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Viaje a India – Kandariya Mahadev

Kandariya Mahadev

Cuando repaso las fotos de mis primeros viajes me arrepiento muchísimo de no haber tenido más experiencia con la fotografía o una cámara más apropiada. En nuestro viaje a India y Nepal, estuvimos en lugares increíbles, aunque las imágenes que capté entonces no están a la altura. Además de la cámara, me hubiera gustado tener la paciencia y el tesón necesario para documentar gráfica y adecuadamente aquellos rincones.

Uno de los lugares que más me encandiló de India fue el templo Kandariya Mahadev, construido en honor de Shiva entre los años 1025 y 1050 por los Chandelas. El Kandariya Mahadev es la verdadera estrella de los célebres templos eróticos de Khajuraho, de los que ya os he hablado en alguna ocasión.

Pau ante el Kandariya Mahadev

El Kandariya Mahadev está situado en el parque vallado del grupo occidental de los templos. Para acceder, simplemente tenéis que pagar 250 rupias. Si fuerais locales sólo pagaríais 20.  This is India!

Conforme te vas acercando ya te impacta sobremanera. Su torre o sikhara de 31 metros de altura quizás tenga la culpa. Sobre ésta, se agolpan hasta 84 réplicas de menor tamaño, dando la impresión de ser una cordillera más que un templo. No olvidemos que es la morada de Shiva.

Esculturas eróticas del Kandariya Mahadev

Pero el Kandariya Mahadev sorprende tanto por su espectacular tamaño, como por sus elaborados detalles. Hasta 872 estatuas de apsaras, escenas eróticas, dioses, bestias mitológicas y un montón de figuras talladas en piedra de una forma sublime e inesperada.

Estatuas de los templos eróticos de Khajurajo

Me parece fascinante que esta ciudad de menos de 20.000 habitantes tenga un complejo de templos tan espectaculares y célebres. Merece la pena desviarse un poco de los circuitos de viajes tradicionales de India para visitar esta pequeña población del norte de Madhya Pradesh. Seguro que no os arrepentís.

Viaje a la India – El Jainismo

Templo jainista en Khajuraho

Si hay algo que me quedó claro durante nuestro viaje a India es la variedad de cultos religiosos que se profesan en aquella tierra. Los más numerosos son los hinduistas y musulmanes, aunque hay otras religiones menores en cuanto a fieles, pero que tienen su origen en tiempos ancestrales.

Hoy voy a hablaros del Jainismo, un culto que tienen su origen en el siglo VI a.C y que cuenta con mayor presencia en estados como Gujarat y Rajasthan. Paradojicamente, los únicos templos jainistas que vimos durante nuestro viaje a India y Nepal estaban junto a los templos eróticos de Khajuraho, en el estado de Madhya Pradesh.

El Jainismo se asemeja bastante al budismo en algunos conceptos. Según nos explicaron, está basado en la doctrina de la no violencia hacia todos los seres vivos, y cuando digo todos, es todos. Por eso los jainistas son vegetarianos estrictos, aunque este modo de vida es muy común en la India. Algunos llevan hasta tal extremo este precepto, que se tapan la boca para evitar tragar cualquier ser vivo accidentalmente.

Ruinas junto a un templo jainista en Khajuraho

Los jainistas no creen en ningún dios, aunque veneran a los 24 Tirthankaras, el último de los cuales Mahavira, fue el fundador de la religión. A pesar de haber cuatro millones de fieles jainistas, este culto ocupa el séptima lugar en cuanto en número de fieles en la India.

¿Habíais oído hablar alguna vez del Jainismo? Yo antes de viajar a la India sólo conocía a Mahavira, ya que es uno de los profetas que aparece en el juego Civilization IV. En la entrada de la wikipedia tenéis datos muy interesantes sobre la religión jainista.

Mis 10 ciudades y lugares favoritos

Nuestros viajes

Como todavía nos estamos recuperando de nuestra escapada a Barcelona, hoy voy a publicar un post breve, pero con mucha sustancia. Una vez suba las fotos de la Ciudad Condal a nuestras cuenta de Flickr y ordene un poco las ideas os contaré lo bien que lo hemos pasado.

Existe una herramienta de TripAdvisor, donde puedes ir marcando en un mapa las ciudades que has visitado. Esto te permite hacer un seguimiento más exacto de los lugares del mundo por los que has pasado.

Además, puedes seleccionar tus favoritas y ordenarlas por preferencia. Yo he hecho mi selección personal:

1. Kyoto, Japón
2. Tokyo, Japón
3. Barcelona, España
4. Varanasi, India
5. Siem Reap, Camboya
6. Ha Long, Vietnam
7. Khajuraho, India
8. Kathmandu, Nepal
9. Ho Chi Minh, Vietnam
10. Roma, Italia

Supongo que si hubiera hecho la lista otro día me hubiera salido muy distinta, pero esta es la selección de hoy. ¿Qué os parece? ¿Qué ciudades hubierais escogido vosotr@s?

Mujeres desnudas del siglo IX

Apsaras en Khajuraho

Apsaras en Angkor

Si es que Javier ya me lo había advertido muchas veces. “El 95% de Internet es porno, seguro que acabas poniendo mujeres desnudas en tu blog”. Yo voy a contribuir a mi manera con esta imagen tan frívola que tiene la red de redes.

Estas dos mujeres desnudas que veis, fueron esculpidas aproximadamente en el mismo periodo, concretamente en el siglo IX d.C. La diferencia entre ambas la encontramos en los miles de kilómetros que las separan geográficamente.

