
Como sabéis, el sábado estuve por la Feria Internacional de Turismo en España (Fitur) participando en la quedada para viajeros que organizó minube. Allí tomé parte en una especie de mesa redonda moderada por Pedro Jareño de minube, y en la que participé junto Miguel Nonay de A Salto de Mata, Alicia Ortego, Ignacio Izquierdo de Crónicas de una Cámara e Iván Marcos de Ciudadano en el mundo. A quien, por cierto, le he robado la foto que ilustra este post. Que a su vez él robó a Pak.
En mi opinión la charla fue un éxito. No por lo que dijéramos nosotros, sino por la cantidad de gente que acudió a escucharnos y lo mucho que se implicó el público en la conversación viajera. El ambiente fue fantástico y muy distendido. Todos compartimos anécdotas sobre nuestros viajes y sobre las bonanzas de viajar. Cuando acabó la charla teníamos unas ganas enormes de pillar un avión y emprender otra aventura. Sin que el destino importara demasiado
Desde aquí tengo que dar las gracias, una vez más, a la gente de minube por cuidar tan bien de los viajeros. También por darme la oportunidad de contar mi película y de acercarme a otra gente con la que comparto las mismas inquietudes viajeras. Fue una pena que estuvieran tan liados, porque me hubiera gustado charlar tranquilamente con Raúl, Pedro o Gonzalo. Ellos saben que los aprecio mucho y que siempre es un placer reencontrarnos en el camino.
La charla fue magnífica, pero el tercer tiempo fue una gozada. Hablé muchísimo con los participantes de la mesa redonda, aunque la quedada viajera también sirvió para que volviera a ver a viejos conocidos como Pak Muñoz, Diego, Eddy, Laura, Txema… o desvirtualizar a otras personas que admiro como Victoriano Izquierdo, Juan Luis Polo, José Lourido, Dani Alías… Cito a unos cuantos, pero los encuentros fueron tantos y tan diversos que seguro que me dejo a alguien en el tintero. Mis disculpas.
Fitur y The Walking Dead

Y a todo esto, se celebraba Fitur. Era mi debut en una feria de esa índole, y la verdad es que me decepcionó un poco. No por la gran puesta en escena de los destinos y las empresas, sino por lo que a partir de ahora voy a llamar The Walking Dead, en alusión a la célebre serie de zombies, basada en un cómic.
Escogí mal el día para ir a Fitur. Era uno de los días abiertos al público en general e Ifema estaba a rebosar. No era nada placentero recorrer los pasillos atestados de gente. Comprobé en mis propias carnes lo que Kailos definió el año pasado como Fitur y el síndrome de diógenes. Es decir, hordas de ancianos cargados con maletas a la caza y captura de lo que sea. Daba igual si era un catálogo, un boli, un canapé o un paraguas. Todo valía.
Para que os deis cuenta de la sinrazón que atesoraban aquellas personas, hubo un momento en el que vimos una cola gigantesca y preguntamos a la gente que para qué estaban guardando un turno. Nadie nos supo decir porqué estaban allí. Qué triste. Eran zombies, The Walking Dead again.
El momento de pánico más grande lo viví tras la charla de minube. Me había levantado a las 5:30 de la mañana y estaba sin desayunar. Raúl, que me vio con hambre, me pidió que le acompañara a la habitación donde estaba el catering y me pasó un plato con jamón para que lo probara y lo repartiera entre los amigos.
No exagero en absoluto si cuento que, de repente, se abalanzaron contra mí unas 20 personas de avanzada edad con el brazo extendido a la caza del jamón. Como zombies hambrientos. Tuve que soltar el plato en el aire por temor a que me mordieran el brazo. El jamón no duró ni 20 segundos.
Anécdotas a parte, al año que viene intentaré ir los días previos, ya que no tuve ni tiempo, ni ganas de contemplar los preciosos expositores, ni de recabar información para mis próximos viajes.