Abril 21st, 2008

Restauración del Hawa Mahal o Palacio de los Vientos en Jaipur

Mientras mis paisanos alcoyanos comienzan a celebrar las fiestas de Moros y Cristianos, yo sigo con los relatos de nuestro viaje del pasado agosto. Los habituales, ya sabéis que he narrado las primeras impresiones del viaje a la India, las vacunas necesarias para India y Nepal y mis sensaciones en Nueva Delhi.

Niño en la India sacando agua del pozo

Esta historia trascurre por carretera. En la India no se miden las distancias en kilómetros, sino en horas de carretera. Nosotros tomamos la “autopista nacional” que une Nueva Delhi y Jaipur, la capital del Rajasthan. Entrecomillo lo de autopista, porque tardamos en recorrer ambos puntos casi un día en autobús. Y aunque fuera “autopista” te podías encontrar perfectamente camiones de cara y otros peligros que aquí ni nos imaginamos como vacas y animales, obras sin señalizar, carriles sin delimitar…

Barbero en la India en plena faena

En fin, que carretera y manta con parada incluida en Samode. Esta pequeña localidad no aparece en las guías, o si aparece lo hace con letras pequeñas. El objetivo de este alto en el camino fue contemplar el majestuoso Samode Palace. Un hotel que antiguamente era un palacio muy opulento. No estaba previsto parar en el pueblecito. Sin embargo, fuimos muy insistentes con el guía y detuvimos en una localidad donde los niños sacaban el agua de los pozos y se podían contemplar restos del antiguo esplendor de los maharajas del Rajasthan. Y digo restos porque en las casas tradicioneles o havelis se podía apreciar algo de pintura como si de una pintura rupestre se tratara.

Vendedora en los bazares de Jaipur

Unas horas más de infierno de baches y amortiguadores en pésimo estado llegamos a Jaipur, también conocida como la Ciudad Rosa. Toda esta mega-urbe está rodeada por una muralla rosada que da a la ciudad un aspecto señorial y muy majestuoso. Otro de los puntos fuertes de Jaipur son sus bazares. El guía nos dijo que todo lo que se podía comprar se vendía en Jaipur.

Jal Mahal en Jaipur

La primera imagen de la ciudad fue el impresionante Jal Mahal, un palacio que parece postrarse sobre las aguas del lago Man Sagar. Tras a tranquilidad de Samode, volvimos a la realidad. La India tiene casi 1.100 millones de habitantes y eso son mucho hindúes. Nos llevamos un chasco al ver que estaban restaurando el fantástico Hawa Mahal o Palacio de los Vientos. A cambio, el guía nos dejó un rato por los bazares y por supuesto, visita obligada a tiendas de alfombras.

Subida al Fuerte Amber con elefantes

Al día siguiente descubrimos el monzón. Agua, agua, agua… calor. Agua, agua, agua… calor. Lo peor es que el monzón nos cayó justo cuando ascendíamos al Fuerte Amber a lomos de elefante. No nos hizo ninguna gracia, ya que el camino estaba adoquinado y el animal se tambaleaba de lado a lado. Fue justo llegar a nuestra meta y el agua monzónica cesó. El Fuerte Amber es una auténtica pasada, vale la pena descubrir la antigua capital del estado.

Mujer hindú en el Jantar Mantar de Jaipur

Otras visitas ineludibles de Jaipur son el City Palace Museum, los bazares y el impresionante observatorio Jantar Majar. Los hindúes hacen mucho caso de lo que diga el astrólogo y esta explanada llena de artilugios extraños es un auténtico estandarte de la astrología. Conclusión: Jaipur es una cita imprescindible para todo aquel que vaya a la India. Una ciudad que no está exenta del caos y de momentos de tensión, pero que perdura en el recuerdo por su colorido, sus aromas, sus vestigios y el maravilloso arte nacido a la sombra del mecenazgo de los maharajas. Mención especial el hotel donde nos alojamos. Un antiguo palacio restaurado llamado Jai Mahal Palace.

Abril 20th, 2008

¿Os acordáis de la canción Balla el Biri Biri? Este fin de semana he estado por Alcoy y la cosa va pillando tintes de mitología. Se pone en todos los pubs, se canta por las calles… todo un éxito vamos.

Mañana comienzan los Moros y Cristianos de Alcoy 2008 y todo el mundo se sigue preguntando ¿Quién es Jordi Vint-i-dos-vint-i-tres-vint-i-quatre Semp(e)re? Quizás este vídeo, que le he vuelto a robar a faloco, os aclare un poco las cosas.

Abril 10th, 2008

Esquadra Maseros - Moros y Cristianos Alcoy

El gran Faloco me acaba de pasar la que será la canción de los Moros y Cristianos de Alcoy 2008 y la verdad es que me he quedado a cuadros.