La imagen de arriba está tomada en los famosos templos eróticos de Khajurajo de India. Su vecinita de abajo es una estatua fotografiada en los templos de Angkor en Camboya. ¿Se parecen verdad?

Tienen en común su procedencia, ya que por el siglo IX, tanto en la zona de la India como en Camboya, profesaban el Hinduismo. Estas estatuas son conocidas como Apsaras, una especie de ninfas celestiales que actuaban de bailarinas de los dioses.

Mira que sacar mujeres desnudas en el blog para buscar lectores de forma fácil. Si es que soy un depravado.

Viaje a la India, Varanasi cuna del Ganges

Saddú en Varanasi

Esta vez, el que se llevó el gato al agua fue josecrem. Como bien apuntó, la imagen del último acertijo correspondía a una cúpula del mítico Kashi Vishwanath de Varanasi. Nuestro viaje a la India llegaba a su fin y nos tocaba despedirlo en la mística Benarés. Esta ciudad fue fundada en el siglo VII a.C. y es contemporánea a ciudades mitológicas como Babilonia o Nínive. Por si esto no fuera suficiente reclamo,  es la ciudad sagrada del Hinduismo y está situada en la orilla oeste del Ganges.

Hindus agolpados en el Ganges

Con todos estos ingredientes, sólo nos podían esperar sorpresas y más sorpresas. La llegada a la ciudad la hicimos en avión. Volamos desde el aeropuerto de Khajuraho hasta el de Varanasi, de infausto recuerdo para nosotros (aunque esta historia tendrá su propio post). Lo primero fue llegar al Hotel Taj Ganges. Un alojamiento en la línea de lujo de los anteriores, aunque apenas pudimos disfrutar de él. Fue salir del hotel, y darnos cuenta de que Benarés era distinta a todo lo que habíamos visto hasta ahora, un mundo diferente en todos los sentidos.

Ofrenda en el Ganges

Al salir del hotel nos montamos en un autobús que nos llevó hasta el Templo de la Madre India, una visita muy poco recomendable. Lo bueno estaba por llegar. Pillamos un tuk-tuk y de cabeza a conocer los míticos ghats ubicados a orillas del río Ganges. Alquilamos una barca y bajamos río abajo para contemplar de cerca los crematorios y el ocaso del sol. Una imagen preciosa, que gracias a las supersticiones, se completaba con velas encendidas y flores, que asomaban en el Ganges. Tras remontar el río sagrado, nos paramos delante de un ghat donde se iba a celebrar una ceremonia hinduista. Fue una imagen conmovedora. Miles y miles de personas reunidos alrededor de decenas de brahmanes que oficiaban una liturgia tan antigua como el hombre. El Aarti vespertino, cantos, luces, rezos… devoción a raudales que hacían que los pelos se pusieran de punta. Tras esta primera toma de contacto con la ciudad sagrada del Hinduismo, fuimos a dormir. Tocaba madrugar para ver como el Ganges recibía el nuevo día.

Devotos de Shiva en el Ganges

Al amanecer, quisimos repetir la experiencia. Paseo en barco por el río Ganges con las primeras luces del día como testigos. Una barcaza, impulsada por escuálidos remeros,  nos llevó de nuevo hacía distintos y preciosos ghats. Al alba tuvimos una mejor visión de estos extraños escalones decorados con imágenes de Shiva y otros dioses del Hinduismo. Pese al madrugón, muchos peregrinos ya estaban purificándose en sus aguas. La purificación es espiritual, pues el río es uno de los lugares más sucios y contaminados de la tierra. Antes de irnos compré una pequeña vasija con agua sagrada que todavía conservo. De los crematorios poca cosa, vimos algunos entierros y piras de madera preparada para las cremaciones, posteriormente en Nepal contemplamos mejor estos ritos. El ciclo de la reencarnación hinduista concluye si esparcen tus cenizas en el Ganges, por eso la gente va a morir a Benarés. Para buscar el descanso eterno.

Paseo por el Ganges

Tras llegar de nuevo a la orilla, serpenteamos por las callejuelas ancestrales. Varanasi es como un gran laberinto en el que puedes ver de todo. Vacas dentro de tiendas, miseria, saddús, olores nauseabundos, gente por doquier, peregrinos de todo el mundo, porquería, animales comiendo su propia mierda… Todo lo que te puedas imaginar y mucho más, un choque cultural aterrador para el occidental y a la vez apasionante y enriquecedor. Ahí debía terminar nuestro viaje en tierra santa, pero insistimos en visitar el Kashi Vishwanath. Sin duda, uno de los templos más sagrados del Hinduismo cuyas cúpulas están recubiertas con 750 kilos de oro. Nuestro guía no quería que lo viéramos, pues además de sagrado, comparte terrenos con una mezquita y es un lugar de disputa entre hinduistas y musulmanes. Entramos, pero sin cámaras ni mochilas ni nada. Repleto de fieles y de militares con armamento pesado. Impresionante.

En barcaza por el Ganges

Mi consejo para todo aquel que visite la India es que dedique al menos un par de días a Varanasi. Puede llega a ser impactante y muy desagradable para la vista y el olfato, pero es imprescindible. El legado espiritual y religioso de esta caótica ciudad se remonta a más de 3.000 años y eso son palabras mayores. Más de 90 ghats son el epicentro de esta urbe mágica que explica y reescribe día a día el ciclo de la vida y de la muerte.

Saddú en Varanasi