Octubre 2nd, 2008

Apsaras en Khajuraho

Apsaras en Angkor

Si es que Javier ya me lo había advertido muchas veces. “El 95% de Internet es porno, seguro que acabas poniendo mujeres desnudas en tu blog”. Yo voy a contribuir a mi manera con esta imagen tan frívola que tiene la red de redes.

Estas dos mujeres desnudas que veis, fueron esculpidas aproximadamente en el mismo periodo, concretamente en el siglo IX d.C. La diferencia entre ambas la encontramos en los miles de kilómetros que las separan geográficamente.

La imagen de arriba está tomada en los famosos templos eróticos de Khajurajo de India. Su vecinita de abajo es una estatua fotografiada en los templos de Angkor en Camboya. ¿Se parecen verdad?

Tienen en común su procedencia, ya que por el siglo IX, tanto en la zona de la India como en Camboya, profesaban el Hinduismo. Estas estatuas son conocidas como Apsaras, una especie de ninfas celestiales que actuaban de bailarinas de los dioses.

Mira que sacar mujeres desnudas en el blog para buscar lectores de forma fácil. Si es que soy un depravado.

Junio 23rd, 2008

Saddú en Varanasi

Esta vez, el que se llevó el gato al agua fue josecrem. Como bien apuntó, la imagen del último acertijo correspondía a una cúpula del mítico Kashi Vishwanath de Varanasi. Nuestro viaje a la India llegaba a su fin y nos tocaba despedirlo en la mística Benarés. Esta ciudad fue fundada en el siglo VII a.C. y es contemporánea a ciudades mitológicas como Babilonia o Nínive. Por si esto no fuera suficiente reclamo,  es la ciudad sagrada del Hinduismo y está situada en la orilla oeste del Ganges.

Hindus agolpados en el Ganges

Con todos estos ingredientes, sólo nos podían esperar sorpresas y más sorpresas. La llegada a la ciudad la hicimos en avión. Volamos desde el aeropuerto de Khajuraho hasta el de Varanasi, de infausto recuerdo para nosotros (aunque esta historia tendrá su propio post). Lo primero fue llegar al Hotel Taj Ganges. Un alojamiento en la línea de lujo de los anteriores, aunque apenas pudimos disfrutar de él. Fue salir del hotel, y darnos cuenta de que Benarés era distinta a todo lo que habíamos visto hasta ahora, un mundo diferente en todos los sentidos.

Ofrenda en el Ganges

Al salir del hotel nos montamos en un autobús que nos llevó hasta el Templo de la Madre India, una visita muy poco recomendable. Lo bueno estaba por llegar. Pillamos un tuk-tuk y de cabeza a conocer los míticos ghats ubicados a orillas del río Ganges. Alquilamos una barca y bajamos río abajo para contemplar de cerca los crematorios y el ocaso del sol. Una imagen preciosa, que gracias a las supersticiones, se completaba con velas encendidas y flores, que asomaban en el Ganges. Tras remontar el río sagrado, nos paramos delante de un ghat donde se iba a celebrar una ceremonia hinduista. Fue una imagen conmovedora. Miles y miles de personas reunidos alrededor de decenas de brahmanes que oficiaban una liturgia tan antigua como el hombre. El Aarti vespertino, cantos, luces, rezos… devoción a raudales que hacían que los pelos se pusieran de punta. Tras esta primera toma de contacto con la ciudad sagrada del Hinduismo, fuimos a dormir. Tocaba madrugar para ver como el Ganges recibía el nuevo día.

Devotos de Shiva en el Ganges

Al amanecer, quisimos repetir la experiencia. Paseo en barco por el río Ganges con las primeras luces del día como testigos. Una barcaza, impulsada por escuálidos remeros,  nos llevó de nuevo hacía distintos y preciosos ghats. Al alba tuvimos una mejor visión de estos extraños escalones decorados con imágenes de Shiva y otros dioses del Hinduismo. Pese al madrugón, muchos peregrinos ya estaban purificándose en sus aguas. La purificación es espiritual, pues el río es uno de los lugares más sucios y contaminados de la tierra. Antes de irnos compré una pequeña vasija con agua sagrada que todavía conservo. De los crematorios poca cosa, vimos algunos entierros y piras de madera preparada para las cremaciones, posteriormente en Nepal contemplamos mejor estos ritos. El ciclo de la reencarnación hinduista concluye si esparcen tus cenizas en el Ganges, por eso la gente va a morir a Benarés. Para buscar el descanso eterno.

