El regreso de Kanazawa a Tokyo fue bastante plácido, aunque estábamos agotados. Tuvimos que pillar un tren express hasta Maibara, y desde allí un shinkansen hikari hasta la estación central de Tokyo. Llegamos a la capital de Japón a las 22:10 de la noche. Nos dirigimos al hotel y prontito a la cama, ya que a la mañana siguiente tocaba visitar la Lonja del Pescado de Tsukiji.
El despertador sonó muy temprano. Vale la pena que os levantéis muy pronto si queréis ver la actividad frenética de Tsukiji. Tras hacer una pequeña parada en el combini, fuimos andando hasta la Lonja, ya que nos quedaba a unos 15 minutos de nuestro hotel. Los que no estéis tan bien situado, podéis pillar la línea Toei-Oedo de metro hasta la parada de Tsukiji-Shijo y dirigirse a las salidas A-1 y A-2.
Debo advertiros que todo lo que os cuente aquí se queda muy corto. Tsukiji es uno de esos lugares imprescindibles de cualquier viaje a Japón. Vista, oído, olfato, gusto y tacto trabajan a tope, así que si no lo experimentáis en primera persona no os podréis hacer una idea de lo que es la Lonja del Pescado de Tsukiji.
Una vez allí, debéis moveros sigilosos por los pasillos y contemplar el trabajo artesano que hacen muchos de los trabajadores. Muchas cosas te llaman la atención por allí. Primero, pese a las ingentes cantidades de pescado, Tsukiji no huele mal. Se nota que el pescado es fresco, muy fresco.
Otra cosa que te choca muchísimo es la actividad frenética que hay a esas horas de la mañana. Carga y descarga, cuchillos troceando, compradores, vendedores, y los famosos carritos motorizados. Hay que ir con mil ojos, ya que los carritos van a toda leche y no reparan en si un turista está haciendo fotos o se interpone en su camino.
Por supuesto, la actitud del visitante debe ser de total respeto. La gente está trabajando y pese a que están acostumbrados a los turistas, no quiere decir que eso les guste.
Por último, y como no podía ser de otra forma, está el pescado. Es flipante la cantidad de especies marinas que se encuentran en Tsukiji. Todo lo que se saque del mar se puede encontrar allí. El atún rojo es la estrella, pero hay especies que llaman mucho la atención, sobre todo los moluscos gigantes. Si os da igual que sea temprano, podéis terminar la visita probando el sushi más fresco del mundo en alguno de los puestecitos que rodean el mercado. La visita a la Lonja del Pescado de Tsukiji estaría en el top-5 de imprescindibles de nuestros dos viajes a Japón.
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Hasta el próximo 23 de enero la Lonja del Pescado de Tsukiji está cerrada al turista.
Podéis leer el relato Son de Mar que escribí sobre Tsukiji en su día.



















