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Viaje a la India – Jal Mahal

Jal Mahal

La violencia en India y Tailandia ha provocado que durante las últimas semanas el valor turístico de estos dos países asiáticos se haya visto seriamente perjudicado. Es una pena, ya que los dos destinos tienen atractivos muy recomendables y dignos de visitar. Sin embargo, la seguridad de los turistas siempre debe ser lo primero.

Aprovechando que hace un año hicimos un viaje a India y Nepal, me gustaría recuperar una serie de posts sobre monumentos extraordinarios por si durante estos próximos meses la cosa sigue tan complicada para los turistas.

Pau i Vero delante del Jal Mahal

El monumento escogido hoy es el Jal Mahal, ubicado a tan sólo 8 kilómetros al norte de Jaipur, la ciudad rosada del Rajasthan. Este palacio es una de las pocas ventajas que tiene visitar la India durante la época de monzones. ¿Por qué? os preguntaréis. Pues porque sólo cuando llueve abundantemente se llena el lago Man Sagar y parece que el Jal Mahal flote sobre las aguas.

Este hermoso palacio fue construido en el siglo XVIII por odren de Madho Singh I. Los arquitectos y constructores del monumento tomaron como referencia el espectacular Lake Palace de Udaipur. El resultado fue más que satisfactorio. ¿Qué os parece este monumento “flotante”?

Viaje a la India, visita a Samode y estancia en Jaipur

Restauración del Hawa Mahal o Palacio de los Vientos en Jaipur

Mientras mis paisanos alcoyanos comienzan a celebrar las fiestas de Moros y Cristianos, yo sigo con los relatos de nuestro viaje del pasado agosto. Los habituales, ya sabéis que he narrado las primeras impresiones del viaje a la India, las vacunas necesarias para India y Nepal y mis sensaciones en Nueva Delhi.

Niño en la India sacando agua del pozo

Esta historia trascurre por carretera. En la India no se miden las distancias en kilómetros, sino en horas de carretera. Nosotros tomamos la “autopista nacional” que une Nueva Delhi y Jaipur, la capital del Rajasthan. Entrecomillo lo de autopista, porque tardamos en recorrer ambos puntos casi un día en autobús. Y aunque fuera “autopista” te podías encontrar perfectamente camiones de cara y otros peligros que aquí ni nos imaginamos como vacas y animales, obras sin señalizar, carriles sin delimitar…

Barbero en la India en plena faena

En fin, que carretera y manta con parada incluida en Samode. Esta pequeña localidad no aparece en las guías, o si aparece lo hace con letras pequeñas. El objetivo de este alto en el camino fue contemplar el majestuoso Samode Palace. Un hotel que antiguamente era un palacio muy opulento. No estaba previsto parar en el pueblecito. Sin embargo, fuimos muy insistentes con el guía y detuvimos en una localidad donde los niños sacaban el agua de los pozos y se podían contemplar restos del antiguo esplendor de los maharajas del Rajasthan. Y digo restos porque en las casas tradicioneles o havelis se podía apreciar algo de pintura como si de una pintura rupestre se tratara.

Vendedora en los bazares de Jaipur

Unas horas más de infierno de baches y amortiguadores en pésimo estado llegamos a Jaipur, también conocida como la Ciudad Rosa. Toda esta mega-urbe está rodeada por una muralla rosada que da a la ciudad un aspecto señorial y muy majestuoso. Otro de los puntos fuertes de Jaipur son sus bazares. El guía nos dijo que todo lo que se podía comprar se vendía en Jaipur.

Jal Mahal en Jaipur

La primera imagen de la ciudad fue el impresionante Jal Mahal, un palacio que parece postrarse sobre las aguas del lago Man Sagar. Tras a tranquilidad de Samode, volvimos a la realidad. La India tiene casi 1.100 millones de habitantes y eso son mucho hindúes. Nos llevamos un chasco al ver que estaban restaurando el fantástico Hawa Mahal o Palacio de los Vientos. A cambio, el guía nos dejó un rato por los bazares y por supuesto, visita obligada a tiendas de alfombras.

Subida al Fuerte Amber con elefantes

Al día siguiente descubrimos el monzón. Agua, agua, agua… calor. Agua, agua, agua… calor. Lo peor es que el monzón nos cayó justo cuando ascendíamos al Fuerte Amber a lomos de elefante. No nos hizo ninguna gracia, ya que el camino estaba adoquinado y el animal se tambaleaba de lado a lado. Fue justo llegar a nuestra meta y el agua monzónica cesó. El Fuerte Amber es una auténtica pasada, vale la pena descubrir la antigua capital del estado.

Mujer hindú en el Jantar Mantar de Jaipur

Otras visitas ineludibles de Jaipur son el City Palace Museum, los bazares y el impresionante observatorio Jantar Majar. Los hindúes hacen mucho caso de lo que diga el astrólogo y esta explanada llena de artilugios extraños es un auténtico estandarte de la astrología. Conclusión: Jaipur es una cita imprescindible para todo aquel que vaya a la India. Una ciudad que no está exenta del caos y de momentos de tensión, pero que perdura en el recuerdo por su colorido, sus aromas, sus vestigios y el maravilloso arte nacido a la sombra del mecenazgo de los maharajas. Mención especial el hotel donde nos alojamos. Un antiguo palacio restaurado llamado Jai Mahal Palace.