Paseo por el Ganges

Tras llegar de nuevo a la orilla, serpenteamos por las callejuelas ancestrales. Varanasi es como un gran laberinto en el que puedes ver de todo. Vacas dentro de tiendas, miseria, saddús, olores nauseabundos, gente por doquier, peregrinos de todo el mundo, porquería, animales comiendo su propia mierda… Todo lo que te puedas imaginar y mucho más, un choque cultural aterrador para el occidental y a la vez apasionante y enriquecedor. Ahí debía terminar nuestro viaje en tierra santa, pero insistimos en visitar el Kashi Vishwanath. Sin duda, uno de los templos más sagrados del Hinduismo cuyas cúpulas están recubiertas con 750 kilos de oro. Nuestro guía no quería que lo viéramos, pues además de sagrado, comparte terrenos con una mezquita y es un lugar de disputa entre hinduistas y musulmanes. Entramos, pero sin cámaras ni mochilas ni nada. Repleto de fieles y de militares con armamento pesado. Impresionante.

En barcaza por el Ganges

Mi consejo para todo aquel que visite la India es que dedique al menos un par de días a Varanasi. Puede llega a ser impactante y muy desagradable para la vista y el olfato, pero es imprescindible. El legado espiritual y religioso de esta caótica ciudad se remonta a más de 3.000 años y eso son palabras mayores. Más de 90 ghats son el epicentro de esta urbe mágica que explica y reescribe día a día el ciclo de la vida y de la muerte.

Saddú en Varanasi

Junio 4th, 2008

Los templos eróticos de Khajuraho

Admito que le habéis puesto interés, pero nadie ha acertado el lugar al que pertenecía la imagen del 69. Aunque ninguno ha ganado, quiero agradecer el esfuerzo por participar a faloco, DJB, Fer, silverchaos2k y Niji Tomi. Pues sí amigos, la ciudad y el templo en cuestión pertenecen a Khajuraho, una de las paradas que más gratos recuerdos me traen del Viaje a la India.

Estatuas de los templos eróticos de Khajurajo

Tras nuestra estancia en Agra, las siguientes etapas de nuestro recorrido eran Orcha y Khajuraho. En pleno mes de agosto y con 40 grados a la sombra, debíamos tomar un tren con destino Jhansi. Para subirnos al Shatapdi Express tuvimos que pasar por la estación de tren de Agra, que era un mundo totalmente bizarro, digno de las películas de David Lynch. Olores insoportables, mendigos, suciedad por doquier y sobre todo el hombre con los pies más grandes que he visto en mi vida. Sin exagerar, calzaba un 200, aunque iba descalzo. Tras llegar a Jhansi, otra vez al autobús y hacia Orcha. Tuvimos tan mala suerte que ese día en Orcha había un mercadillo o una fiesta que había saturado la vía por completo y tuvimos que dar media vuelta hasta llegar a Khajuraho.

Escenas eróticas en los templos de Khajurajo

Lo primero fue alojarnos en el Taj Chandela, un hotel a las afueras de la ciudad. Esa tarde fue maravillosa, ya que no teníamos ninguna excursión programada y pudimos campar a nuestras anchas. Lo primero fue pillar un tuk-tuk para visitar el centro de la ciudad. Khajuraho es más pequeña que las ciudades que habíamos visto hasta el momento. En ningún momento tuvimos la sensación de agobio o peligro, pero no paraban de ofrecernos Kama Sutras y todo tipo de objetos eróticos.

Atardecer en Khajuraho

Al llegar a la ciudad estaba atardeciendo y vimos una de la puestas de sol más idílicas que he visto nunca. Luego visitamos por nuestra cuenta un templo hinduista y disfrutamos de una ceremonia muy mística. De inmediato nos rodearon los jóvenes locales con sus motos y pronto nos hicimos colegas de ellos. Al final compartimos mesa y mantel con algunos muchachos y estuvimos intercambiando impresiones sobre nuestras particularidades culturales. El que parecía el cabecilla, Ravy, es uno de los tipos más avispados que me he encontrado jamás. Un canalla con encanto que presumía de lo poco que trabajaba y de lo bien que vivía. “El dinero viene a mí”, decía. La cena y la conversación fueron fantásticas.

Mujer trabajando en Khajuraho

Al día siguiente, visitamos los célebres templos eróticos de Khajuraho. Sin duda, uno de los lugares más mágicos de la tierra. Es increíble como los Chandelas pudieron esculpir semejantes maravillas en los siglos IX y X. De verdad, que son dignos de ver. Estas construcciones se han hecho famosas por sus estatuas con posturas del Kama Sutra, sin embargo, la mayoría de imágenes esculpidas en la piedra tienen motivos religiosos. Estos templos están declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. No me extraña. En resumen una ciudad fantástica con unos monumentos dignos de ser contemplados. Además, fue la antesala de la visita a la ciudad más antigua del mundo, Varanasi.

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