Situada un poco más al norte del Foro Romano, la Piazza del Campidoglio es una de las más bonitas de Roma, y eso es mucho decir de una ciudad tan bella. Llegar hasta allí es bastante fácil. Nosotros lo hicimos a pie desde Il Coliseo, aunque se puede pillar un autobús que os deje en Piazza Venezia. Eso sí, tenéis que subir unas cuantas escaleras.
Lo que más me gustó de este lugar de Roma es la plaza en sí. Fue diseñada por el mismísimo Miguel Ángel, y se tardaron más de cien años en construirla. El resultado es fantástico, una plaza muy coqueta en la que los grandes edificios no desentonan para nada.
Entre los edificios que tenéis por allí, destacan tres palacios, dos de los cuales albergan los Museos Capitolinos, la Carcere Mamertino, la Chiesa de Santa Maria in Aracoeli, la Insula Romana o la imponente estatua ecuestre de Marco Aurelio. Todos los viajes a Roma deberían incluir una paradita en esta plaza.
Coincidiendo con nuestra visita se celebraba una boda en uno de los palazzo, lo que le confirió a la visita un poco más de glamour romano. Fue muy divertido y curioso ver cómo se las gastan los romanos para festejar un casamiento.
No obstante, no quisimos agobiar demasiado a los novios e invitados y nos metimos a ver los Museos Capitolinos. Me gustó especialmente la colección de estatuas, sobre todo, la de la Loba Capitolina amamantando a Rómulo y Remo. También es muy recomendable salir a la terraza de la cafetería para ver las vistas de Roma. Si tenéis pensado hacer un viaje a la ciudad eterna, no os lo penséis, seguro que no os defrauda.


















