreak en Tokyo (東京). Esa noche tocaba cena y karaoke, aunque eso os lo contaré otro día.

Vero y yo estábamos un tanto aturdidos por la cantidad de gente que iba y venía de la estación de Shibuya por la salida de Hachiko. La célebre estatua del perro esperador era el punto de encuentro. El nuestro y el de miles de personas más.

La estatua de Hachiko en Shibuya

Junto a la estatua de Hachiko, muy escondida por el gentío, había un montón de gaijines y japoneses haciéndose la foto de rigor. No exagero cuando digo que en mi vida he visto tantas personas esperando en el mismo sitio.

La primera impresión es desconcertante. Luces de neón que luchan por captar tu atención. Rascacielos de diseño futurista y una marea humana que se mueve como pollos sin cabeza. De repente, escuchamos que alguien decía mi nombre. Allí estaban Lorco y Nerea, Neki y Guillaume.

Antes de atravesar el cruce de Shibuya

Tras las presentaciones de rigor, Lorco me preguntó que si había cruzado alguna vez hasta el otro lado. “¿Y hacia dónde vamos?” le respondí atónito. “Tú tira hacia adelante”. Consejo sabio y efectivo donde los haya.

Supongo que ya sabéis que el cruce de Shibuya de Tokyo es el más transitado del mundo. Hay varios pasos de cebra que marcan la ruta. Cuando el semáforo de peatones está en rojo, comienzan los preparativos. Te da tiempo a ver que en el otro lado se organiza una especie de salida de maratón popular. La luz verde es el pistoletazo de salida, y la acera de enfrente es la meta. “Tú tira hacia adelante”. Y así lo hice, así atravesé el famoso cruce de Shibuya desde Hachiko hasta el Starbucks.

El cruce de Shibuya desde el Starbucks

Una vez allí Lorco nos incitó a subir al primer piso del Starbucks para ver el espectáculo. Luego me confesó que de todas las veces que había estado allí, era en la que más gente había visto. Unos días después Vero y yo volvimos al lugar de los hechos. Cruzamos de nuevo el cruce de Shibuya y no morimos en el intento.