Junio 11th, 2008

Estatua en Nara

La acogida del concurso para adivinar la foto ha sido magnífica. Poco después de publicar la imagen, Nuria de Nihon Mon Amour acertó a la primera y se lleva este bonito enlace. Como bien apuntó Nuria, el relato de hoy transcurre en Nara (奈良), una ciudad que tiene menos de 400.000 habitantes y que fue capital de Japón durante el periodo Nara (710-784). Muchos la consideran el origen del Japón actual y por eso es un lugar muy apreciado y respetado por los japoneses.

Monje pedigüeño en Nara

Como buenos turistas que somos, la primera parada que hicimos en Nara fue para ver el impresionante templo de Tōdai ji (東大寺). Por el camino ya empezamos a ver algunos de los ciervos que campan a sus anchas por la ciudad y que eran la principal pista del post anterior. También a los típicos monjes que piden dinero a cambio de una bendición. Le dimos una limosna claro.

Templo Tōdai ji en Nara

El Tōdai ji es un templo budista de esos que nunca olvidas. Cuando lo visitamos estaba cubierto con unas telas muy coloridas que cubrían el pabellón principal. Creo que se conmemoraba un aniversario de la muerte del fundador o una efeméride de ese estilo que ahora no recuerdo. El templo es tan grande porque en su interior alberga el Daibutsu, un Buda gigantesco de bronce que quita el hipo sólo de verlo. Un templo precioso y una visita ineludible. Lástima que no lleváramos una cámara mejor para hacer la foto del Buda. Como podéis ver muy desenfocada.

Daibutsu desenfocado en Nara

Pero una de las cosas que más me gustó de esta visita fue el ambiente. Había mucha gente joven y niños de colegios de todo el país que visitaban este monumento. Vivimos de primera mano escenas que hemos visto siempre en los mangas. Filas de niños uniformados y que se dividían por colores y nombres dependiendo de la clase. Una pasada. Todo el mundo se quería hacer fotos con nosotros. Entrañable y divertido.

Niñas japonesas en Nara

Luego visitamos algún que otro santuario sintoísta como los Templos Kasuga (春日神社) y convivimos con los míticos y hambrientos ciervos. Nara tiene un parque enorme donde estos animales pasean libres como si de gatos o perros se tratara. Hay vendedores de galletas para ciervos y les puedes dar de comer. Eso sí con cuidado, porque si te ven con galletas, te acecharán y te rodearán como la versión animal de los niños del maíz.

Vero con dos niñas japonesas en Nara

Estuvimos dando una vuelta por los impresionantes jardines con miles de linternas de piedra. Una maravilla para la vista y para el espíritu por su misticismo. Pero como el hombre además de templos necesita también cuidar el cuerpo terrenal, nos fuimos a comer a un restaurante de tempura que estaba delicioso. Luego en las galerías comerciales compramos sake de recuerdo. Había que probarlo ¿no?

Pau rodeado de niños japoneses en Nara

Para todos los que visitéis Japón y os mováis por la zona de Kansai, Nara es una visita muy recomendable, ya que es relativamente pequeña, preciosa y llena de vestigios culturales y artísticos muy importantes. Si queréis saber más sobre Nara, lo mejor es que le preguntéis a Flapy, ya que vive allí y de vez en cuando nos deja alguna perla sobre la ciudad.

Abril 22nd, 2008

Pau, Vero, Hiromu and cia, Juan y Mónica en Osaka

Hoy voy a empezar el post con una reflexión muy del estilo de Nora, una japonesa en Japón. Es decir, no se trata de generalizar o decir que todos los japoneses son iguales o que todos los españoles harían o dejarían de hacer lo mismo. Simplemente que es una anécdota que nos sucedió en Osaka y como tal la cuento.

Estábamos apurando las horas de nuestro viaje a Japón en Osaka. Queríamos gastar algunos yens por los grandes almacenes de la ciudad. Nuestro objetivo : un conocido centro comercial. En esas que se puso a llover de lo lindo y nos refugiamos en una galería comercial subterránea de esas que hay cerca de las estaciones de metro.

Nos encontrábamos bastante desorientados. Así que decidimos pedir ayuda a dos jóvenes para que nos indicaran. Cabe decir que era domingo y que salían de trabajar. Les pregunté en una mezcla de japonés e inglés que cómo se llegaba a ese centro comercial cuyo nombre no recuerdo. Uno de los dos jóvenes, Hiromu, dijo que nos acompañaban, que a su compañero le venía de camino. Luego nos enteramos que él debía ir a Nara. No obstante, nos ayudaron a comprar el billete de metro, cambiaron sus billetes y nos acompañaron hasta la parada en la que debíamos bajar.

Luego nos acompañaron a la puerta del lugar al que queríamos ir. En ese momento yo les sugerí que se tomaran unas cervezas con nosotros por la deferencia que habían tenido. Después de una mirada de complicidad accedieron muy amablemente y compartimos una charla muy amistosa y distendida.

Estuvimos más de una hora hablando -medio inglés, medio en japonés- de España y sus costumbres. Nos dio la sensación de que ellos sabían bastante más sobre España, que cualquier español medio sobre Japón. Se interesaron mucho por la siesta, las distintas lenguas de nuestro país y sobre el origen de nuestros nombres. Les llamó la atención los nombres de Verónica y Mónica. “very popular” decían. Al explicarles que mi nombre era el mismo que el de un jugador de baloncesto que había ganado el mundial hacía un mes en su país, descubrí que desconocían por completo la existencia de este deporte.

En fin, que entre charlas y risas se hizo la hora de la despedida. Cuando Mónica hizo el ademán de levantarse para pagar, se negaron rotundamente y pagaron religiosamente todo lo que habíamos consumido.

Resumen de la historia: simplemente pregunto cómo se va a x. Te acompañan hasta la puerta de x tras 20 minutos en metro, se quedan una hora y pico contigo y te invitan a cerveza. ¿Qué hubiera hecho un español si un japonés le pregunta cómo se va a x en España? La respuesta os la dejo a vosotros.

Por cierto, poco después del viaje a Japón le mandé esta misma foto a Hiromu y me lo agradeció en castellano. Flipante.

Además de esta anécdota, este post está escrito con intenciones de Paco Lobatón en ¿Quién sabe dónde? El objetivo es que les llegue a Hiromu y su amigo, del que no recuerdo su nombre, el gran respeto y agradecimiento que les tengo por su gran amabilidad. Si alguien los conoce por casualidad que les avise y les de las gracias de mi parte. Además, si alguien conoce a Juan y Mónica que les avise también, ya que desde el viaje a Japón no hemos vuelto a saber de ellos, pues perdimos los datos que nos pasaron.

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