Se trata de una versión del mítico Chiki-Chiki de Rodolfo Chikilicuatre, pero con esas gotas de magia y buen humor que caracterizan a los alcoyanos cuando se acercan las fiestas de Moros y Cristianos.

  • Nombre del tema: Balla el Biri Biri
  • Duración: 2′20
  • Artista: Jordi Vint-i-dos-vint-i-tres-vint-i-quatre Semp(e)re
  • Álbum: D’Interés Únicament Local
  • Género: Inclasificable

La canción la podéis escuchar pulsando aquí cortesía de Faloco.

Y si queréis podéis cantarla cual karaoke siguiendo esta letra:

“Mentira, Mentira

El Biri Biri mola mogolló

eu ballen en la Glòria i tambè en la Provesó

Dale Biri Biri a Eixa Marrasqueta

que el biri biri la posa bufaeta

Eu balla Jose Sanus en la Zona Alta,

en el cantó pinyó eu balla Peralta.

En els bequeteros, en els alcodianos,

en els realistes eu balla Sedano

I el Biri Biri se baila así:

Vint-i-UNO, el dia dels musics

Vint-i-DOS, el dia l’entrà

Vint-i-TRES, el dia de Sant Jordi,

Vint-i-QUATRE, el dia dels trons

Dale al Biri Biri, Dale al Biri Biri

eu ballen los Chanos, también los Cides

En els metxerets, en les pegatines,

El biri biri el ballen també en les Tomasines

Esta entradeta costará un muntó,

però el capità diu “Això ho pague jo”

En el “ansayo” d’una filà,

van posar el Biri Biri i tot el món es va fer un plis-plai!

plis-plai plis-plai!!!

I el Biri Biri se baila así:

Vint-i-UNO, el dia dels musics

Vint-i-DOS, el dia l’entrà

Vint-i-TRES, el dia de Sant Jordi,

Vint-i-QUATRE, el dia dels trons

Perrea Perrea

Eu Ballen en Fonèvol i en l’Associació,

també en el Casal i en la Penya el Bon Humor

En els Ligeros, en els Asturianos

en els Realistes eu balla Sedano

I el Biri Biri se baila así:

Vint-i-UNO, el dia dels musics

Vint-i-DOS, el dia l’entrà

Vint-i-TRES, el dia de Sant Jordi,

Vint-i-QUATRE, el dia dels trons”

Abril 1st, 2008

Esquadra Maseros

Hoy comenzamos abril, un mes muy importante para los alcoyanos. Después de hablar de mis peripecias por el mundo, hoy voy a hablar de las fiestas de mi ciudad natal, los Moros y Cristianos de Alcoy.

Muchos padres apuntan a sus hijos a las “filaes” o comparsas antes de ir a registrar su partida de nacimiento. Es así, los Moros y Cristanos de Alcoy son más que una religión. En mi caso se hizo de este modo, desde mis primeros momentos de vida formé parte de la “Filà Maseros

La verdad es que cuando eres pequeño te lo pasas genial en la “filà”. Juegas con niños de tu misma edad y haces muchas amistades duraderas. En Alcoy, tu grupo de amigos son los de la “filà”. Te crees que esas fiestas son las mejores del mundo y que vives en el centro del universo.

Alcoy siempre ha sido una ciudad con mucha industria textil, donde era relativamente fácil encontrar trabajo y ganarse la vida dignamente. Eso se nota en las fiestas: esplendor, colorido, derroche, música, pólvora… como digo, te sigues creyendo que son las mejores fiestas del mundo y que vives en el centro del universo.

La cosa cambia cuando por circunstancias de la vida. Te toca estudiar fuera, conocer otras sociedades y empiezas a darte cuenta de algunas cosas que cuando eres un “festeret” ignoras por completo.

De repente te das cuenta que “la festa” está dirigida por gente arcaica e inmovilista que no tiene ninguna intención de que la fiesta evolucione. De repente te das cuenta de que las mujeres son simples comparsas en una Fiesta de Interés Turístico Internacional. De repente te das cuenta de que las entradas están condicionadas por unos horarios televisivos que impiden a los que salen disfrutar como se merecen de los desfiles. De repente te das cuenta de que Alcoy no es el centro del universo y que hay más vida fuera que dentro.

Me da mucha pena por Alcoy, una ciudad que quiero con locura, pero donde cada vez es más difícil encontrar trabajo y labrarse un futuro. Sin embargo, cada año la sociedad alcoyana derrocha millones y millones durante esos tres días de abril. Hay que aparentar.

Desgraciadamente y después de 27 años consecutivos, las pasadas fiestas fueron las primeras en las que no pude salir por motivos laborales. Este año he decidido borrarme de una sociedad a la que he pertenecido durante 28 años. Quizás he perdido la ilusión que tenía cuando era niño.

A pesar de todo sigo pensando que los Moros y Cristianos de Alcoy siguen siendo las mejores fiestas del mundo, pero que ya no son el centro del universo, de mi universo.

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